Salud

Leche materna, un escudo de excelencia

Este valioso líquido contiene todos los nutrientes naturales que necesitan  los infantes para su desarrollo

Lactancia
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Redacción Central |

El regreso a  la vieja costumbre de amamantar al recién nacido se consolida y derrota el criterio de que ese contacto inicial madre-hijo estropeaba el físico de la mujer, cuando en realidad evitarlo impide que ese líquido cumpla su función vital de proteger al bebé.

La leche materna es la fuente de alimentación óptima para los recién nacidos  pues contiene los nutrientes necesarios para su desarrollo y además de ser limpia, propicia el hermoso vínculo entre una madre y su pequeño.

Fuentes especializadas plantean que para que la mamá que amamanta disponga de leche deben concertarse las funciones  de sus hormonas prolactina y oxitocina, la primera es la encargada de producirla, y la segunda es la responsable de la eyección del líquido.

La tradición acostumbra recomendar a las madres tomar y comer determinados alimentos para tener suficiente leche, sin embargo, esa opinión es equívoca porque su producción es un proceso biológico continuo que depende sólo de la succión del bebé.

Esa explicación científica echa por tierra el mito de la alimentación materna, pues se ha comprobado que cada vez que las glándulas mamarias se vacían estas generan más leche, por lo tanto, a mayor succión más producción de leche materna.

La primera leche materna elaborada luego del parto es el calostro, la cual contiene alta concentración de inmunoglobulinas que cubren el tracto gastrointestinal del recién nacido, lo que ayuda a proteger su sistema inmunológico para que funcione bien y le causa un efecto de laxante suave.

En la actualidad, se desconoce cuáles son las propiedades exactas que contiene la leche materna, pero se sabe que su contenido nutritivo se mantiene y que obtiene sus ingredientes de los alimentos que consume la madre.

Por ello se indica que la composición de ese líquido vital varía de día en día, de toma a toma y que depende del horario, el ambiente, así como del consumo y de la edad del pequeño.

En opinión de los nutricionistas, la proporción de agua y grasa de la leche materna fluctúa, pues la que se logra al inicio de la toma es acuosa y alta en carbohidratos, en tanto la que el bebé toma al final es más rica en grasas, lo que ayuda a saciar su apetito.

Otro beneficio de ese alimento que ninguna fórmula comercial puede igualar es que contiene  las cantidades apropiadas de carbohidratos, proteínas y grasas, además de aportar a los pequeños vitaminas, minerales, enzimas digestivas y hormonas.

Este alimento natural contiene  los anticuerpos  que aporta la madre, los cuales pueden contribuir a evitar infecciones a los recién nacidos.

Un estudio  sobre la leche materna realizado por un laboratorio español reveló que al examinar la flora bacteriana de este valioso líquido se encontró que existe una gran diversidad microbiana, con más de 700 organismos diferentes, lo que ha promovido nuevos estudios sobre el desarrollo del sistema inmune de los bebés.

Por su parte, la revista Archives of General Psychiatry señaló que la lactancia materna  podría favorecer la inteligencia. De hecho, un estudio demostró que los niños amamantados durante un tiempo, sin tomar leche artificial, han alcanzado  puntuaciones superiores en las pruebas de inteligencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.

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