Salud

La vulnerabilidad en los niños

Durante el transcurso de los últimos diez años se estima que más de un millón de niños han fallecido en conflictos armados. Las guerras afectan gravemente a los niños

Niños vulnerables
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Redacción Central |

Durante el transcurso de los últimos diez años se estima que más de un millón de niños han fallecido en conflictos armados. Las guerras afectan gravemente a los niños (debido a su vulnerabilidad), los cuales expresan comportamientos anómalos.

Los niños son particularmente vulnerables a los estragos de la guerra. Según un estudio de las Naciones Unidas sobre los niños en la guerra, la violencia física, sexual y emocional a la que están expuestos (los niños) destroza su mundo. La guerra enerva los fundamentos mismos de la vida de los niños, destruyendo su hogar, dividiendo sus comunidades y perdiendo su confianza hacia los adultos.

Ante el caos de un conflicto armado, los niños son los más perjudicados. Son todavía demasiado jóvenes para comprender lo que está ocurriendo o no tienen ninguna forma de defenderse contra el peligro. Son vulnerables y se convierten en un objetivo fácil que las fuerzas armadas no tienen reparos en explotar.

Las consecuencias de la guerra son graves sin lugar a dudas, la OMS calcula que en este tipo de conflictos, el 10% de las personas que viven experiencias traumáticas suelen sufrir graves problemas de salud mental y el otro 10% comportamientos que dificultarán su capacidad para vivir con normalidad.

La experiencia de vulnerabilidad, de peligro, de indefensión y de terror puede marcar en profundidad el psiquismo de los niños. El espectáculo de violaciones o torturas, de asesinatos o ejecuciones masivas, de bombardeos, arrasamiento o exterminio de poblados enteros, es casi por necesidad traumatizante y sobrepasa los mecanismos de reacción del individuo a situaciones extremas.

Este sufrimiento psicológico por la situación en que viven (el miedo a morir, la inseguridad, los sentimientos de soledad y abandono) conllevan a conductas desencadenantes como: sentimientos de dureza, explosiones de ira, trastornos de conducta, se vuelven temerosos, dificultades en la comunicación con los demás, en las relaciones interpersonales y sociales, pérdida de la autoestima, sentimientos de inferioridad, sentimientos de odio, trastornos del sueño y la convicción de que la violencia es una forma como cualquier otra de resolver problemáticas.

Estas heridas emocionales son difíciles de cicatrizar y tienen serias repercusiones en su vida futura. No existe terapia en la guerra. Sólo en casos excepcionales, los niños tienen acceso a reuniones particulares con los psicólogos o psiquiatras. Son privados de lo más preciado que pueden tener en esas edades; La inocencia de la niñez.

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