Salud

Adictos a la infelicidad

Los infelices se sienten bien así, aunque para los demás esto no tenga sentido

Infelicidad
Infelicidad |

B. García |

Se suele pensar que la gente está motivada para buscar el placer y la alegría, evitando el dolor, la angustia y la pena, pero, si observamos detenidamente a quienes nos rodean es posible que encontremos individuos “esclavos” de sus problemas.

 

Puede que hasta se sientan bien siendo infelices, aunque se pasen todo el día pregonando lo desdichados que son.

 

-¿Por qué, entonces, algunos cuando se sienten mal hacen lo posible por mejorar y otras siguen escarbando en la herida y no hacen nada por resolver el problema o hasta inventan adversidades donde no existen?

 

La adicción a la infelicidad, dicen los expertos, tiene varias explicaciones posibles. La primera habla de la inseguridad arraigada en la persona o bien falta de autoestima. Se cree que no es merecedor de la felicidad y por ello no pelea o lucha para cambiar las cosas o su estado.

 

La segunda teoría afirma que está relacionado a la manera en que somos educados, ya que si en nuestra niñez ha habido una disciplina excesiva o expectativa para nada realistas, se equipara la infelicidad con el éxito y el amor.

 

En último lugar, se dice que aquellos que han vivido varias experiencias negativas o traumáticas en su vida sienten, de forma inconsciente, un deseo de volver al “status quo” de la infelicidad, ya que es lo único que conocen es esa zona de confort. No saben lo que es ser felices.

 

Otras razones por las que una persona puede ser adicta a ser infeliz tiene que ver con “enorgullecerse de su realismo” ante las cosas que suceden en la vida, creyendo que sólo hay que centrarse en lo negativo y no en lo positivo. Es esa persona que siempre hallará el medio vaso vacío de cada situación. Algunos, debido a malas decisiones que hayan tomado, se sienten con mucha culpa, por lo que se castigan al imponerse no ser felices.

 

También puede ocurrir que una persona tiene miedo a la felicidad porque está “seguro” de que tras los buenos sentimientos o la alegría vendrá la decepción o la tristeza. Por ejemplo, los que no quieren volverse a enamorar porque fueron muy dañados en una relación anterior. Se niegan a la felicidad por miedo a sufrir. Sin embargo, existen algunos casos similares donde no se halla “la media naranja” por temor a ser engañado o abandonado, pero se pasa la vida diciendo lo desdichado que es en el amor.

 

 

La insatisfacción se puede convertir en un factor para dejar de luchar o trabajar más duro o todo lo contrario. Muchos consideran que si son felices, nunca lograrán sus objetivos, sin sacrificio no hay ganancias, etc. También porque les resulta inaudito o inaceptables permitirse estar bien cuando en el mundo miles de personas mueren de hambre, sufren guerras, injusticias, falta de empleo, etc.

 

La infelicidad crónica puede aparecer a su vez cuando de base hay un trastorno psicológico, como es la ansiedad o la depresión. Lo más interesante de todo esto es que aquellas personas adictas a ser infelices no lo son como lo dicen o pensamos. Las emociones negativas, refiere una investigación de las Universidades de Florida y California, no excluyen las positivas. Esto quiere decir que podemos experimentar unas y otras al mismo tiempo. Los infelices se sienten bien así, aunque para los demás esto no tenga sentido.

 

Si bien es cierto que muchas personas son infelices o desdichadas por cosas que le ocurrieron en el pasado: situaciones traumáticas o dolorosas, esa no es una excusa para no buscar el lado bueno de la vida, que siempre se puede encontrar, aunque haya que esforzarse bastante. Si no lo cree así,

 

-¿Cómo han hecho miles de individuos en todo el mundo para levantarse, desarrollar la resiliencia y lograr ser felices?

 

-¿Cuál es la razón por la que aun teniéndolo ¨todo¨: (salud, amor, trabajo, comida, amigos), no logramos ser felices?

 

Mayormente el obstáculo ante nuestros problemas, somos nosotros mismos, no tomamos decisiones a tiempo, para no asumir las consecuencias, pensamos mucho de modo irracional o nos engañamos constantemente. De este modo jamás seremos felices y veremos como la vida pasa por nosotros, no tendremos ninguna actividad creadora ya que somos completamente infelices porque lo deseamos así.

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