Salud

¡Una cerveza más por favor!

Alabada o criticada desde su surgimiento, la cerveza es una bebida que cumple un importante papel en la sociedad, la economía y la salud

Cerveza
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LA VOZ DEL SANDINISMO |

Considerada desde la antigüedad uno de los licores que satisfacen el paladar, la cerveza es una bebida que ha transitado junto al hombre por diversas épocas, sus daños y beneficios siempre generan polémicas, pero tanto unos como otros deben ser considerados, a la hora de evaluar su importancia social.

En la elaboración de esta bebida alcohólica, una de las más antiguas de la humanidad, se emplean varios ingredientes -granos de cebada germinados y fermentados y lúpulo- cuya combinación en calidad y cantidad produce gran variedad de cervezas.

Su elaboración tuvo varios momentos, pero el auge de su producción se produjo con la llegada de las máquinas de vapor y los sistemas de refrigeración, así como también con los avances de la microbiología, que creó un método para la producción de levaduras.

La llegada de la Revolución Industrial produjo un cambio radical en la producción de cerveza que pasó de ser artesanal y para el consumo doméstico, a la producción a escala industrial y orientada a las masas.

A este incremento de la producción mundial contribuyeron por un lado, las mejoras tecnológicas aplicadas a la industria, los avances en los procesos microbiológicos existentes en la producción de cerveza y por otro, la urbanización de las clases sociales.
Desde el pasado siglo, la cerveza se consume en cientos de variedades y locales: bares, tabernas, pubs, también se sirve en festejos familiares: bodas, bautizos, cumpleaños y en celebraciones diversas a lo largo del mundo.

De la antigüedad a nuestros días

Documentos que datan de hace cuatro mil años a.n.e. hacen referencia a la bebida fermentada de cereales en Mesopotamia y señalan que en Babilonia el consumo de cerveza era tan grande que obligó al rey Hammurabi a reglamentarlo.

El código de Hammurabi protegía a los bebedores contra las maniobras de los taberneros deshonestos, lo que lo convirtió en la primera ley de la historia en la defensa del consumidor.

Entre los caldeos, la cerveza se ofrecía en tributo a los dioses, mientras cronistas de esa época aseguran que cuando Nabucodonosor se aburría de sus concubinas, acostumbraba a matarlas, ahogándolas en cerveza.

En el Imperio Romano, Plinio relataba que los galos llamaban cervesia a la bebida y brasce, al grano usado para fabricarla. Con el tiempo, brasce dio origen en francés a brasseur (fabricante de cerveza) y a brasserie (cervecería).

Durante la Edad Media, los monjes fabricaban en sus monasterios las mejores cervezas que se han seguido elaborando hasta hoy en algunos países europeos, bajo el nombre de cervezas de abadía.

En la América precolombina, el maíz era el cereal más popular del que se elaboraba una bebida fermentada similar a la cerveza. Crónicas de conquistadores españoles destacan la importancia de la chicha que llegó a ser tan popular como la cerveza en Europa.
El maíz tenía una fuerte presencia en la región andina y la bebida elaborada de él se asociaba con el imperio de los incas, quienes usaban a los familiares en la elaboración de la chicha para servirla en las festividades y como medio para obtener mano de obra.

Los agricultores empleaban a los chicheros para elaborar la bebida y los usaban también para fabricar otros líquidos con los frutos del algarrobo y de molle. El uso de ese método produjo varias bebidas fermentadas en América precolombina.

De la fermentación de esos frutos  se obtenía kaschiri (cerveza cassava), una bebida que se consumía en una zona de Brasil, mientras del maíz fermentado se hacía tesquino, un licor muy consumido en México.

Desde que los conquistadores españoles colonizaron América del Sur, y los británicos América del Norte, ninguna de las bebidas procedentes de los indígenas se produjo a gran escala.

El continente americano consume desde el siglo XX las cervezas tipo lager descubiertas en el siglo XV en el norte de Europa, así como otros tipos, entre ellas las pilsener, que proliferaron después en el mundo, en detrimento de las bebidas autóctonas.

Además de nutritiva y refrescante, saludable

Fuentes médicas indican que además de levantar los ánimos y calmar la sed, tomar cerveza tiene varios beneficios para la salud porque ayuda a prevenir varias enfermedades.

Para ello se recomienda ingerirla en cantidades moderadas, es decir entre una o dos cañas, las mujeres, y entre dos y tres, los hombres. La caña era donde antiguamente se servía la cerveza y consistía en un vaso alto, pero estrecho y cilíndrico.

Un mensaje de la Liga Española contra la Hipertensión Arterial y el Centro de Información de Cerveza y Salud expone varias razones saludables que se deben considerar para disfrutar de la cerveza.

Plantea entre ellas, que la cerveza está formada en un 93 por ciento por agua, lo que contribuye a la hidratación, algo esencial para las personas que padecen  hipertensión arterial.

Tiene una concentración baja en sodio, un elemento que en exceso puede provocar desde derrames cerebrales hasta problemas renales. Asimismo como la cerveza contiene altos niveles de potasio produce un efecto diurético.

El informe indica que esa bebida es rica en vitamina B, esencial para el sistema nervioso y la regeneración de las células. También contiene silicio, magnesio o fósforo, minerales que ayudan a prevenir o retrasar las enfermedades óseas.

Precisa que los citados minerales también disminuyen los riesgos de enfermedades neurodegenerativas,  como el Alzhéimer, otros de los ingredientes que contienen retrasan el envejecimiento y la menopausia.

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