Salud

La carne roja no es mala ni buena para la salud

Es sólo un alimento más y, como tal, debe ser consumido con moderación y a conciencia

Consumo de Carne Roja
Consumo de Carne Roja |

Redacción Central |

La carne roja es rica en proteínas de buena calidad y, sobre todo, constituye una excelente fuente de hierro que contribuye a prevenir o controlar estados de anemia, además aporta potasio, fósforo, zinc y vitaminas del complejo B.

A ello se suma que tiene alto poder saciante porque mantiene al aparato digestivo ocupado por largo tiempo.

Ese es el lado bueno de carne roja, del malo está que hay evidencia de mayor riesgo de cáncer, sobre todo de mama y de colon, se ha vinculado su consumo a con una mayor incidencia de accidentes cerebrovasculares (ACV), de enfermedades que se asocian a la circulación sanguínea y al funcionamiento vascular del organismo, indica la licenciada Liliana Grimberg, coordinadora del área de nutrición del Centro Terapéutico del Dr. Máximo Rabean en Argentina.

Los excesos en el consumo de carne roja están asociados a porciones desmedidas que a veces llegan a duplicar o triplicar lo recomendado, a cortes de carne grasos, y a formas de preparación que conllevan un agregado de grasa y sal poco saludables, agrega la licenciada María Perversi, nutricionista de la Fundación Cardiológica Argentina.

Esto trae aparejado, apunta, un incremento en el consumo de sodio y grasas saturadas y totales que nos alejan de nuestra meta nutricional saludable.

Según la nutricionista Grimberg, la naturaleza nos da todos los productos necesarios para vivir en plenitud con suficientes proteínas, hierro, calcio y vitaminas B6 y B12.

Da como ejemplos a las dietas anti-aging, que en muchos casos se basan en el vegetarianismo, y a los grandes atletas olímpicos que siguen estos planes sin tener problemas de salud.

«Bajo condiciones normales, ningún alimento es absolutamente imprescindible en nuestra alimentación», opina la licenciada Perversi.

Ahora bien, si decidimos excluir alguno, hay que saber reemplazarlo correctamente por otro que tenga un aporte nutricional semejante, prosigue.

La carne roja se puede sustituir por carnes blancas como pollo, conejo, pavo o pescado, mejor si es azul como el atún, caballa, salmón y sardinas, agrega.

También, sugiere, podríamos reemplazar las carnes rojas combinando huevos y legumbres, lácteos y frutos secos, teniendo en cuenta su elevado contenido proteico.

Lo aconsejable sería, pues, comer carne roja dos o tres veces por semana en una porción equivalente a de 100 a 120 gramos, lo que sería una hamburguesa casera, un bife finito de nalga, dos milanesas de peceto o dos rebanadas de colita de cuadril pero en cualquier caso, es importante que se elijan cortes magros, es decir, con poca grasa.

Todas las carnes tienen similar valor nutritivo, por eso, el resto de los días conviene dejar lugar para las carnes blancas y, también, para las legumbres.

Luego, estas nutricionistas proponen el siguiente menú:

Carnes rojas magras: 2 ó 3 veces por semana.

Aves sin piel: 2 veces por semana.

Pescados y mariscos: 3 veces por semana

(Redacción Central-Voz del Sandinismo-Agencias de Noticias)

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