Opinión

Adiós al periódico impreso

El Nuevo Diario salió de circulación porque sustituyó la noticia y la información por el odio y lo que vino después fue la natural reacción de un negocio mal manejado

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Periódico impreso |

Moisés Absalón Pastora |

El Nuevo Diario ha dejado de circular oficialmente desde el pasado sábado 28 de septiembre. Un comunicado muy escueto advierte que la decisión obedece a razones económicas, técnicas y logísticas terminando así con 39 años recorridos desde diferentes facetas de la vida nacional en la que asumió igualmente diferentes líneas editoriales.

Lo que debo lamentar en primer lugar es la quiebra de un medio de comunicación y lo segundo es el desempleo al que pasan todos aquellos que en sus diferentes labores fueron el componente humano de una empresa que paga las consecuencias de una crisis que el mismo medio estimuló y que como albarda sobre aparejo en su último trecho de existencia fue comprada de la mano de los Chamorro, que visualizaron su cierre, por banqueros y empresarios que nunca tuvieron idea de lo que es administrar y vender información porque quién lo compró, el magnate Ramiro Ortiz, sustituyó la noticia y la información por odio y política y lo que después vino fue la natural reacción de un negocio mal manejado.

La línea editorial del Nuevo Diario, desde que Ramiro Ortiz lo compró nunca dejó duda de sus propósitos porque igual que La Prensa S.A, es también un partido de papel y en consecuencia no han faltado algunas voces que endosan al gobierno de Daniel Ortega la muerte de un periódico que salió de circulación por razones económicas, técnicas y logísticas, como advierte el comunicado de su dueño, de sus socios o de sus accionistas.

No es cierto como dicen que el Nuevo Diario sale de circulación por falta de papel porque desde su editorial, ARDISA, el papel exonerado con el que el periódico debía salir en físico se utilizaba para revistas, afiches, libros, palería membretada, tarjetas de presentación y hasta para propaganda terrorista que llamaba al caos contra un gobierno legítimo y constitucionalmente electo por el pueblo nicaragüense a través de elecciones libres y transparentes.

La salida del Nuevo Diario de circulación obedece a varios factores y el primero de ellos es que desde que fue comprado por Ramiro Ortiz nunca tuvo anuncios porque su propósito no era comercial sino político.

Ante la falta de anuncios la medida tomada fue la reducción de páginas en la versión física del diario hasta quedar reducido a ocho páginas; Luego fue dejar de imprimir a color; más tarde utilizaron un papel más delgado que con un salivazo se empapaba; después empezaron a despedir a un montón de gente que trabajaba en diferentes secciones en el medio porque ya no habían notas sociales, ni noticias internacionales, ni nacionales, ni nota roja, nada de cultura, ni de deporte se hablaba porque lo único que le interesaba al medio, como parte de un proyecto que dejó de ser financiado era la política, era el odio, era el terrorismo y las maldiciones todos los días contra quienes hacen y hablan de paz y la gente no solo se cansó, sino que no quiso seguir de tonta pagando siete córdobas todos los días por cuatro páginas que destilaban hiel, que corrompían el espíritu sano del nicaragüense porque sus escribanos, ahora en el desempleo y no me alegro por ello, nunca escribieron, aunque fuera una sílaba, de los hospitales, de las escuelas, de las carreteras, de la incorporación del Atlántico con el Pacífico, del alumbrado nacional, de las comunicaciones por todos lados, sino que únicamente ponían en relieve su politiquería.

Una mañana yendo a Canal 6 a realizar mi programa, Detalles del Momento, en los semáforos del Guanacaste me detuve en rojo y cómo iba con la ventana abierta la muchacha que vendía el Nuevo Diario sobre la misma calle se me acercó para pedirme algo para comer y me dijo que no había vendido un solo periódico porque la mayoría de las personas le decía que no gastarían siete córdobas ni en mentiras ni por tanto odio en su contenido.

