Salud

Sujetos conflictivos y entornos tóxicos

Algunas personas causan felicidad ahí donde caminan, otras la proporcionan cuando se van

Tóxicos
Tóxicos |

B. García |

Las personas conflictivas, demandantes y carentes de empatía, construyen entornos tóxicos en los que la negatividad se contagia y a instantes, incluso nos enferma. Es una realidad que apreciamos de inmediato en muchos escenarios familiares y de trabajo, ahí donde el aire parece viciado, donde el estrés es físico, el miedo palpable y la infelicidad un virus implacable.

Los expertos en clima laboral suele diferenciar en toda organización aquello que se conoce como “entorno tóxico versus entorno nutritivo”. Por curioso que parezca, es algo que puede identificarse casi al instante. Queda claro que existen variables estandarizadas que tienen como finalidad hacer esta medición de forma objetiva y rigurosa, sin embargo, en ocasiones basta con pasearse por una empresa para aspirar la tensión, la incomodidad estructural y esa presión que marca el rostro de los empleados y de los diferentes departamentos.

Lo mismo ocurre a nivel familiar. El tipo de lenguaje utilizado, el tono e incluso la actitud de cada uno de sus protagonistas, destila esa complejidad emocional que se impregna en el ambiente y en toda dinámica. Los entornos tóxicos existen y trascienden a sus propios inquilinos hasta el punto de atrapar a terceras personas, porque el clima de un escenario se conforma de sentimientos adversos, de incertidumbres, de un idioma agresivo y de un estrés sistémico del que es muy difícil defenderse.

Hace unos años y como curiosidad, emergió en el mercado laboral la figura del “director de la felicidad o coaching del bienestar“. Se trataría de una persona formada y experta en el tema que tendría como objetivo crear un entorno de confianza y de adecuada comunicación, donde sus empleados se sintieran verdaderamente felices y valorados. Aunque algo tan básico garantizaría sin duda la productividad de la propia organización, es un aspecto que no suele verse demasiado. Al menos de momento.

Seamos entonces artífices de escenarios más humanos, empezando sin duda por aquellos que tenemos más cerca, aquellos donde nos desenvolvemos día a día. Es una labor que sin duda merece la pena.

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