Salud

Singularidades de Sigmund Freud

Los demás neurólogos, psiquiatras y psicólogos lo veían como un investigador extraño que ponía en riesgo las teorías sostenidas hasta entonces

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Sigmund Freud |

Redacción Central |

Las Ciencias Humanas aún estaban fuertemente impregnadas de prejuicios, mucho más que hoy, por eso las teorías de Freud se consideraban sospechosas, cuando no absurdas. El problema para sus contemporáneos era que este médico vienés tenía unas hipótesis fuertemente fundamentadas y sobretodo, curaba en su consultorio lo que otros no podían curar.

Los descubrimientos de Sigmund Freud sobre la sexualidad infantil y particularmente del Complejo de Edipo, lo pusieron en el centro de escándalo. El creador del psicoanálisis era un individuo odiado y envidiado por la mayoría de sus compañeros.

No solo su pensamiento era poco usual. Sigmund Freud estaba lleno de singularidades en su forma de ser. Observaremos una lista de apenas algunas de ellas.

– Freud sentía un miedo inexplicable por el número 62. Nunca se alojaba en una habitación de hotel con ese número y lo rehuía cada vez que lo encontraba.

– Sentía terror por los helechos.

– Las costumbres de Freud eran muy rígidas, almorzaba todos los días a la 1:00 pm en punto. Le encantaba la ternera y detestaba el pollo. Una vez levantado de la mesa salía a dar un paseo de tres kilómetros por las mismas calles de siempre y durante el recorrido recogía setas.

– Freud era un fumador compulsivo. Esa fue seguramente la causa por la que desarrolló un agresivo cáncer de garganta que lo llevó a la tumba.

– Sólo tenía tres trajes, tres mudas de ropa interior y tres pares de zapatos. No lo hacía por tacañería, simplemente le parecía un tema banal.

– Adoraba a los perros, tuvo uno de raza Chow Chow, a quien llamó Jofi. Este se convirtió en asistente durante sus sesiones de análisis. Ejercía un efecto tranquilizante sobre los pacientes y aprendió a calcular el tiempo de la consulta. Cuando se incorporaba, Freud sabía que la sesión había terminado.

-Sigmund Freud aprendió el idioma español solamente para darse el placer de leer: Don Quijote de La Mancha en la lengua original. Era un ferviente admirador de Cervantes.

– Era aficionado a jugar cartas y tenía una extensa colección de estatuillas antiguas. Siempre buscaba los anticuarios para adquirir alguna pieza que no tuviera.

– Freud rehuía a la vida social. Era poco afecto a las fiestas y a las reuniones, sin embargo se encontraba frecuentemente con un cercano círculo de amigos en el Café Landtmann donde se sentaba siempre en el mismo sitio.

-Ganó un premio de Literatura en Alemania en 1930. Era cultor de la buena literatura y se esmeraba por escribir con belleza y creatividad.

Uno de los cráteres de la luna lleva su nombre en honor a este médico que revolucionó todas las teorías existentes sobre la mente humana.

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