Salud

¿Sexo es igual a orgasmo u orgasmo igual a sexo?

Para la mayoría de los hombres y mujeres no hay satisfacción sexual plena sin alcanzar el éxtasis

El sexo está en nuestro cerebro
El sexo está en nuestro cerebro |

Redacción Central |

Para la mayoría de los hombres y mujeres no hay satisfacción sexual plena sin alcanzar el éxtasis. Se considera el clímax como el placer máximo alcanzado a través de una experiencia genital, cuando en realidad la capacidad de tocar el cielo se reflejará por todo el cuerpo y se inicia en lo más profundo del cerebro. Este objetivo puede lograrse si la vida sexual se enfoca en descubrir el cuerpo, las sensaciones y el placer de cada sujeto y compartirlo con la pareja.

El concepto «orgasmo» se puede abordar desde diferentes perspectivas. Se identifica por una sensación de liberación o descarga. Esta respuesta puede ir unida o no, a una sensación fuerte de placer, lo que correspondería al cerebro. Dependiendo de la situación, se puede asociar también a emociones y sentimientos.

El orgasmo desde el punto de vista fisiológico, es una fase de la respuesta sexual que ocurre después de una fase de excitación adecuada. Aquí está la clave, en la excitación correcta, que dependerá de la persona con la que se interactúa, pero sobre todo, de uno mismo: sus expectativas, deseos, salud o motivación en cada momento.

Mucho se habla sobre las diferencias entre hombres y mujeres a la hora de llegar al clímax, pero la cuestión reside en otro lugar. Se está magnificando tanto el orgasmo que hemos llegado a caer en el orgasmocentrismo, es decir, en la idea de que la sexualidad solo existe para alcanzar ese fin. Además, éste ha de superar todas nuestras expectativas, alzarse como algo perfecto, según las condiciones ideales que imaginemos.

En la sociedad actual existe el criterio de olvidarse de una parte muy importante, que es: la de centrarse más en el momento que en el objetivo final. Se tiende a creer que las relaciones sexuales para que sean satisfactorias deben necesariamente culminar en el orgasmo. Este mito está muy extendido, idealizando ese momento como algo necesario y minimizando la capacidad de sentir placer durante todo el encuentro amoroso.

Es un error que limita la capacidad de disfrute, generando presión y tensiones extras, que en lugar de favorecer y potenciar las relaciones sexuales, las reduce al puro placer de una culminación que, en caso de no conseguirse, solo generará frustración y desánimo.

Es precisamente este desengaño el que lleva a muchas mujeres a las consultas de los especialistas bajo la falsa creencia de que son anorgásmicas, un problema que afecta realmente al 10 % de la población femenina y que provoca el retraso o ausencia persistente o recurrente del orgasmo después de una fase de excitación normal.

En el caso de los hombres, la incapacidad para alcanzar el orgasmo y la eyaculación a pesar de tener un buen estímulo sexual, es menos común, pero puede deberse a las mismas razones. Aquí le expondremos 11 ingredientes para una adecuada y satisfactoria vida sexual:

1. Comunicación.

2. Frecuencia.

3. Compromiso de ambas partes a tomar la iniciativa. A todos nos gusta sentirnos deseados.

4. Fortalecer el afecto fuera del encuentro sexual.

5. Respetar al otro cuando dice no a algún tipo de propuesta sexual que no desea realizar.

6. Hablar con su pareja de los sentimientos que genera la conducta sexual.

7. Pedir lo que queremos. Explicar con amor y ternura la forma en que nos gusta recibir el placer.

8. Desmitificar el orgasmo y potenciar el placer de los sentidos y de todo nuestro cuerpo, no solo de la zona genital. El sexo está en nuestro cerebro.

9. Actuar de forma empática. Tratar al otro como le gustaría ser tratado.

10. Complicidad e intimidad.

11. Mucha creatividad.

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