Salud

Dependencia a tranquilizantes

La mejor forma de evadirla, es evitar automedicarse

Automedicación
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B. García |

El ser humano ha empleado desde hace muchos años, drogas, para aumentar o mejorar su estado de bienestar, para cambiar su forma de ver el mundo que lo rodea, para disminuir sus tensiones.

El uso del opio por los sumerios y egipcios, en la antigüedad. El uso por cientos de años, de la cocaína, a través de masticar las hojas de coca, en América del Sur.

Sin embargo un grupo de drogas que tienen efecto sobre la conducta del ser humano, poco se habla en referencia a su abuso y dependencia. Son las conocidas benzodiazepinas, como el diazepam, mejor conocidas como tranquilizantes. Sustancias que aparecen en las farmacias en 1962 y que solo un par de años después, se empezó a reportar, sobre la dependencia física que estas pueden provocar.

La proporción de personas que toma tranquilizantes, en nuestro medio, se desconoce. La dependencia a los tranquilizantes se caracteriza, primero, por la presencia de una serie de molestias, al dejar de tomar el medicamento. Se pensaba entonces, que se trataba de hechos aislados, sin importancia, pero el tiempo y la práctica han demostrado lo contrario.

Por otra parte, las bezodiacepinas han sido recetadas principalmente, para el manejo de la ansiedad y el insomnio y se ha interpretado, la presentación de ansiedad o falta de sueño, después de dejar de tomar un tranquilizante, como una reinstalación de los síntomas que originaron la utilización de este medicamento. Más que molestias ocasionadas por dejar súbitamente el tranquilizante.

-¿Qué facilita la dependencia?

La dosis: La cantidad de medicamento empleado. En general, a mayor cantidad diaria, mayor posibilidad de dependencia. El tomar de 2 a 5 veces, por encima de la dosis útil; puede desarrollar una dependencia en 2 o 3 semanas. Esto sucede a veces, cuando el tranquilizante lo recomienda, el vecino, la comadre, el amigo, quien desconoce las cantidades útiles para su caso en particular.

La personalidad: Las personas, que después de dejar de tomar poco a poco el diazepam, presentaron algunas molestias, como las antes mencionadas. Mostraron en su forma de ser, rasgos de dependencia. A veces dependencia bien clara, que ya se manifestaba por medio del alcoholismo u abuso de otras sustancias. Son personas con poca iniciativa, que no expresan sus emociones fácilmente ante las demás personas.

La mejor forma de evitar una dependencia a los tranquilizantes, es evitar la automedicación. Que desgraciadamente se da tanto en nuestro medio. El médico debe educar a sus pacientes sobre el beneficio de estos medicamentos, pero también sobre los riesgos. Utilizando estos medicamentos solo por el tiempo necesario y en las enfermedades donde sea realmente adecuada su utilización.

No caer en el abuso de recetarlos constantemente. Que en ocasiones se hace ante el necesario manejo del insomnio. Dificultad para conciliar el sueño que en su mayoría de las veces, no requiere del uso de los tranquilizantes.

La participación del psiquiatra, en el manejo de la dependencia a los tranquilizantes, se fundamenta, en su conocimiento de las sustancias que afectan la conducta y el estado de ánimo (psicofarmacología); entre las que están incluidas las benzodiazepinas. Conocimiento que no se da en ninguna otra especialidad médica. Además de su capacidad de ver a la persona, como un todo; como un enfermo más que una enfermedad. Actitud que debe formar parte de la práctica de todo médico, sea este o no psiquiatra.

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