Salud

Errores entre padres e hijos

No existe el manual del padre perfecto, si queremos ser así, entonces ya nos hemos equivocado

Errores entre padres e hijos
Errores entre padres e hijos |

B. García |

En nuestros días es fácil sentirse culpable por una cosa u otra. Podemos elegir entre un amplio menú. Si el objeto de la carga son los hijos, existe a nuestra disposición una inmensidad de libros de instrucciones que asesoran sobre cómo educarlos. Vivimos en un mundo donde se vende la ilusión de que todo puede controlarse, donde cualquier cosa debe bailar al son que se quiera marcar.

Por este motivo tenemos más tendencia a querer dominar las cosas que a aceptarlas. Nos inclinamos demasiado hacia el control. La aceptación parece que se ha quedado anticuada y sin embargo suele ser el primer paso para el cambio. Como padres hay tres grandes puntos que se deben interiorizar:

-Reconocer el peso de los genes: si el comportamiento fuera solo resultado de la educación, se deberían encontrar diferencias entre individuos con los mismos genes, pero no es así. Las semejanzas son enormes. Sus capacidades y características psicológicas se parecen muchísimo. De hecho, no hacen falta muchos estudios para comprobar sin gran dificultad que, aunque se eduque igual a varios hijos, ellos crecen de forma diferente.

-La aceptación: si aceptamos que los hijos no son hojas en blanco en las que se pueda escribir, quizá dejemos de darnos golpes contra la pared. Nuestras expectativas no nos dejan asumir la realidad. Si queremos que nuestro hijo sea ingeniero, pero es un fracaso en Matemáticas porque lo que le gusta es la pintura, lo tendremos difícil para que lo consiga,  aún en el caso de que alcance el título esperado después de mucho esfuerzo y sacrificio.

-Aceptar la naturaleza humana. No es que no podamos controlar a nuestros hijos, es que ni siquiera somos capaces de controlar nuestros propios pensamientos. La mente no está quieta. No cavilamos lo que queremos, sino que los pensamientos surgen solos y van saltando de aquí para allá.

Asumir la naturaleza humana y ser humildes es la manera de navegar con menos sufrimiento por nuestras dudas, miedos e inseguridades como padres. No existe el manual del padre perfecto. Así que, si queremos ser así, entonces ya nos hemos equivocado.

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