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Relaciones de pareja

Nuestra pareja no puede adivinar todo lo que pensamos, lo esencial es mantener siempre un diálogo abierto, para expresar lo que queremos e intentar entender lo que piensa

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Relaciones de pareja |

B. García |

Las relaciones de pareja han cambiado con el mundo actual y una de las frases vigentes más socorridas para romper con esta es la conocida “no eres tú, soy yo”, frase que pareciera echar la culpa sobre uno mismo, cuando, la mayoría de las veces, en realidad se está evitando enfrentar el proceso de rompimiento. Se trata de una frase que pareciera decirlo todo, cuando en realidad nada dice.

Le digo que soy yo, para evitar el drama, el desgaste o la posibilidad de permanecer en una relación en la que realmente ya no quiero estar. Le digo que yo tengo la culpa, para que no quieras ser tú quien prometa ser distinto o mejorar la relación en la que yo ya no me siento a gusto.

Si las relaciones interpersonales en general son difíciles, pues cada persona tiene su propio carácter, las relaciones de pareja lo son aún más, porque la relación es más cotidiana, más personal, más íntima.

Difícilmente uno mismo acepta sus defectos, menos aun cuando nos los señala la persona en quien tenemos depositada toda nuestra confianza y sentimientos. Por eso suele resultar más difícil enfrentar las críticas, de buena o de mala fe, por parte de nuestra pareja.

Si no cree en sí mismo o si tiene muchos complejos que arrastra desde su infancia, es probable que le cueste llevar una relación sana de pareja. A veces los propios complejos nos tergiversan el verdadero sentido de lo que nuestra pareja nos intenta decir. Después de todo, una relación sana de pareja implica tenerse confianza para decirle al otro cuando se equivoca o cuando no está actuando en consecuencia.

No siempre se tiene toda la razón.

Como la pareja consta de dos, siempre se deben contemplar ambas partes. A veces queremos culpar al otro de que la relación no marche como nos lo planteamos al establecernos como pareja. Lo importante no es hallar al culpable, sino encontrar juntos la solución; de nada sirve echarse mutuamente la culpa de los inconvenientes. Posiblemente ambos tengan razón en sus argumentos, mientras que, a la vez, ninguno de los dos quiere aceptar su responsabilidad.

La prudencia debe estar presente en todo conflicto de pareja. Siempre será más sano mantener la perspectiva del conflicto, en vez de salir por la tangente, rememorando todos los malos momentos en que nuestra pareja, efectivamente, ha tenido la culpa.

A veces hacemos un torbellino en un vaso de agua, cuando las cosas son más sencillas de solucionar. Nuestra pareja no puede adivinar todo lo que pensamos, lo esencial es mantener siempre un diálogo abierto, para expresar lo que queremos e intentar entender lo que ella piensa.

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