Salud

La piromanía

Atracción desmedida por provocar el fuego

Piromanía
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Redacción Central |

La piromanía es un trastorno del control de los impulsos, que produce un gran interés por el fuego, cómo producirlo y observarlo. La persona que padece esta enfermedad recibe el nombre de pirómano.

La sintomatología esencial es producir incendios de forma deliberada y consciente en más de una ocasión conllevando a una importante tensión y activación afectiva antes del incendio con una gran liberación e intenso placer o alivio al encender el fuego, presenciarlo y participar en sus consecuencias.

El piromaníaco o pirómano, suele sentir relajación, placer, interés, curiosidad y atracción por todo lo relacionado como pueden ser las estaciones de bombero.

Es una enfermedad relativamente rara, que afecta a menos del uno por ciento de la población. El 90 por ciento de las personas diagnosticadas con la piromanía son hombres. Esta condición es aún más rara en los niños y adolescentes que en los adultos.

Los factores que contribuyen a la conducta incendiaria incluyen comportamientos antisociales, búsqueda de sensaciones, falta de habilidades sociales, etc.

Los pirómanos son conocidos por tener sentimientos de tristeza, soledad e ira, los cuales le llevan a iniciar incendios como una salida a sus frustraciones.

Normalmente actúan de forma poco organizada y suelen promover falsas alarmas. Son personas con desajustes emocionales, poco sociables y que en ocasiones buscan relacionarse por su gran atracción hacia estos, con el departamento de bomberos.

Para un diagnostico positivo de la piromanía deben encontrarse al menos las siguientes conductas:

-Iniciación de un incendio de forma consciente en al menos dos ocasiones.

-Tensión o activación emocional mediante el acto.

-Fascinación, interés, curiosidad y atracción por el fuego.

-Bienestar, gratificación y liberación cuando se inicia el fuego o se participa en sus consecuencias.

-El incendio no es provocado por intereses económicos.

De no presentarse estos comportamientos antes visto, se estaría confundiendo la piromanía con el incendiario, que es aquella persona que intencionalmente decide quemar un terreno u objetos, con el fin de lucrarse o simplemente hacer daño.

Desgraciadamente para el control de este tipo de enfermedad y para prevenir la repetición de estos actos, no hay más alternativa que el encarcelamiento o la permanente supervisión, pues el tratamiento con psicofármacos o terapias son a largo plazo.

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