Salud

Hábitos destructivos

Quien tiene poco amor propio está más expuesto a abusos

La falta de amor propio en la crianza se manifiesta como maltrato, distancia emocional y/o física
La falta de amor propio en la crianza se manifiesta como maltrato, distancia emocional y/o física |

Redacción Central |

Hay varios factores que perjudican la capacidad para apreciar lo que hace y valorar lo que es. El más importante de ellos es el de haber crecido en medio de un entorno familiar en donde el amor propio de sus miembros es escaso. Los padres con una pobre idea de sí mismos, generalmente transmiten la misma creencia a sus hijos.

La falta de amor propio en la crianza se manifiesta como maltrato, distancia emocional y/o física, crítica excesiva, descalificación o indiferencia. No hay reconocimiento del valor personal del niño. Sin darse cuenta, el pequeño aprende que sus sentimientos y necesidades no tienen mayor importancia para los seres que sí son los más importantes para él.

Esta situación hace que se desencadenen una serie de acontecimientos asociados. Quien tiene poco amor propio está más expuesto a los abusos fuera del hogar, no sabe cómo defenderse y no está seguro de que tenga el derecho a hacerlo. También suele tener un nivel menos adecuado de desempeño en sus labores. Se distrae con mayor facilidad y le teme al triunfo.

En la vida adulta, muchos siguen cultivando hábitos para sobrellevar su falta de amor propio. Son una especie de distractores o escudos emocionales. Costumbres que buscan reafirmar su idea de que poco valen. Así levantan una muralla de defensa contra la propia vulnerabilidad.

Hábitos que no nos ayudan en nada:

Descalificarse

Cuando se es niño si habla mal de sí mismo, no se está haciendo ningún favor. No es señal de humildad, ni de reconocimiento de sus errores. Es un mecanismo que revela una suerte de autosugestión. Está atrapado en esos mensajes que le descalificaron y ahora los usa para no olvidar que aparentemente, no tiene derecho de observarse de otra forma.

Dar crédito absoluto a lo que otros dicen

Puedes sentir que los demás “saben más”,  “entienden mejor” o “tienen más autoridad” para decir o hacer. Muchas veces no se detiene a evaluar si lo que dicen o hacen es correcto; simplemente le basta con que sean ellos los que digan o hagan. Si se detiene un poco a pensar, puede que descubra que no es así. Trate siempre de conectarse con su verdadera percepción y otórguele  valor a lo que encuentre.

Victimizarse

Es posible que ante las dificultades, su respuesta sea la de sentir lástima de sí mismo. Se percibe como un impotente que debe resignarse a las situaciones negativas, sin poder hacer nada al respecto.

No ha descubierto que cuenta con recursos para enfrentar situaciones adversas. Que lo importante no es lo malo que ocurre, sino cómo lo recibimos y qué curso le damos. Si dejara de lamentarse y se dedicara a pensar en soluciones, descubrirá que incluso los peores momentos son también grandes oportunidades.

Exigirse más de la cuenta

Quien tiene poco amor propio tiende a ver la vida en términos de modelos ideales. Le cuesta proponerse objetivos modestos y valorar los logros obtenidos. Siempre está pensando que debe alcanzar más y que lo conseguido, tal vez no es importante. Es una trampa inconsciente para quedar siempre en deuda con usted mismo.

No tenga miedo de felicitarse por cada paso que dé. Las grandes metas están construidas con pequeños eslabones.

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