Nicaragua

¿PERIODISMO INDEPENDIENTE?

Tras el 7 de noviembre aquí fueron vencidos, y humillantemente, los Estados Unidos, la O.E.A, Luis Almagro, los satélites del imperio, los peleles del Tío Sam

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Moisés Absalón Pastora |

Pasadas las elecciones, que para la inmensa mayoría de los nicaragüenses, generó ansias extremas para ir a depositar nuestro voto, pues fueron el modo más franco para consumar una venganza cívica que fue el medio para facturar lo que con tanta saña se le hizo al país, comenzamos a inventariar el efecto aniquilador que estas tuvieron y nos damos cuenta que en línea los derrotados fueron muchos y que si aún reaccionan, contorsionándose como las babosas cuando les ponemos sal, es por la contundencia del golpe extintor que apagó el fuego con el que quisieron incendiar al país.

Es comprensible que las fauces caninas desde afuera hagan sentir sus hedores a miércoles con más intensidad que lo poco o nada que desde adentro pueda hacer el inframundo oposicionista, que, reducido a menos de miserias humanas, está metido en un cumbo, lamiendo las lágrimas de la derrota y ciertos que tendrán que jamarse cinco años más de sandinismo.

Tras el 7 de noviembre aquí fueron vencidos, y humillantemente, los Estados Unidos, la O.E.A, Luis Almagro, los satélites del imperio, los peleles del Tío Sam, algunos muy caracterizados obispos de la Iglesia Católica, empresarios de maletín que jugaron con fuego cuando se les ocurrió meterse absurdamente contra la economía y por supuesto la plataforma mediática que, interna y externamente, era la estructura más importante del financiamiento imperial en su afán de crear las condiciones para el derrocamiento del gobierno constitucional de Daniel Ortega.

Iré poco a poco hablando sectorialmente de todos estos vencidos. Lo haré porque es importante no solo poner las cosas en su lugar, sino para hacer comprender que el mundo de la política con los tiempos cambió y que ahora los resultados se logran a través de la inteligencia y no de la fuerza y menos cuando la inmensa mayoría se junta en defensa de sus logros y conquistas para enfrentar a la brutalidad de aquellos que creen que por sus pistolas y únicamente por ansias de poder, van a imponernos caprichos alimentados desde afuera para arrebatar el sueño de los que estamos adentro.

Quiero abordar hoy el tema de ese cliché gastado del periodismo independiente que entre más insiste en la hipocresía de venderse como salvadores de la patria, que más bien les reclama, más se exponen a ser escudriñados y denunciados. Muchas veces uno deja pasar temas atractivos para ser desmenuzados, no porque se achiquen los argumentos para despedazar cualquier estupidez que se pretenda perfilar como gran análisis político o como titulares, supuestamente periodísticos que suponen, desde la mente enferma de quien los escribe, que nos están engañando o que nos dan atol con el dedo.

Fíjense que la estupidez mediática de las miserias humanas es tan abundante y tan exuberante que si respondiéramos a cada sandez correríamos el riesgo de quedarnos atrapados en el mundo oscuro donde habita toda esa cobardía que por propósito tiene vender de nuestro país una imagen que es contraria a la realidad, pero que persigue quedar bien con aquel que desde afuera les paga y de qué manera porque en ese carrusel de la lavandería de la Fundación Violeta Chamorro hubieron algunos que se sacaron el premio gordo de la lotería.

Yo no coincido para nada con aquellos que sostienen que los periodistas no podemos tener afinidades políticas con ningún partido. Cualquiera en cualquier profesión u oficio puede tenerlas, pero más nosotros porque si como dicen somos el termómetro que mide la temperatura a la sociedad cómo entonces no vamos a poder tener opciones en ese sentido máxime aquellos que creemos que la política más que chagüite es acción.

Pero claro también en este medio hay politiqueros que se disfrazan de periodistas y a través de titulares, que son lo de lo más absurdos, quieren garantizar el agua para el financiero que les paga. Esos son los que todos los días, militantemente, descubren que la economía está mal, que la policía está permanentemente tendida, son los que se lanzan contra el fisco cuando legítima y legalmente le cobra a los evasores, son los que se molestan porque ya no pueden hacer los destrozos de abril de 2018, son los que celebran las agresiones imperiales contra las instituciones públicas y contra miembros del partido sandinista y son los mismos que cuando muchos les gritamos miserias humanas, chingastes, puchitos, charbascas, enanos, pigmeos, desalmados, terroristas, chachalacas, centavos, o cualquier otra cosa que sobradamente merezcan, se molestan, se sienten agredidos, casi que se ponen a llorar y gritan entonces agresión a la libertad de expresión, agresión a la prensa independiente.

Nunca en Nicaragua caracterizada por una sociedad muy debatiente el concepto de «PERIODISMO INDEPENDIENTE» ha dejado de estar sobre la mesa de la discusión, sobre todo entre la clase política y por supuesto entre quienes lo ejercemos desde las diversas plataformas abiertas y mediáticas.

Siempre el periodismo independiente ha pretendido ser configurado desde la acera contraria al ejercicio del poder y desde esa visión astutamente se ha vestido de valentía, con telas de heroicidad y con dignidades guerreras que pretenden consagrar que la verdad que predicamos es infalible, que no hay quien nos meta las manos y que lo demás es simple y solamente lo demás, es decir, cualquier cosa.

