Salud

Naturaleza versus estrés

El problema tiene muchas aristas y ahora se recomienda un sencillo remedio, pasear por el entorno

Naturaleza para curar el estrés
Naturaleza para curar el estrés |

Oliverio Celaya |

Con solo pasear por la naturaleza se puede curar el estrés, esa enfermedad de la modernidad pero que tantos quebraderos de cabeza trae, además de que se le culpa de innumerables dolencias.

Un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid dice que la naturaleza cercana como moderadora del estrés infantil demuestra que tales escenarios tienen profundos efectos positivos directos sobre las personas.

Aclaran que puede ayudarnos a recuperar la capacidad de atención y a restablecer el equilibrio psicológico. Insisten en que un simple paseo por esos lares es capaz de recortar el efecto negativo que las situaciones adversas tienen sobre las personas.

Y puntualizan que el viento soplando a través de árboles, las plantas que florecen, pájaros volando y las ranas saltando y formando una relajante sinfonía es todo lo que se requiere.

Por tanto aquellas personas que con frecuencia manifiestan su desagrado por el fango en el campo, el cansancio de las caminatas y el calor, sobre todo en países tropicales, pueden tener un gran error y estarían condenándose a muerte.

Insisten los investigadores en que la naturaleza y la luz solar pueden mejorar mucho el estado de ánimo. Estar cerca de la naturaleza lo aleja de los factores que le causan estrés, ello sin contar que estar en el sol constituye una fuente natural de vitamina D.

Hacer senderismo, por ejemplo, facilita la meditación y cuando se medita permite tener pensamientos quietos, abrir su mente y conectarse con el poder que tienen sus alrededores.

El sol es un arma poderosa en el arsenal contra el estrés. Tiene poderes que podemos aprovechar solo con exponernos a la luz. Al igual que la luz solar es necesaria para las plantas, se requiere también para los humanos, así rezan las recomendaciones de esos estudiosos.

Pero dicen mas, ya que para ellos queda claro que el estrés es una parte de nuestra vida. Pero ¿usted lo asume como una necesidad en vez de comprender el poder que tiene para combatirlo?, se preguntan.

Y responden: que si conserva el estrés, corre el riesgo de desarrollar serios padecimientos. Cualquiera de estos síntomas pueden indicar que está estresado: trastornos del sueño, dolor y una tensión muscular y presión anormal, fatiga crónica, trastornos gastrointestinales, o fumar o beber más de lo normal.

Señalan que la meditación al aire libre es vital. Y siguen con su lista de consejos: Experimente la magia de la naturaleza y deje que la luz solar penetre su cuerpo, 20 minutos al sol serán suficientes para que su cuerpo fabrique vitamina D en forma natural, lo cual es necesario para que tenga una buena salud.

Cuidar de las plantas interiores es relajante y terapéutico. Las mejores que puede conseguir para limpiar el aire son: Lirio de Paz, Palmeras Areca, Helecho de Boston, Espatifilo, Margarita Gerbera, Crisantemos, Filodendro, y el Golden Pothos, especifican.

Procure caminar más, recalcan estos entendidos, y anotan que cuando salga, camine a la tienda, al trabajo o vaya a la casa de un vecino.

Dese el tiempo de observar los árboles, las hojas, las plantas y los animales que hay en el camino, ponen de manifiesto.

Global Healing Center de los Estados Unidos también coloca su granito de arena en cuanto a tales recomendaciones, aunque en caso de enfermedades determinadas insiste en que cada paciente no se conforme con el paseo por la naturaleza y visite a un médico.

El estrés (del latín stringere ‘apretar’ , a través de su derivado en inglés stress ‘fatiga de material’) es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante.

Fisiológica o biológica es la respuesta de un organismo a un factor de estrés tales como una condición ambiental o un estímulo.

El estrés es el modo de un cuerpo de reaccionar a un desafío. De acuerdo con el evento estresante, la manera del cuerpo a responder es mediante el sistema nervioso simpático de activación que da lugar a la respuesta de lucha o huida.

Debido a que el cuerpo no puede mantener este estado durante largos períodos de tiempo, el sistema parasimpático tiene tendencia a hacer regresar al cuerpo a condiciones fisiológicas más normales (homeostasis).

En los humanos, el estrés normalmente describe una condición negativa (distrés) o por el contrario una condición positiva (eustrés), que puede tener un efecto mental, físico e incluso de bienestar o malestar en un ser humano, o en otra especie.

En la década de 1930, Hans Selye –hijo del cirujano austriaco Hugo Selye–, observó que todos los enfermos a quien estudiaba, independientemente de la enfermedad que padecieran, presentaban síntomas comunes: fatiga, pérdida del apetito, descenso de peso y astenia, entre otras posibles sintomatologías.

Por ello, Selye llamó a este conjunto de síntomas el síndrome de estar enfermo. Para 1950 publicó la que sería su investigación más famosa: Estrés. Un estudio sobre la ansiedad.

Y ahora se trata de la enfermedad por excelencia, la del día a día, la mencionada por todos los médicos independientemente del padecimiento concreto del paciente.

Así que ya sabe, un paseo por la naturaleza y podrá ahorrarse la compra y consumo de muchos medicamentos, además de sentir –sobre todo eso- la alegría de vivir.
mem/rfc

también te puede interesar