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Conciencia y humor

A través del chiste se rompe con la censura, lo gracioso permite traer a colación temas o situaciones que son más o menos tabú en el mundo de “lo serio”

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Bipolar |

B. García |

El sentido del humor es una de las cualidades más valoradas, precisamente por su escasez. Las personas que son capaces de bromear y de hacer reír son como un bálsamo para ellas y para los demás. Capaces de refrescar hasta los momentos más amargos de la vida. Sin duda, se trata de una gran virtud y de un mecanismo automático y no siempre consciente, realmente útil para dejar escapar tensiones acumuladas.

La risa nos libera, porque nos permite ser espontáneos y tiene en su esencia un componente de juego. Una sola sesión de carcajadas es mucho más relajante que muchas de las tareas que planificamos con el mismo propósito. Así, la risa tiene esa propiedad mágica de renovarnos y mejorar nuestra disposición frente al mundo.

Sigmund Freud le otorgó a los chistes y a la risa un papel definitivo dentro de la teoría psicoanalítica. Descubrió que a través de esos divertimentos cotidianos se expresa nítidamente el mundo inconsciente. De manera que, en aquello que nos causa gracia también se revelan nuestros deseos y sentimientos más profundos.

Las personas normalmente nos reímos de las situaciones sorpresivas, en las que a partir de algo más o menos absurdo, se construye un nuevo mensaje que sí tiene sentido o al contrario: cuando de algo perfectamente coherente se desprende un sentido absurdo.

En lo que causa risa el malentendido juega un papel fundamental. Ese malentendido se origina en los dobles sentidos, por lo general. Esto a su vez, da origen a tres tipos de chistes o motivos de risa:

-El comentario gracioso o ingenioso

-El chiste tendencioso o excesivamente inocente.

-El chiste “verde” o de contenido sexual u obsceno.

Freud descubrió que a través del chiste se rompe con la censura. Lo gracioso permite traer a colación temas o situaciones que son más o menos tabú en el mundo de “lo serio”. Muchos de los chistes expresan contenidos agresivos o sexuales, que serían intolerables en otro tipo de contextos.

El humor es una fórmula válida para expresar las ideas. Sin embargo, persiste aún una polémica sobre dónde están sus límites. ¿Vale en todas las ocasiones? Es legítimo aun cuando represente una forma de estigmatizar a un grupo social.

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