En el contexto de los acontecimientos perturbadores de 2018, que poco a poco fueron vencidos ante el paso de la normalidad, algunos directores de medios de comunicación, junto a algunos periodistas, se proclamaron independientes y hasta casi paladines.

Este club de proclamados periodistas independientes, se reunieron muchas veces con representantes de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, cuyo peso no pasa de ser una élite de dueños de periódicos donde la libertad de expresión la deciden los propietarios de esos medios y donde los periodistas son un cero a la izquierda y que solo ven sus notas impresas en tanto estas no salgan del interés que celosamente protege el propietario del periódico.

La SIP nunca ha representado al periodismo latinoamericano y aunque cada uno de sus socios apuestan ser en sus países un partido de papel, como cree ser La Prensa, S.A en Nicaragua, ahora partido virtual, y se la pasan haciendo balances sobre la libertad de expresión, la gran verdad es que solo tienen el peso político que para ellos mismos se inventaron porque para efectos prácticos el ciber espacio se los está hartando a todos.

Lo primero que debo preguntar es a qué periodismo independiente se refieren, porque si efectivamente lo fueran la valentía que venden les daría para criticar lo malo, eso lo hacen muy bien, pero también deberían decir lo bueno y por lo que se ve, escucha y oye ante sus jefes, no son capaces de decir nada de lo generoso que todos los días y en cantidades se hace porque hacerlo equivaldría a ser demeritado, corrido o en el peor de los casos enlistado para perder los millonarios presupuestos que algunos y algunas recibían desde la lavandería Chamorro y que se victimizan cuando escuchan sus apellidos en las denuncias públicas.

Ser político tras una pantalla, detrás de un micrófono o desde una columna no te hace periodista independiente porque este no existe. Existimos periodistas que somos claramente parciales, pero tratamos de decir la verdad y existen los claramente oposicionistas que solo dicen mentiras. Allá en el imperio Donald Trump siendo candidato mandó a sacar de las solapas y casi del pelo al arrogante de Jorge Ramos en una conferencia de prensa y seguramente si Fernando del Rincón, el apaleador de mujeres, hubiese estado ahí lo manda a meter a una licuadora.

Algo parecido hizo aquí el ingrato de Enrique Bolaños, firmante de los acuerdos de Chapultepec en la casa de Doña Violeta Barrios de Chamorro cuando era candidato a la presidencia y una vez que llegó a ella y Radio Corporación cambió su línea editorial de Arnoldista a Bolañista, solo llamó a Fabio Gadea para que corrieran a todos los que nos habíamos convertido en sus críticos.

Nos corrieron de la radio sí, pero no cambiamos la visión que del ingrato de Enrique Bolaños teníamos y tanto fue así que para callarnos tuvo que mandar a cerrar Radio Poderosa y nos fuimos en su contra por qué se metió en una guerra estéril desde diferentes frentes que no aportó absolutamente nada al país.

Hoy es fácil hacer periodismo. Ahora se le dice cualquier peste al presidente, a la vicepresidente o cualquier otro funcionario y cuando se les recuerda eso, por encima, tienen el descaro de declararse perseguidos políticos, aunque carguen sobre sus espaldas la muerte de 199 nicaragüenses y los graves daños periféricos que instigaron.

Estos «periodistas independientes» se quejan porque por donde pasan les retuercen los ojos y no les gusta porque no se ponen en el lugar de los deudos de cada uno de esos familiares que desde la profundidad de su dolor les reclaman la muerte de los suyos, la pérdida del negocito que con éxito crecía o el empleo mismo gracias entre otros al COSEP que llegó a convertirse, después de algunos obispos de la iglesia católica, en la estructura más villana de la caída de nuestra economía, algo que se lo debemos al Chano Aguerri y a Michael Healy quienes ahora están guardados e investigados por traición a la patria en el Hotel Resort, El Chipote.

De los que hablo no son «periodistas independientes» son mentirosos pagados y compulsivos que denigran la profesión y que son el rostro macabro de la falsedad personificada que para colmo apenas machacan y escriben nuestro idioma, aunque sí son célebres idiotas.

Centro este tema porque surgió de una conversación que tuve con uno de esos «periodistas independientes» que no entienden que ni sus propios jefes en el partido de papel, ahora virtual, La Prensa S.A, lo son, porque la línea editorial y de desinformación la decide la embajada norteamericana y no ellos y no desde ahora, desde su propia fundación, porque fue una estructura dinástica creada y diseñada para imponer el poder de la Chamorrada.

Estos pobres microfoneros y escribanos reciben a nombre del fantasioso rol de «periodistas independientes» que creen ser, las migajas que bota el patrón cuando desayuna con aquel que financia toda la agresión contra nuestro país y el ciudadano y el campesino lo sabe y por eso mismo el 7 de noviembre de 2021 pasado salió tempranito a votar para desaparecer a toda esta calamidad oposicionista que tiene celebra fallidamente la persistente agresión del amo que les paga contra nuestra patria y que indudablemente es el más grande perdedor de las últimas elecciones.

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