Salud

¡Voy a vivir 300 años!

Longevidad y calidad de vida constituyen dos temas sumamente abordados en el presente, sobre todo teniendo en cuenta que la sociedad cada vez está más envejecida

¡Voy a vivir 300 años!
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Oliverio Celaya |

Pese al agobio que caracteriza al hombre moderno hoy muchas voces apuntan a la búsqueda de una longevidad, sobre todo capaz de exhibir determinada calidad de vida, ancianidad lúcida y activa, que corone cualquier biografía.

En una oportunidad, el doctor Eugenio Selman (fallecido hace poco más de un año), fundador y presidente del Club de los 120 años en Cuba, confesó a este periodista que pese a su criterio, bautizo de ese grupo de personas, el ser humano podría vivir 300 años.

Eugenio Selman-Housein Abdo (Matanzas, Cuba, 1930), no es un iluso o autor de ciencia ficción, llevó una larga trayectoria incluido ser Doctor Honoris Causa en Ciencias Biológicas de la Universidad de Oriente, y Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas Especialista de 2do Grado de Cirugía.

Aunque sus opiniones pueden sorprender a muchos, y hasta generar una sonrisa burlesca, se trata más bien de una filosofía, alegoría o estrategia, que ponga en la mira de las personas sus potencialidades más saludables.

Al margen de cualquier interpretación de esas palabras, en su Club aparecen muchas personas veteranas, que mediante su forma de vida atestiguan la posibilidad del ser humano de llegar a cotas insospechadas en el futuro.

Algunos informes mundiales certifican estas prevalecías de los humanos, pues a inicios de diciembre de 2012 murió la persona considerada en ese momento la más anciana del orbe, la estadounidense Besse Cooper, título que luego detentó Dina Manfredini por encima de los 115 años, nacida el 4 de abril de 1897.

La lista no es corta; en materia masculina el récord de vida en su momento lo llevó el japonés de 115 años Jiroemon Kumura. Pero ambos están lejos de la marca de la francesa Jeanne Calment (1875-1997) quien vivió 122 años y 164 días.

Entonces, ¿Cuánto podrá vivir el ser humano?, ¿qué calidad puede presentar el terrícola en una etapa tan avanzada de su decursar?

UN HUMANO MÁS VIEJO Y MÁS ACTIVO

Elementos como la obesidad, el tabaco, el alcohol, las drogas y desfavorables hábitos de vida, falta de movimiento y ejercicios, tanto para la mente como el cuerpo, condimentan los problemas que dan al traste con la vida.

La mayoría de los expertos coinciden en la posibilidad de que la tecnología y los nuevos descubrimientos de la ciencia puedan aportar en el futuro elementos concretos para prolongar la existencia, de la mejor manera posible.

Algunos informes médicos, señalan que los humanos son los mamíferos con más vida, pueden llegar a un máximo de 120 años, aunque los países más ricos establecen un promedio que en unos casos sobrepasa solo los 70 años y en otros los 80, con diferencias a favor de las mujeres.

Un accidente o estilo de vida auto-destructivo pueden acabar de repente con un ser humano, independientemente de sus genes.

El mundo industrializado cambió los parámetros de manera dramática desde los 50 como tope hasta la esperanza más larga de vida, en las mujeres japonesas de hoy, los 83 años.

Ese aumento de la esperanza de vida lo logran las niponas a través de métodos tradicionales en cuanto a tres elementos básicos: alimentación, higiene y medicina. Comentan entendidos que los animales carecen de la oportunidad de envejecer, pues los más débiles son presa de sus enemigos.

En 2001, por ejemplo, las tres cuartas partes de las personas con más de 60 años vivían en los países en vías de desarrollo, una evidente contradicción.

Envejecemos como parte de un proceso natural, esa selección nos debilita desde el mismo inicio de nuestras vidas.

En España existen más de 10 mil personas que superan los 100 años, en 45 millones de habitantes, lo que no representa ni el 0,025 por ciento de la población total, de lo que se puede intuir, junto con otros datos, que el cuerpo no está capacitado para esa longevidad, por lo menos ahora.

Los científicos están divididos, unos opinan que el envejecimiento del cuerpo es debido al de las células, irreversible; otros propugnan el predominio de los genes, controlable.

El biólogo estadounidense Leonard Hayflick, no considera el envejecimiento una enfermedad, estima que curado el cáncer y los padecimientos cardiovasculares el hombre ganaría 15 años de vida. Tal situación no depende de los genes, sino de la degeneración celular, los órganos y los procesos metabólicos.

Por su parte, el jefe de la División de Enfermedades Renales e Hipertensión de la Universidad de Colorado, Estados Unidos, Doctor Richard Jonson, descubrió que al modificar los genes de un gusano en laboratorio, este puede vivir menos tiempo; todo depende por tanto de ajustes genéticos.

Uno por un camino, otros por otro, concluyen que el ser humano podría tener 120 años como esperanza de vida; modificando sus genes o aprendiendo a proteger las células y que estas no se gasten con tanta rapidez.

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