Salud

¿Por qué mentimos?

De simples mentirosos a mitómanos, cuando la mentira se convierte en enfermedad

Mentirosos
Mentirosos |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Mentir es un aprendizaje que se inicia a muy temprana edad y tiene una relación directa con la autoestima.

Mentimos cuando nuestro ego se ve amenazado o cuando, a toda costa, queremos sacar provecho de una situación.

En este contexto, no es difícil entender que la mentira es un mecanismo de defensa, un arma más para la supervivencia.

Los sujetos mayormente miente para quedar bien, para excusarse, para obtener lo que quieren, para no perder ciertos derechos, para dar una mejor imagen de sí misma, para no ofender o hacer sufrir a otras personas con la verdad, porque no saben o no pueden decir que no, para postergar decisiones, por temor al rechazo o al castigo.

Están quienes no padecen ni el más mínimo estrés en el intento de mentir. Aunque cueste creerlo, hay muchos hombres y mujeres entrenados para el engaño, sin siquiera sentir que están mintiendo.

En mayor o menor escala, se convierten en fanáticos de sus capacidades mitómanas y se enorgullecen de hacer negocios o manipular al otro.

La mentira no discrimina escenarios, mienten jefes, empleados, maridos, esposas, alumnos y maestros. Todos mentimos a lo largo de nuestra vida.

Hombres y mujeres mienten por igual, pero en general los hombres mienten para sentirse mejor con ellos mismos, mientras que las mujeres tienen tendencia a mentir para que otros se puedan sentir bien. Las personas extrovertidas tienen mayor tendencia a mentir que los introvertidos.

Se calcula que cada día oímos o leemos más de 200 mentiras. Mentir no es simplemente el hecho de decir cosas que no son verdad, también se miente ocultando información, se puede mentir sin utilizar las palabras (sonrisas falsas, maquillajes que ocultan o disfrazan parte de nuestro cuerpo, etc.)

Existen patologías psíquicas en la cual la mentira está presente en la vida del sujeto, son síntomas en los trastornos de la personalidad antisocial, ludopatía, cleptomanía, adicciones y otros trastornos que requieren tratamiento psicológico y en algunos casos también médico (psiquiátrico).

En psicología se conoce el término mitomanía, el cual difiere del mentiroso; el mentiroso inventa mentiras para defenderse o protegerse, es decir, con una finalidad, pero en el mitómano prevalece el carácter compulsivo de la mentira y sin una fuente de motivación.

Cuando alguien tiene un impulso por mentir que no se puede frenar, es un síntoma de que algo no anda bien en su desarrollo psíquico.

La mitomanía no es una enfermedad, corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en diversas enfermedades psíquicas, particularmente en los trastornos de personalidad y es que los mitómanos tratan de construir una mejor imagen de sí mismos frente a la sociedad, sus amigos o para conseguir lo que desean sin importar cuál sea el objetivo. Se dice que se da con mayor frecuencia entre los hombres que en las mujeres.

Los individuos mitómanos son manipuladores, convencen y suenan creíbles. En el fondo sufren de frustración, son egoístas, narcisistas, no tienen control de sus impulsos y pueden presentar adicciones (sexo, juego, drogas).

En casos más severos, pueden tener problemas legales, de suicidio y rompimientos familiares (separación, divorcio de su pareja, aislamiento de sus hijos), debido a sus sentimientos de fracaso.

La realidad es que tanto mentirosos como mitómanos son llevados por la inseguridad, desconfianza y baja estima, creando capacidades para ser aceptados tal y como son, cayendo en la tentación de adornar aquí y allá su historia, sus habilidades, con el fin de causar una impresión favorable ante los demás.

también te puede interesar