Salud

La encopresis

Cuando la ansiedad toma el control dejas de ser tú mismo

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La encopresis |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La encopresis junto a la enuresis, conforma los trastornos de la eliminación. Afecta a niños de entre cuatro a nueve años de edad, y es causa de malestar para aquellos que lo sufren.

Estas alteraciones se caracterizan por la incapacidad de controlar la emisión de heces u orina en edades en las que el niño ya debería ser capaz de hacerlo.

La encopresis, específicamente, se refiere a la impericia del niño de controlar la emisión fecal. Esta falta de control es problemática cuando tiene lugar en sitios inadecuados, ya sea una incapacidad voluntaria o intencionada.

El momento en el que los niños han de haber aprendido a controlar su emisión fecal suele situarse en los 4 años. A partir de esa edad, el niño ya no tendría que seguir defecándose encima. Es importante, antes de diagnosticar encopresis, haber examinado otras causas, como pudiera ser la orgánica o médica, o sufrir los efectos de una sustancia (por ejemplo, laxantes), que lo estén precipitando.

Hay ciertas enfermedades que pueden relacionarse con la falta de control en la defecación, como puede ser la enfermedad de Hirschsprung —falta de movimientos peristálticos—, un megacolon agangliónico o algo más simple como intolerancia a la lactosa.
La afección de la encopresis en los niños suele variar. Después de haber cumplido los cuatro años, la encopresis suele ser más común en varones que en mujeres. Entre los siete y ocho años, la frecuencia de la encopresis es de un 1,5%, mayor en niños comparados con las niñas.

Por la naturaleza del trastorno y la censura que siempre ha tenido todo lo relacionado con la defecación, la encopresis suele causar un fuerte impacto en el niño. Puede llegar a minar mucho su autoestima y autoconcepto, puesto que es algo muy difícil de ocultar en el día a día.

En las edades en las que se da la encopresis, los niños ya van al colegio. Defecar en mitad del recreo o no poder contenerse en clase son situaciones que pueden ser harto estresantes para el niño.

También se postula como algo dificultoso para los padres y la tensión familiar suele ser elevada. Esto resulta problemático porque al ser una afección infantil, el curso del tratamiento depende del apoyo que reciba el niño y de la disposición de la familia a actuar como agentes del cambio o coterapeutas en casa.

La encopresis, como la mayoría de los trastornos, es el resultado de la interacción de muchos factores. Estos factores son tanto fisiológicos como psicológicos. No parece existir evidencia de causas genéticas.

Entre los factores fisiológicos, podemos encontrar anomalías dietéticas, problemas en el desarrollo del niño o un control intestinal inadecuado. Entre las causas psicológicas, la encopresis puede estar relacionada con la distractibilidad del niño, falta de atención, hiperactividad, miedo al inodoro o miedo a la defecación con dolor.

Existen teorías que hablan de un déficit en el aprendizaje, donde las señales que indican al niño que tiene que ir al baño no se han condicionado como estímulos discriminativos. Esto significa que cuando siente ganas de ir al baño, no se da cuenta y no va.

Otras teorías hablan de un aprendizaje por evitación en la encopresis retentiva. El niño aprende a retener las heces para eludir dolor o ansiedad —es decir, por reforzamiento negativo— y se inicia un ciclo de estreñimiento que puede dar lugar a una encopresis secundaria.

Respecto a la encopresis no retentiva, se habla de que esos niños han aprendido a defecar de forma incorrecta. Suelen ser niños que se distraen y, por ello, se ensucian. Aquí el problema estaría también en el control de los esfínteres.

Tratamiento médico y conductual

Dentro del tratamiento médico encontramos el uso combinado de laxantes y enemas. También se aplica una modificación de la dieta, con mucho consumo de fibra e ingestión de líquidos. Dentro del tratamiento médico encontramos el protocolo de Levine (1982), donde se realiza un énfasis especial en los aspectos psicoeducacionales (explicar al niño con dibujos lo que es un colon, etc.) y donde se juega mucho con los incentivos.

Respecto al tratamiento conductual, se hace especial hincapié en enseñar hábitos rutinarios para defecar, reorganizar el ambiente, un control estimular y un reforzamiento de conductas alternativas. Existe por último un programa instaurado por Howe y Walker (1992), también basado en principios del condicionamiento operante.

Las causas por tanto de la encopresis son variadas, así como sus diferentes tipos. Es un trastorno que, aunque algunos puedan tildar de natural, es muy desagradable para los niños.

Abocarlos al malestar pudiendo tratarlo es poco ético y muchas veces hay que estar atento a lo que la encopresis puede estar diciéndonos. Puede no ser un trastorno, pero sí un síntoma de otra afección y por ello las evaluaciones tanto médicas como psicológicas deberían ser indispensables.

Mel/bga

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