Salud

La Tortícolis: ni mata ni deja vivir

Esta enfermedad que afecta principalmente a las mujeres produce un dolor tan intenso en el cuello que limita la realización de actividades

Tortícolis
Todos, en algún momento, nos hemos despertado con tortícolis, una contractura del músculo del cuello que provoca la torsión del mismo |

Redacción Central |

La presión de la vida cotidiana, la realización incorrecta de actividades deportivas o de labores domésticas, el uso prolongado de los medios de trabajo o enfermedades virales, se cuentan entre las causas de una enfermedad que causa rigidez en el cuello.

Esa enfermedad llamada Tortícolis se presenta con más frecuencia entre los 30 y 60 años de edad, y cuatro de cada cinco personas que la padecen son mujeres, quienes sufren incapacidad incluso cargar a sus hijos.

El nombre de la enfermedad se deriva de un vocablo del latín que significa “cuello deforme”. Sus síntomas incluyen rigidez de cuello y cabeza, dolor, inflamación, adormecimiento de los brazos o de la parte superior de la espalda.

Los afectados también refieren posible aumento en la temperatura corporal y limitación de los movimientos de los músculos del cuello, esternocleidomastoideo y trapecio, principalmente.

Fuentes médicas indican que además de la tensión nerviosa, y el estrés, utilizar almohadas altas o muy delgadas, dormir con posturas incómodas o mantener la misma posición ante la computadora, la máquina de coser o la televisión causan tortícolis.

Asimismo la provocan, practicar ejercicios sin calentamiento previo, las torceduras, las contusiones, los daños en la médula espinal, las infecciones virales, así como el uso de mobiliario inadecuado en el que se adopten posturas incorrectas.

El tratamiento que se debe seguir depende de la causa que origina el dolor, por lo que es necesario acudir al médico para que realice un diagnóstico especializado e indique con qué acciones y medicamentos enfrentar la crisis.

Tortícolis en los bebés

Aunque raro, hay un tipo de tortícolis que se origina desde el nacimiento y puede padecerse toda la vida. La produce una lesión del músculo esternocleidomastoideo durante el parto, que no crece como el resto de las estructuras del cuello.

En los recién nacidos se observa una deformidad mínima, y a las pocas semanas aumenta el tamaño en el músculo afectado, que luego se contrae, pero con los años, el individuo puede desarrollar anomalías en los músculos oculares o deformidades en la columna o musculatura cervical.

Por ello los médicos inspeccionan el cuello del recién nacido, aproximadamente un mes después del parto, para detectar si existe asimetría (cuando los costados no son iguales) y estructuras o masas anormales que indiquen la posible presencia de la dolencia.

La tortícolis y los tics

Por su parte, la tortícolis espasmódica (también conocida como distonía cervical) es la actividad anormal de los músculos del cuello que se manifiestan con contracciones repetitivas, lo que comúnmente se conoce como tics.

De manera normal, el ganglio basal (área del cerebro que coordina el movimiento) envía una señal al músculo elegido para que cambie de posición, mediante la producción de un compuesto químico llamado acetilocolina.

Sin embargo, si el ganglio no funciona adecuadamente, enviará esa sustancia en repetidas ocasiones sin que haya una orden de movimiento, generando con ello espasmos constantes.

Para enfrentar el padecimiento, los ejercicios de  relajación son en particular efectivos en estos casos, ya que el mal funcionamiento del ganglio basal puede deberse a estrés o tensión nerviosa.

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