Salud

La voluntad de nuestras luchas

Lo que ahoga a alguien no es caerse al río, sino mantenerse sumergido en él

Levantarse
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B. García |

Camine, camine, camine. No se canse nunca de caminar, pues ahí reside el porqué de lo que somos, la voluntad de nuestras luchas, la valentía de todos aquellos que no conocen lo que significa rendirse. Aunque se caiga, levántese y siga: se merece exprimir la oportunidad de vivir lo que un día dos personas decidieron empezar por usted.

Es al poco tiempo de nacer cuando nos enseñan a caminar y con ello, a comprender que para hacerlo necesitamos aprender a mantener el equilibrio. De hecho, se cayó una y otra vez pero había alguien para levantarle del suelo, también una y otra vez: caerse significaba volver a empezar.

Así hasta que andar se convierte en la acción individual de mover los pies dando pasos hacia adelante. De repente ocurre que nos acostumbramos a no caer torpemente como cuando éramos pequeños y las caídas físicas dejan paso a las emocionales, ante las que nos cuesta encontrar la manera de levantarnos.

Quizá ocurra eso porque las caídas duelen más que antes y las cargas sean cada vez mayores: cargamos con heridas de otros desastres, con la humedad de otras tormentas, con los huecos llenos de nostalgias y con algunas metas frustradas a causa de equivocaciones.

Los daños no son suficientes para derrotar a quien cree en la posibilidad de la cicatrización, habrá más tormentas y más incendios si decide esperar y no buscar, llegará gente que le levante y ocupe su mente para que deje de echar de menos lo que ya no está.

No existe ningún problema en equivocarse. Somos humanos y como tales llegamos a nuestras metas acompañados de fracasos superados y de dudas y flaquezas que consiguieron hacerse fuertes. Es beneficioso seguir mirando al horizonte, sin dejar de creer en la enseñanza de recibir un “no” y en la virtud de conocer bien de qué está hecho el suelo sobre el que pisamos.

Nadie pierde si está dispuesto a reconocer lo que gana de los momentos más duros. Porque lo cierto es que siempre ganamos algo aunque toquemos fondo: lo hacemos si somos capaces de utilizar la tierra para escalar el hoyo y salir de él.

Caminar es lo importante: es encontrar el sentido por el que estamos en el mundo y darnos la oportunidad de crecer, es destapar los posibles techos y creer en los sueños, es hacer nuevos planes si los antiguos fallaron, es saborear lo bueno y digerir lo malo. Tenemos que caminar sin rendirnos: siempre puede, siempre debe, siempre necesita pensar en usted.

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