Opinión

La reforma fiscal y el Inss

Se hace necesario hacer ajustes en la seguridad social para garantizar las pensiones

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La reforma fiscal y el Inss |

Moisés Absalón Pastora |

Mientras la nueva reforma tributaria está en consulta desde un proceso donde todos los sectores interesados tendrán algo que decir, que sugerir y que cuestionar en la Comisión Económica de la Asamblea Nacional que la trata, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, a través de una resolución interna que entra en vigencia este primero de febrero va al salvataje de su institución para garantizar los servicios a sus cotizantes.

Ambas medidas, que tendrán una clara incidencia económica para el país, buscan dos cosas elementales: hacer posible la retoma del desarrollo de la nación a través de un replanteamiento fiscal que genere las condiciones para ir al rescate de lo que teníamos antes del 18 de abril y garantizar la seguridad social de todos los nicaragüenses, pero sin crear un solo impuesto y sin alterar ni la edad de jubilación ni el número de cotizaciones para alcanzarlo.

Estamos hoy conociendo sobre la tercera reforma fiscal o tributaria después del 2007. En el 2010 por efecto de la crisis mobiliaria, por supuesto creada y generada por el imperio norteamericano, que terminó pringando al mundo entero, se tuvo que hacer la primera reforma para ajustar el impacto de ese sismo recesivo y el éxito fue tal que logramos crecer en el 2011 y el 2012 lo representó un nuevo replanteamiento para el 2013 que se sostuvo en desarrollo creciente, con promedio de 4.7 hasta abril de 2018 hasta que la clase rica del país, la casta que representa el gran capital, coludidos con sus empleados en el COSEP, decidieron asesinar la bonanza en la que transitábamos y descarrilarla porque para ellos, como a voz en cuello gritaba el bocón de Michael Healy, lo importante no era la economía, sino tumbar a Daniel.

Pues bien, gracias a esa visión cavernaria e irresponsable de Michael Healy y de sus jefes colombianos, imperiales y del gran capital que nunca le pusieron freno a sus bravuconadas, la economía se vino a pique y no se estrelló solo porque todo lo que se hizo desde el 2007 amortiguó el impacto y hoy aun contamos el cuento.

Sin embargo, no podemos quedarnos en el cuento. Un gobierno responsable que está al frente de una guerra contra la pobreza y de un inmenso proyecto social debe buscar cómo solucionar, debe dar la respuesta que el necesitado quiere oír y en consecuencia no puede cruzarse de brazos y tiene que actuar, y por eso están ya en discusión las reformas fiscales de este 2019 que tiene dos grandes características: preservar todos los beneficios sociales que como reivindicación hoy tiene el pueblo y que el peso recaiga en los que más tienen, en los que destruyeron la economía, en los que históricamente siempre han chupado más y todo para que al final no hayan tenido un mínimo de condescendencia y lealtad para el país que los hizo acaudalados y millonarios.

La idea de que el que más tiene es el que más paga, después de todo no es una pasada de cuenta, a pesar de que sobradas razones existen para aplicarla, sino que es una política que tributariamente es el arranque de cualquier reforma fiscal hasta en las naciones más poderosas del mundo con sensibilidad social, que no abarca al imperio norteamericano más ahora que está regentado por un magnate sin corazón.

Esta nueva reforma fiscal presentada este lunes por el ejecutivo a la Asamblea Nacional está bajo consulta desde éste lunes hasta el próximo viernes y donde según me afirmaron han sido incluso invitados sectores golpistas que destruyeron la economía y que ahora se han dedicado a berrear y a satanizar la reforma porque desde su esquema mental, desde su irracionalidad terrorista, además de que hicieron, que destruyeron y que delinquieron, ellos, no deben pagar un centavo porque el intento para ellos es un acto represivo y no como es, un acto mínimo de justicia.

Todos estos empresarios de maletín que destruyeron el país, los mismos que después de hacer grandes negocios por las facilidades que le brindaba el gobierno y que hasta después de 10 años de hacerlo se dieron cuenta que se habían equivocado, ya no verán más las exoneraciones con las que agrandaron sus millonadas porque en lo sucesivo los privilegiados serán los micro, pequeños y medianos empresarios que a pesar del terror que los grandes desataron se mantuvieron firmes, trabajando a cómo podían porque siempre supieron que ni Pellas, ni Ortiz, ni Zamora, ni Cohen, los salvarían.

Esta reforma de justicia tributaria es para evitar que los del Diario La Prensa S.A vuelvan a meter un yate de súper lujo exonerado porque argumentaron que serviría para hacer un reportaje sobre los buzos en aguas profundas, es para evitar que una empresa de insumos agrícolas que introducía machetes, no aplicara la exoneración que hacía el Estado a los campesinos que nunca recibieron ese beneficio que era para ellos y no para el empresario.

En cuanto al seguro social se refiere, la resolución es para garantizar la atención de salud para asegurados y su núcleo familiar sus consultas médicas, hospitalizaciones, medicamentos, exámenes especiales, detección temprana de cáncer en las mujeres trabajadoras, atención integral a las personas con cáncer, servicios de hemodiálisis, cirugías cardíacas, atención médica a los pensionados y adultos mayores, entre otros servicios. Es para expandir los 61 millones de consultas médicas, los 149 millones de recetas de medicamentos y los 1,4 millones de hospitalizaciones desde el 2007 hasta el 2018 y lo que ya va corriendo de este año, que será determinante para el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social.

Es para continuar las visitas médicas que han permitido detectar 43,658 mujeres con cáncer de cuello uterino o cáncer de mama en todo el período, las que fueron atendidas oportunamente y fueron curadas sin necesidad de quimioterapia o radioterapia. Esta detección temprana y tratamiento oportuno ha significado miles de vidas salvadas.

Es para continuar como desde el 2007 atendiendo a 10,722 personas aseguradas que padecen de cáncer. De esos se han curado definitivamente 5,033 y están en tratamiento 2,633, lo que significa que la Seguridad Social ha logrado salvar el 74% de las personas aseguradas que sufrieron cáncer en estos doce años. Esto incluye a más de 225 niños con leucemia o linfoma.

Es para seguir atendiendo con hemodiálisis a 3,905 pacientes asegurados que padecen de insuficiencia renal crónica. Actualmente están recibiendo tratamiento 3,200 pacientes. Es para seguir con los 2,657 cateterismos cardíacos y 1,144 cirugías de corazón abierto realizados tanto dentro como fuera de Nicaragua que eran servicios que nunca antes se habían facilitado.

El intento de golpe de estado ha puesto en peligro la continuidad de estos derechos restituidos, por lo que se hace necesario hacer ajustes en la seguridad social para garantizar las pensiones, los servicios de salud, y los programas especiales que protegen el bienestar y salvan vidas de los nicaragüenses lo que me parece es un imperativo de todas estas reformas en beneficio del bien común.

Que Dios bendiga a Nicaragua.
mem

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