Salud

El arte de dejar para mañana

La procrastinación es un problema de autorregulación y de organización del tiempo

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LA VOZ DEL SANDINISMO |

Desde hace unos años alguien popularizó el término procrastinar para dar nombre a eso de dejar para después lo que puede hacer ahora y se ha convertido en uno de los más escuchados en los temas de productividad y coaching —fue una de las palabras más buscadas en la RAE en 2016—. Es la muerte de los freelance, una de las principales luchas cuando no tiene jefe ni nadie a quien rendir cuentas, pero sí plazos que cumplir.

Algunos aseguran que aplazar las tareas puede ayudar a la creatividad. Pero los expertos explican que sentir que tiene que hacer algo y ser incapaz de ponerse a ello es una fuente importante de ansiedad en el trabajo. Aunque aún no se ha identificado como un problema grave, detrás de alguien que procrastina se encuentra el miedo al fracaso, a hacerse responsable de las consecuencias de sus decisiones y hasta problemas de salud como insomnio, gástricos y todos los derivados del estrés

¿Por qué ocurre este fenómeno? Existen varias causas:

-Falta de disciplina: dificultades en el manejo del tiempo y la planificación de tareas

-Problemas con la tarea: Sucede cuando no creemos que es importante llevarla a cabo o no nos motiva.

-Miedo al fracaso: el miedo a equivocarse o fallar genera ansiedad, malestar que se evita al no iniciar la tarea.

-Miedo al éxito: sucede en las personas que al tener una baja autoestima, no se consideran merecedoras de dicho éxito.

-Exceso de optimismo: al organizar la realización de la tarea hay tendencia a creer que la resolveremos con menor esfuerzo y empleando menor tiempo del necesario “en diez minutos, ya lo hago, no hace falta que empiece desde ahora…”

Existen una serie de pasos que pueden ayudarle a no seguir posponiendo ciertas tareas y por tanto a evitar el desgaste de su autoestima:

-Regla de los 5 minutos: empiece obligándose a realizarla durante al menos 5 minutos, de esta manera es probable que rompa el hielo y se mantenga en su realización pasados los mismos.

-Comprométase con alguien en su realización, el compromiso empuja a la realización.

-Redefina la forma en que se plantea sus tareas. Reformule los enunciados. “Tengo que”, “debo de”, “estoy obligado a”, son enunciados que provocan rechazo.
Es mejor utilizar frases: tipo “Hoy haré”, “Estaría bien que hoy haga”.

-Visualícese realizando la tarea: el problema no es finalizar, sino iniciar la tarea.

-Divida en pequeñas etapas las tareas. Esta división, permite que te puedas ir premiando en la consecución de las mismas y la motivación para seguir se mantenga o incluso aumente.

-Refuerce su esfuerzo al iniciar la tarea, sus pequeños avances y no solo la consecución del objetivo final (este objetivo a veces se pospone mucho a nivel temporal y por tanto acaba desmotivándonos).

En general, las emociones que se originan son opuestas a cuando las tareas se posponen, es decir llegamos a sentirnos satisfechos con nosotros mismos, contentos con nuestra actuación, capaces, etc. Estas emociones inciden de manera positiva en nuestro autoconcepto ayudándonos a tener una autoestima más sana.

Procrastinar, no es una característica irreversible, es un hábito que hemos adquirido y que del que desconocemos sus consecuencias negativas en nuestra manera de vernos. A través del entrenamiento seremos capaces de modificar dicha conducta y ser capaces de gestionar nuestro tiempo de una manera más eficaz, productiva y satisfactoria.

Mel/Bga

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