Salud

Peligros de consentir un niño

No frustrar a los hijos es malcriarlos, convertirlos en unos consentidos y dependientes

Niña malcriada
Niña malcriada |

Redacción Central |

Sin apenas darse cuenta y sin mala intención, los padres cometen el error de complacer a sus hijos en la mayoría de sus peticiones, sin embargo, acceder a todas sus peticiones aunque nos parezcan poco significativas tiene más importancia en su desarrollo de lo que en principio pueda parecer. Los expertos en psicología lo tienen claro: No frustrar a los hijos es malcriarlos, convertirlos en unos consentidos.

Actualmente hay aún pediatras que aconsejan a los padres que den de comer y dejen dormir a sus hijos a su demanda. Psicólogos aseguran que de esta manera, están acostumbrándolos a que cada vez que lloren, los padres vayan corriendo a satisfacer sus deseos, de manera que dos adultos se convierten poco a poco en esclavos de un bebé de meses.

Lo más idóneo para el desarrollo posterior de los niños es ignorarles por completo y tener la paciencia suficiente para aguantar el enfado, la posterior pataleta y el tiempo que le cuesta al niño asumir su frustración al no conseguir lo que desea. Resulta esencial que los dos padres se muestren de acuerdo delante del niño a la hora de negarle algo y que nunca discutan las decisiones tomadas delante de él. Si se muestran inseguros o contradictorios, el niño se verá reforzado en su conducta e insistirá en su intento de convencer a una de las partes.

El motivo principal por el que no se deja que el niño devenga en frustración es, en primer lugar, la falta de tiempo. Por lo general, el padre y la madre trabajan y hay menos tiempo para estar con los hijos y como compensación a este vacío (y a veces sentimiento de culpabilidad), se les premia con aquello que pidan.

Además, ya que están poco tiempo junto, mejor que sea en un ambiente tranquilo, por lo que es más cómodo darles aquello que quieren para que se callen. Tampoco hay que obviar que cada vez hay más padres separados o hijos que están con los abuelos que les colman de caprichos. En otros casos, es porque los progenitores entienden que sus hijos deben tener todo aquello que ellos no pudieron de pequeños.

La percepción de la frustración es mal vista en ocasiones por los padres, pues al conocer la indefensión de sus hijos pequeños, lo complacen en todo y desde edades tempranas le van creando sin conocimiento, una dependencia total a ellos a la hora de enfrentarse a las exigencias de la vida cotidiana.

Estos niños más tarde, en su adultez, ante situaciones aparentemente sin salida (situaciones conflictivas o frustrantes) utilizarán mecanismos de defensa para evitarlas, necesitarán constantemente de la ayuda de los otros y jamás podrán solucionar problemáticas por sí solos, pues nunca se les permitió que crearan las herramientas para desarticular problemáticas.

también te puede interesar