Salud

¿Duerme mucho o poco?

El sueño constituye un momento importante en la vida de los seres humanos

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Oliverio Celaya |

El sueño significa un descanso reparador que permite seguir al otro día nuestras tareas y para los médicos es indispensable para la salud tanto física como mental, sin embargo, existen también criterios científicos en los que se destaca que dormir mucho también es malo.

Estas apreciaciones vuelven a color esa máxima de que todo en exceso es malo, y por lo tanto la justa medida representa el criterio más apropiado a seguir.

El sueño consta de diferentes fases, cuatro de sueño lento (somnolencia, sueño superficial, sueño medio y sueño profundo) y una de sueño REM. Estas fases forman un ciclo que se va sucediendo a lo largo de la noche, cada una con distintas características. Los expertos recomiendan entre siete y ocho horas diarias de sueño.

Interrumpir ese proceso, ya sea voluntariamente, por motivos laborales, sociales o de ocio, o involuntariamente por situaciones como el insomnio, puede suponer que el cuerpo y la mente no descansen lo suficiente para reponerse, lo cual se reflejará al día siguiente con bastantes probabilidades en estados de somnolencia.

También esta falta de sueño implica dificultades para concentrarse, fatiga, variaciones hormonales y del estado de ánimo.

Pero,… ¿qué ocurre cuando dormimos más de ocho horas?,… ¿se puede hablar de un «exceso de sueño? Y, ¿qué efectos tiene, es malo?

Nuestra intuición quizá nos engaña en un primer razonamiento, pues casi todos pensamos: «si dormimos más horas, pues más habremos descansado. ¡Cuantas más, mejor!».

Sin embargo, al igual que no dormir lo suficiente, dormir en exceso, es decir, más de nueve o 10 horas diarias también se revela como no saludable, pues se vincula a la aparición de diferentes problemas de salud y a un aumento del riesgo de padecerlos.

Vayamos por parte. Dormir mucho altera la capacidad cognitiva. Sucede algo muy similar a cuando duermes menos de la cuenta. El sueño excesivo reduce tu rendimiento mental en diferentes capacidades como la atención, la concentración, el razonamiento o la capacidad de expresión verbal.

Envejece el cerebro y puede favorecer el deterioro mental. Diferentes estudios demuestran que dormir demasiado contribuye al envejecimiento del encéfalo y al deterioro cognitivo, lo cual también sitúa a las personas con hábito crónico de dormir demasiado con un mayor riesgo de padecer algún tipo de demencia a medida que avanza su edad.

Genera más somnolencia y «resaca». Muchos de nosotros hemos observado que tras alguna noche de sueño excesivamente larga, convertida casi en «día» de sueño, nos hemos despertado lejos de encontrarnos mejor que otros días con horas de sueño razonables.  Dormir en exceso tiende a generar aún más somnolencia y un ligero estado de confusión.

Por demás, aumenta la probabilidad de ictus. Facilita la aparición de alteraciones metabólicas y endocrinas, aumenta la probabilidad de padecer depresión, y por último genera un peor estado de salud general y otorga menor esperanza de vida.

Así que el resumen de este criterio médico,  nos lleva a un equilibrio, no solo para este tema, sino para todo en la vida, y ello nos ayudará mucho.
mem/rfc

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