Salud

¿Siempre caemos bien?

Expertos señalan que es suficiente ocho segundos para determinar si una persona nos cae bien o no

Jóvenes conversando
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Redacción Central |

Se dice que para caer bien a una persona tienen que hacerse muchas cosas y para caer mal no tiene que hacer nada.

Sí que es cierto, que puede haber personas que no logren caer bien en bastantes ocasiones, algunos expertos consideran que no es cuestión de genes, sino de habilidades sociales por lo que afortunadamente es posible aprender un poco de carisma para conseguir ser más popular si ese es nuestro deseo.

-¿Cuáles son las causas que provocan que a veces caigamos bien y otras veces no, si somos el mismo individuo?

Estudio realizados aseguran que el físico puede influir a la hora de caer bien o mal, hablan de un instinto básico o primitivo en el caso de los bebés.

Por ejemplo: un recién nacido “se ríe y pasa más rato observando una cara bonita con una expresión amable que una cara que no le resulte tan agradable”.

Así que aunque suene injusto, los guapos podrían de entrada caer mejor que una persona que no sea tan espectacular físicamente hablando.

Otros expertos señalan que es suficiente ocho segundos para determinar si una persona nos cae bien.

Sugieren que esto se debe a que en sólo 300 milisegundos (medio segundo) la imagen del individuo queda grabada en nuestro lóbulo frontal, el cual durante ocho segundos analiza los rasgos que de acuerdo a nuestra memoria, neuronas espejo y conocimiento determinan si es agradable o no.

A parte de un instinto básico en ocho segundos existen otros factores que pueden hacer que una persona nos caiga mal de entrada, como aquellas personas que de buenas a primeras empiezan a contar su vida privada o sus problemas sin mostrar ningún interés por conocerle.

También están aquellas a las que les gusta escuchar cosas positivas y no las negativas,  las que hablan mal de terceras personas, las que sólo hablan de sí mismas o las que no paran de hablar.

Que caigamos mal y no sea explicable puede deberse a un déficit en nuestras habilidades sociales o simplemente a que despertamos emociones de corte negativo en los demás.

Algún aspecto físico o psicológico, nuestra sonrisa, nuestra manera de andar, nuestra forma de gesticular le recuerda a alguna otra persona con la que ha tenido una mala experiencia y lo extrapola a nuestra personalidad o a nuestra visión de conjunto, en ese caso tan sólo caemos mal porque está basado en las emociones de la otra persona debido a sus experiencias vividas con recuerdos negativos y sería algo completamente ajeno a nosotros.

Si no le caes bien a alguien, no es el fin del mundo, no podemos caerles bien a todas las personas, aunque seamos seres excepcionales y nos comportemos como tal, siempre habrá alguien que encuentre algún rasgo positivo en nosotros, en nuestra manera de ser y de actuar.

Lo mejor es aceptarlo y vivir con ello, si no le caes bien a alguien de seguro al menos habrá como mínimo otras 99 personas que encuentren grata su compañía, pero no olvide nunca: que jamás existe una segunda oportunidad para una primera impresión, así que si va en busca de algo importante para usted, haga un esfuerzo en hacer placenteras sus relaciones interpersonales.

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