Pero, además vistas las cosas de otra manera, que creo yo es lo de fondo, hoy El Nuevo Diario cosecha lo que sembró. El país solo por el inmenso esfuerzo de una administración pública responsable, no ha quebrado porque tampoco detuvo su marcha para lamentarse de la barbaridad que le hizo un terrorismo que desde las páginas de ese periódico fue un generador de muerte, tortura, inestabilidad y odio.

El Nuevo Diario fue la causa del mal causado y disparó tanto a matar que cuando quiso comerciar publicidad para sobrevivir no pudo porque la gran mayoría de las empresas, incluidas las del mismo Ramiro Ortiz, ya no tenían capacidad para invertir en ese rubro.

Una empresa cuando va a anunciarse en un medio de comunicación no lo hace por la linda cara que tiene el dueño o director de ese medio o por simpatías personales sino porque está interesado en vender su producto, en que su anuncio si es en televisión lo vean, si es en radio que lo escuchen y si es en un periódico que lo lean pero El Nuevo Diario no vendía de la ínfima y reducida circulación con la que se quedó en los últimos días, porque costaba caro, porque no tenía calidad, porque no informaba nada, porque no decía nada y porque, como si se tratara de un divieso, echaba pus por todos lados.

El último anuncio que se pudo ver en El Nuevo Diario, según quien me lo contó, porque físicamente tengo años de no conocerlo, fue un amigo que vio un listado de morosos que le debían al BANPRO y donde resaltaba el nombre, nada más y nada menos, de aquel bruto, de aquel salvaje, que en el mamotreto de “diálogo nacional” montado por los obispos vandálicos dijo que la economía aquí no era importante y ahora resulta que el tal Michael Heally, que nunca ha sido productor sino empleado de unos colombianos, recurrió tanto a los tarjetazos, a lo mejor porque lo corrieron, que al final no pudo pagar o estaba esperando agarrar un ministerio tras el fracasado golpe contra el Estado para ordeñar la República y así pagarle a un Ramiro Ortiz que, cuando se trata de pesos y centavos, no le perdona la vida a nadie, como todo banquero que por culpa, siempre del mismo Michael Heally, le está chupando la poca sangre que le queda a un montón de gente que quebró por culpa del contenido terrorista del Nuevo Diario, del COSEP, de la Iglesia Católica con sus obispos y sacerdotes, de los banqueros en el BANPRO y BANCENTRO, de algunas ONG y otros que nos empobrecieron sí, pero no nos vencieron porque estaremos mejor de lo que íbamos antes del 18 de abril de 2018.

Aquí el oposicionismo del que fue parte El Nuevo Diario podrá decir cualquier cosa, pero la verdad está pintada del tamaño del Monte Everest y tengan la plena seguridad que lo mismo le sucederá a La Prensa S.A porque tiene la misma patología de su vecino y es cuestión de tiempo porque además es una tendencia mundial que los medios físicos están diciendo adiós al impreso y si no quieren desaparecer totalmente tendrán que reinventarse en su versión digital.

El Nuevo Diario ya dejó de circular físicamente, pero La Prensa S.A que se está preparando para la misma suerte afronta todo lo anteriormente dicho, pero, además su contenido es totalmente vacío y refleja únicamente el interés político de sus escribanos que por pesos y centavos distorsionan la realidad del país, aunque no es difícil suponer que sus días están contados porque esa es una tendencia mundial en los medios hasta ahora escritos.

El 20 de diciembre de 2013, el periódico más antiguo del mundo, el Lloyd’s List dejó de imprimirse para mudarse al mundo digital. Fundado en 1734, nació como una tabla de anuncios sobre el sector naviero que se colocaba de manera visible en una cafetería en el puerto de Londres.

Hoy el Lloyd’s List es accesible desde cualquier cibercafé o cafetería que tenga conexión a Internet. Una de las razones fundamentales para que el Loyd’s List migrara fue el declive de los lectores de su versión impresa, que ascendía a 25 personas en el momento en que se concretó su desaparición y si en ese conteo anduvo El Nuevo Diario y si en ese conteo anduvo La Prensa pues hay sobradas razones para meter en la sección de obituarios a los partidos de papel de la carretera norte, a uno porque se fue y al otro porque se va.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA

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