Salud

Reconocer un misántropo

¿Qué rasgos lo identifican?

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B. García |

La misantropía se entiende como una disposición psicológica que se caracteriza por el rechazo a la especie humana. Es más, su raíz etimológica quiere decir odio al ser humano, de ahí el origen de su desprecio.

¿Qué rasgos identifican a un misántropo?

Curiosamente, la disposición psicológica del misántropo no solo es natural, sino que muchas veces surge del sentimiento, pero también de la reflexión. De hecho, sus perfiles suelen mostrarse como el de personas de las que esperaríamos una gran capacidad mental y elevados niveles de pensamiento. Así pues, sus creencias y sentimientos también surgen de la reflexión.

Se podría decir que el rechazo del misántropo por la especie humana surge de una profunda reflexión. Es decir, su odio a lo humano no es en realidad natural, sino obra de un pensamiento muy elaborado. Por eso, entre sus rasgos, no es extraño encontrarnos con ciertos comportamientos.

Las personas misántropas muestran una cierta tendencia hacia el sadismo. No son capaces de demostrar piedad, por lo que el sufrimiento humano no les afecta o les afecta poco. De hecho, no lo relacionan con un hecho moral, a no ser que les afecte a ellos personalmente.

Como hemos comentado, suelen ser perfiles de gran inteligencia y muy reflexivos. Así pues, no es extraño que uno de sus rasgos distintivos sea la superioridad. Es más, ya que el humano es una figura despreciable, tienen claro que ellos siempre estarán por encima del resto, por muy diestro que sea otro ser.

Puesto que no están cómodos con otras personas, los misántropos disfrutan estando solos, especialmente en su tiempo libre. De hecho, prefieren pasarlo con animales antes que con humanos. Así pues, se relacionan lo justo por motivos laborales o familiares, pero en cuanto pueden, huyen de la compañía de otras personas.

Un misántropo puede aceptar las reglas de mala gana, pero por lo general las menosprecian; y, si pueden, se las saltan. Para ellos, solo existe un código moral y conductual que es el suyo propio. Cualquier otro objetivo que no sean ellos mismos sobra, pues carece de valor.

El ser humano misántropo no suele sentir pena por las desgracias ajenas, a no ser que sean de animales, en cuyo caso sí podrían verse afectados. Sin embargo, ante la muerte humana, por ejemplo, no tienden a demostrar sentimientos de comprensión o empatía. Es más, hasta la pueden ver como algo positivo, pues algunos la consideran una liberación.

Para una persona que sufre la misantropía, la participación es una verdadera tortura. Para ellos, las fiestas, las reuniones y cualquier acto colectivo son incomprensibles y huyen del mismo. Ya sean instituciones u organizaciones políticas, sociales, sin ánimo de lucro, etc., les resulta agobiante y, lo que es peor, digno de menosprecio.

Al igual que detestan las normas sociales y legales, pues es su conducta la que les rige, también tienen su propia moral. De hecho, son capaces de crear una ética suya, simplemente pensada a la medida de una persona, ella misma.

Mel/

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