Salud

Suerte o esfuerzo

Si presenta una actitud positiva y se esfuerza constantemente, con el tiempo va a superar sus problemas inmediatos y encontrará que está listo para retos mayores

Suerte o esfuerzo
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B. García |

Pertenece al conocimiento común que para conseguir algo que deseamos con todas nuestras fuerzas, el primer paso siempre es tener la iniciativa de que vamos a esforzarnos para ello. La suerte puede influir en nuestros logros, pues estamos rodeados de condicionantes y consecuencias de otros actos, pero siempre el esfuerzo será el factor principal.

La voluntad que añadamos a nuestra inteligencia, creatividad o trabajo, por ejemplo, harán que lo que nos propongamos esté un poco más cerca de nosotros, que seamos capaces de realizar los proyectos que más anhelamos. Confiar en la suerte puede ayudar, pero solo si estamos dispuestos a aprovechar su llegada.

Predisponer su mente a que si nos esforzamos vamos a tener éxito es una idea tan equivocada como la de pensar que la suerte por sí sola hará nuestro trabajo. Es muy beneficioso aceptar desde un

primer momento que podemos obtener fracaso tras fracaso, a pesar de esforzarnos más que cualquier otra persona.

La realidad es que nuestros resultados no siempre son los merecidos y que, además, tenemos que ser conscientes de que no podemos conseguir todo lo que deseamos ni con todo el esfuerzo que podamos llegar a hacer. Tenemos nuestros límites personales y sociales: el esfuerzo es una gran parte, pero no todo.

Por este motivo fundamentalmente la actitud con la que nos enfrentemos a las cosas que emprendemos es la mejor amiga del esfuerzo: una actitud positiva ante lo que somos capaces de lograr, nos ayudará a reconocer nuestras metas y nos acercará mucho más ellas.

Hoy en día cada vez somos más propensos a pensar que “el otro” consigue las cosas sin esfuerzo, por “pura suerte” y que, por eso, tenemos que conformarnos con lo que la vida quiera darnos. El

conformismo llega cuando se acepta que la suerte es más importante que el esfuerzo y el fracaso es positivo porque no se esperaba el éxito.

Nuestra mayor victoria deberá ser siempre sabernos conscientes del esfuerzo que hemos empeñado en un proyecto y lo que hemos podido dar de nosotros mismos. El resultado es importante, pero nuestro desarrollo personal también lo es. Tenemos que vivir al menos la satisfacción personal de haberlo intentado, de haberle puesto empeño.

No creer en el esfuerzo y en lo que hacemos cada día para conseguir los sueños que tenemos en mente solo nos conduce a conformarnos con un tipo de persona que realmente no queremos ser, que no ha alcanzado a realizarse como quisiera.

Todos tenemos sueños, pero para convertir los sueños en realidad, se necesita una gran cantidad de determinación, dedicación, autodisciplina y esfuerzo.

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