Opinión

Las Fake News y la libertad de expresión

La libertad de expresión es un bien de la humanidad

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Fake News |

Moisés Absalón Pastora |

La libertad de expresión es un principio que apoya la libertad de una persona o un colectivo para emitir opiniones e ideas sin temor a represalias, censura o sanción de ninguna forma.

La libertad de expresión es un bien de la humanidad, es uno de los valores más preciados de la democracia. La libertad de expresión es un activo de la civilización que conduce a que el ciudadano tenga una cámara que permita fotografiar la realidad de un país, de la actividad política, del andar económico, de la verdad social o del estado efectivo de la comunidad.

La libertad de expresión es un principio que apoya la libertad de una persona o un colectivo para emitir opiniones e ideas sin temor a represalias, censura o sanción de ninguna forma.

Por eso la libertad de expresión se reconoce como un derecho humano planetariamente reconocido por las Naciones Unidas y en consecuencia es una de las asignaturas más celosamente cuidadas cuando las sociedades, por sus contradicciones políticas, la afectan, la limitan, la restringen, lo que equivale a decir que la violentan y quienes hacen esto se lanzan contra la democracia y los gobiernos que lo hacen se tiranizan. En Nicaragua la libertad de expresión no existe. En Nicaragua lo que existe es el libertinaje más crudo jamás visto en su historia. Aquí, desde alguien que se dice periodista, otro que se le ocurrió pensar que es comentarista o cualquier hijo de vecino, a los que les abren micrófonos en algunos programas, generalmente emisoras, se lanzan contra la verdad y desde la especulación que plantean o desde la mentira que construyen piensan que, sin ser veraces, menos objetivos, están haciendo uso constitucional de la “libertad de expresión”. En esta Nicaragua el libertinaje, circunscrito específicamente a la expresión del pensamiento político, de la manifestación política, del discurso político administrado por hombres y mujeres de prensa, que a su vez son estimulados por quienes tienen como fin el caos, hizo al país un inmenso daño, generó en los diferentes agentes por los cuales la nación se vale una tremenda postración y frustración que fue el resultado de la violencia y del odio que nos impuso una guerra mediática donde la mentira, la difamación, la calumnia, la injuria, la tergiversación y la manipulación fueron los jinetes del apocalipsis.

La libertad de expresión y la libertad de informar no tienen nada que ver con la mentira, absolutamente nada. Si es verdad, si tengo pruebas de lo que digo, si domino el tema porque lo investigué entonces seré capaz de afirmar con categoría que los pelos de la mula son pardos porque los tengo en la mano y con esa verdad podré o no afectar a una persona o un conglomerado, pero si lo que digo es cierto entonces sí estaré ejerciendo responsablemente la libertad de expresión y las leyes me acuerparán y me protegerán porque tendré capacidad de probarlo ante alguien que considerando lo contrario y pretenda acusarme por injurias o calumnias.

¿Quién dijo que los periodistas o cualquier ciudadano ejercen la libertad de expresión cuando mienten?

¿Quién dijo que los hombres y mujeres de prensa tenemos patente de corso para manipular, tergiversar o sacar de contexto circunstancias que ya le acarrearon al país tanta pérdida y dolor y que los medios de comunicación pueden incendiar impunemente a un país con todo y sus ciudadanos adentro?

La más grande y más poderosa bomba que Estados Unidos tiene en su arsenal no es la nuclear o la madre de todas las bombas como bautizó a la que puede de un solo impacto matar a millones de seres humanos, sino que la más grande esas bombas es la “fake news” que acabaron con Afganistán, Irak, Egipto, Libia y ahora en nuestro hemisferio a Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia.

El impacto, la expansión, el daño y la mortandad de lo que hasta ahora produjo la “fake news” cuya energía proviene de la mentira es devastador y en consecuencia ya hay países, como Francia, la cuna de la revolución liberal, el que mejor que nadie conceptualizó la democracia, que ya legislaron contra ella y la penalizaron a pesar de ser esta el aliado más fuerte del imperio en Europa, pues Inglaterra que lo era está más interesada en ver que hace con el Brexit que fue una locura precisamente parida por la noticia falsa y que ahora tiene a los ingleses patas arriba, halándose los pelos porque la mayoría que aprobó quedarse fuera de la Comunidad Europea ahora lamenta haber oído a los que los embarcaron.

Rusia incrementó su lucha contra las «fake news» y lo hizo al estilo ruso, sin guantes de terciopelo, pues la Duma aprobó una ley que prohíbe la difusión en Internet y redes sociales de «noticias no verificadas, presentadas como hechos». La nueva norma de la Cámara de Diputados da poder a las autoridades, a través del ente oficial de telecomunicaciones de bloquear los sitios que no «remuevan de inmediato» los contenidos considerados como «fake news».

Las noticias falsas se han convertido en uno de los peores enemigos de los procesos electorales en el mundo y de los problemas en países que vivían en paz y en desarrollo hasta que Estados Unidos la empleó contra naciones a las que considera enemigas. Frente a esta plaga, muchos gobiernos se han propuesto generar regulaciones para atajarla.

La batalla abierta contra las fake news ha llenado portadas de medios de comunicación y ha generado intensas horas debate político en los hemiciclos europeos porque las redes sociales se han convertido en transmisores y reproductores de virus letales contra la paz del mundo.

La cercanía de diferentes procesos electorales en Francia, Holanda o Alemania, donde estas noticias falsas podrían tener un efecto demoledor y generar una verdadera injerencia, ha provocado que muchos países, entre los que se encuentra España, estén buscando una solución legislativa a este asunto.

Sin embargo, a principios de abril del año pasado, cuando aquí en Nicaragua se estaba incubando una devastadora actividad terrorista creada desde la mentira, la Comisión Europea, que había solicitado a un grupo de expertos que estudiara la posible elaboración de una norma respecto a las fake news por el inmenso peligro que esta representa.

Aunque el equipo de la Comisión Europea compuesto por 39 expertos entendió que el problema de la desinformación puede tener graves efectos por ahora han planteado que sería positivo apostar por una mayor educación de los ciudadanos y la autorregulación de los medios digitales, pero sin dejar de buscar mecanismos que reduzcan el impacto que la desconfiguración de la verdad tiene.

Trágicamente para nuestro país, quienes han hecho de la fake news un arma contra la paz, lo único que han logrado es hacernos retroceder en el impulso que llevábamos hasta antes del 18 abril. No veo porque considerar que eso sea un punto a favor del éxito que la maldad ha tenido para arrebatarnos la estabilidad, pero les confiero el éxito porque en la misma medida los nicaragüenses debemos hacer presión para que en beneficio de nuestro propio futuro, nosotros que la hemos sufrido, que hemos sido las víctimas, hagamos presión a la asamblea nacional de Nicaragua para que revise lo que otros parlamentos del mundo han hecho para tratar esta epidemia maligna que conocemos como “Fake News o Noticia Falsa”

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.
mem

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