Salud

La hiperpaternidad

¿Cómo actuar para que los hijos no sean miedosos e inseguros?

padres sobreprotectores
padres sobreprotectores |

B. García |

Crea que los problemas con sus hijos se deben en gran parte a que le hace demasiado caso. La hiperpaternidad, un modelo educativo procedente de Estados Unidos que consiste en prestar una constante atención a la prole, es cada vez más habitual en numerosos países del llamado primer mundo. En apenas un par de generaciones se ha pasado de tratar a los pequeños

de la casa con una cierta indiferencia a convertirlos en los puntos neurálgicos de las familias o en otras palabras, se ha pasado del modelo de niño “mueble” a modelo “altar”.

En miles de hogares los niños se han convertido en el astro rey alrededor del cual orbitan los progenitores dispuestos a ejercer, con la mejor de las intenciones, de hiperpadres, superpadres o ultrapadres, es decir, padres cuya misión es darles el máximo posible cueste lo que cueste: los mejores colegios, actividades extraescolares, el mayor número de experiencias, los últimos aparatos electrónicos, juguetes, viajes, espectáculos, actividades lúdicas y entretenimientos.

El objetivo es que estén sobradamente preparados para un futuro que, dada tanta inversión de tiempo, dinero y esfuerzo, tiene que ser forzosamente brillante. Sin embargo, este modelo de crianza puede llegar a ser agotador para los hijos, entre otras cosas, porque en general implica agendas frenéticas y muchas exigencias a nivel académico y social. Incluso lo es también para padres y madres, que les han de llevar de una actividad a otra, recoger sus cuartos, preparar su ropa y mochilas, meriendas, cenas y desayunos.

Diferentes tipos de sobreprotección

La sobreprotección tiene distintas manifestaciones y grados. Así encontramos los padres-helicóptero, que sobrevuelan sin descanso las existencias de sus retoños desde que nacen; los padres-apisonadora o quitanieves, que allanan el camino de los hijos para que no se topen con dificultades; los padres-chófer, que pasan los días llevando a sus hijos de extraescolar en extraescolar; los padres-managers, dispuestos a todo con tal de lograr al nuevo Messi; los “sharents”, que comparten constantemente en las redes sociales imágenes y anécdotas del día a día de sus hijos y por último los padres guardaespaldas, quienes, bajo el lema “Mi niño no se toca”, no permiten, literalmente, que se les toque, independientemente de lo que este haya hecho.

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¿Qué consecuencias puede tener este modelo de crianza sobreprotector?

Coarta la adquisición de autonomía: Esta crianza basada en llevar a los hijos entre algodones y resolverles por norma todos sus problemas lo que hace es inutilizarlos a nivel emocional y para cosas pragmáticas. La consecuencia de esta actitud son niños dependientes que se sienten incapaces. Además el tener a alguien que no permite que se equivoque impide el aprender a partir de los errores cometidos, algo clave en el desarrollo personal.

Promueve la tiranía y el tener derecho a todo: La familia que evita responsabilidades a los hijos puede crear el clima ideal para hacer emerger trastornos en la adolescencia. El narcisismo y la autocomplacencia excesiva son otras consecuencias de esta atención desmedida.

Favorece la aparición de miedos:

La sobreprotección se lleva por delante aspectos tan vitales en el desarrollo infantil como son la adquisición de autonomía, la capacidad de esfuerzo y hasta el tiempo para jugar. Sin olvidar el hecho de estarse gestando una generación de menores con más miedos que nunca. Por todo ello es necesario que, si se dan estas circunstancias, nos replanteemos el modo en el que estamos educándoles.

Hay que empezar a darles responsabilidades y espacio para que se desarrollen sin nuestra constante supervisión; hacerles entender que en la vida hay derechos pero también deberes y que sin los unos, los otros no son posibles, educar la valentía, la autonomía, la capacidad de esfuerzo y la tolerancia a la frustración, algo que este modelo de hiperpaternidad olvida, pero que es más necesario que nunca en un mundo cada vez más incierto.

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