Salud

El ébola, una bomba de tiempo humanitaria

El actual brote es el más intenso que haya conocido la humanidad y ya está presente en cuatro países africanos

Ebola, el temible virus que tiene en alerta a la OMS
Ebola, el temible virus que tiene en alerta a la OMS | La Tercera

Alexander Guerra |

El continente africano es cuna de la humanidad y fuente extraordinaria de riquezas naturales y culturales. Sin embargo, es frecuentemente azotado por enfermedades contagiosas que agravan la situación de vulnerabilidad de sus habitantes, herederos del subdesarrollo y la pobreza colonial.

El reciente brote de ébola, un padecimiento para el cual no existe cura, se suma a los millones de casos de Sida —una pandemia en el continente—, así como a los cientos de miles de casos de malaria, dengue, chikungunya  y otros padecimientos, cuyo combate depende de cuantiosos recursos inexistentes en la mayor parte de las naciones africanas.

Instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertan que el actual brote de ébola, el mayor del que se tenga registro, está fuera de control y amenaza con convertirse en una bomba de tiempo para África y el mundo.

Según cifras de la OMS, el número de fallecidos se elevó a 887 hasta el primero de agosto y la cifra de infectados en los países de África occidental se mantuvo en 1,603.

El brote se detectó en marzo en una región boscosa y remota de Guinea, donde la cifra de fallecidos está aumentando. En las vecinas Sierra Leona y Liberia, la propagación también se está acelerando y las autoridades desplegaron tropas para someter a cuarentena áreas fronterizas en las que se presenta el 70 por ciento de los casos.

De acuerdo con aquella dependencia de la ONU, el brote resulta preocupante para las autoridades sanitarias porque esta enfermedad mortal se está transmitiendo tanto en la comunidad como en los centros sanitarios, y apareció tanto en ciudades como en el medio rural y en zonas fronterizas.

La OMS indicó que los países están colaborando para prestar atención a los enfermos, informar a las comunidades afectadas sobre las prácticas recomendadas, rastrear los contactos de los pacientes infectados, controlar las infecciones en los centros sanitarios y tomar otras medidas que permitan controlar el brote.

Pero pese a los progresos en la aplicación de medidas de prevención y control, las autoridades sanitarias siguen teniendo dificultades para contener la propagación del mal.

Los portavoces de la OMS reiteraron su preocupación ante las creencias erróneas sobre la enfermedad y el hecho de que la población no renuncia a costumbres ancestrales como lavar y abrazar los cadáveres antes de enterrarlos, lo que expone al contagio con el virus en una de las zonas más pobres del planeta.

El ébola, que se transmite por contacto directo con la sangre y fluidos corporales de personas o animales infectados, causa hemorragias graves y puede tener una tasa de mortalidad del 90 por ciento. El periodo de incubación es de hasta tres semanas y solamente cuando alguien tiene fiebre, diarrea o vómitos el virus es contagioso.

La OMS, la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos y sus asociados están prestando apoyo y proporcionando orientación. También se han enviado equipos de expertos a los países de África occidental y a la Oficina Regional de la OMS para África en Brazzaville (Congo).

¿Por qué aún no existe cura?

Otra pregunta frecuente ante el avance de la mortal enfermedad es por qué la ciencia moderna no encuentra una cura o al menos un paliativo que reduzca su letalidad.

Muchos especialistas critican el hecho de que, a casi cuatro décadas de descubierto el virus, no se ha hecho lo suficiente.

Aunque fue descrito en 1976, hasta ahora no se ha desarrollado una vacuna para prevenir la enfermedad, ni se han creado antivirales que impidan el alto nivel de mortalidad.

De hecho, el tratamiento para combatir al ébola no ha cambiado mucho en estos años. Los trabajadores de la salud en las zonas afectadas se limitan a intentar aliviar los síntomas –hemorragias, fiebre, diarrea, vómitos y dolores de cabeza- y a aislar a los pacientes para evitar su propagación.

“No existen vacunas ni hay antivirales para casi ninguna fiebre hemorrágica y eso incluye al ébola”, dijo a BBC Mundo Tarik Jasarevic, portavoz de la OMS. Otras enfermedades de ese tipo son el dengue hemorrágico y varias menos comunes como el Marburg y el Lassa.

“Hay algunas investigaciones dirigidas a desarrollar una vacuna y otros esfuerzos paralelos para crear antivirales, pero están en una fase de experimentación y es imposible decir con certeza cuándo esos esfuerzos llegarán a buen puerto”, destacó Jasarevic.

Aunque no se puede negar que encontrar una cura constituye un reto nada sencillo para la humanidad, es cuando menos notable el monto que se dedica a ese propósito.

Los especialistas señalan que los mayores porcentajes de financiamiento en la búsqueda de nuevos medicamentos y vacunas se destinan a las enfermedades que más muertes causan en el mundo desarrollado, como son el cáncer, la obesidad y las cardiacas.

En tanto, los padecimientos transmisibles que causan millones de muertos en el mundo en desarrollo deben esperar por fondos solidarios o ayudas estatales, ya que no son de interés para los grandes conglomerados farmacéuticos y de investigación médica.

Resulta evidente entonces que la situación es grave en varios sentidos. Pues a las carencias propias de naciones subdesarrolladas, se suma la situación de guerra en muchas de las zonas donde está presente el ébola, lo que dificulta las labores de los servicios médicos.

Pero quizás el principal elemento que atenta contra la solución del problema es la falta de voluntad de los países ricos para asistir a los pueblos que otrora explotaron en su beneficio.

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