Salud

El control de la ira

Es una emoción humana totalmente normal y por lo general cuando no se controla, ocasiona problemas

ira o enfado
ira o enfado |

B. García |

La ira en sí misma no es ni buena ni mala. Es una herramienta que nos ayuda a leer y responder ante las situaciones sociales perturbadoras, que tanta veces nos invaden en nuestra vida cotidiana.

Es habitual pensar que molestarse es algo negativo y muchas veces intentamos reprimirnos, pero en contra de esta creencia popular, las investigaciones indican que la ira o enfado aumenta la creatividad, sobre todo en aquellos sujetos que deseen mantener una relación interpersonal sana o se encuentren en sitios donde no les sea posible ¨explotar¨ de emoción.

Es bueno tener precaución en lo que a la forma de manifestar la ira se refiere. La expresión de esta puede ser muy apropiada con ciertos individuos, en ciertas situaciones.

La cuestión fundamental es cómo lograr el  ¨equilibrio de la ira¨ sin que la situación se nos vaya de las manos.

Cuando se quiere expresar cualquier emoción negativa, una forma de hacerlo es comenzar con lo que se denomina ¨advertencia malestar¨, dejar que otras personas sepan de manera explícita que se están experimentando emociones intensas debido a algo concreto que ha sucedido. No todos los días, debidos a situaciones de la vida cotidiana, nos podemos expresar del mismo modo.

Ante la posibilidad de que no quede claro, conviene pedir disculpas por adelantado, no por las emociones o las acciones, sino por la posible falta de claridad en la forma de transmitir lo que se va a decir. El objetivo de la advertencia de malestar es desarmar a la otra persona, para evitar que se ponga a la defensiva. Cuando alguien se entera de que el otro no se siente cómodo y que la conversación es difícil,  aumenta la probabilidad de que surja empatía y lleguen a un acuerdo.

La clave para comunicar la ira a otros es encontrar el tono adecuado y ser sincero, para de este modo lograr informar lo que nos desagrada.

En un segundo momento, es importante frenar la situación. La tendencia general es actuar de inmediato, sobre todo si la situación es muy tensa. Para evitar gritos, golpes innecesarios u otras reacciones violentas, conviene darse un momento para pensar, aunque estemos en plena conversación o discusión con alguien.

Las buenas decisiones deben primar respecto a las decisiones rápidas. Respire profundamente, despacio e intente no extrapolar todas sus emociones, de este modo la situación será observada por usted y los demás de modo menos incómodo, pudiendo llegar a la resolución de cualquier problemática situación y no deviniendo en frustración.

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