Opinión

Plegaria por nuestras hermanas y hermanos caídos: abril-diciembre 2018

Nicaragua preserva su soberanía nacional, estabilidad, paz y derechos conquistados por el pueblo para vivir una vida digna

oración
Plegaria por nuestras hermanas y hermanos caídos |

Tomás Valdez |

Oh Dios Padre Celestial, tú eres el faro principal de nuestros destinos. Únicamente tú diste al pueblo nicaragüense la valentía para no vacilar en los momentos más difíciles que los malvados provocaron con su derrotado golpe de Estado.

En éste último día del año, humildemente me presento ante tu presencia, Señor, para rogarte por aquellas hermanas y hermanos que siempre estuvieron dispuestos al máximo sacrificio, sin rehuir la misión más difícil: preservar la soberanía nacional, la estabilidad, la paz y los derechos conquistados por el pueblo para vivir una vida digna; misión que los llevó a ofrendar sus cuerpos rotos, sus vidas, ante el altar de la patria y la revolución.

Como cristianos que practicamos el auténtico evangelio de Cristo, estamos confiados que nuestras hermanas y hermanos están gozando de tu paraíso eterno. También Señor te pedimos por los que con alevosía y ventaja fueron torturados y asesinados en los tranques de la muerte por los malvados que llenos de odio hacia al pueblo, descargaron sobre ellos su envidia y sus afanes de poder. Elevo mi oración para pedirte que nos otorgues al pueblo que llenemos de Fe, nuestros corazones y espíritu se mantengan fieles a su memoria y sigamos cumpliendo los principios de Cristianismo, Socialismo y Solidaridad hacia nuestros semejantes, al prójimo; que cada una de nuestras acciones a favor de los derechos del pueblo sea la mejor ofrenda de lealtad y recuerdo a su gesta memorable.

Oh Señor, en nombre del pueblo te pido por los familiares de los héroes y mártires de esta batalla, de la cual salimos triunfantes gracias al sacrificio de sus seres queridos. Por favor Padre Celestial, otórgales tu bálsamo, que es lo único que puede sanar su profundo dolor; derrama tus generosas bendiciones en las vidas de las familias de los que se ausentaron de la seguridad de su hogar para entregar su vida por los demás, lo dijo Jesús: “Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”; Concédeles a sus generosas familias que aún en medio de su dolor encuentren la ruta de vida, el perdón y la paz. Hasta la victoria total compañeros y compañeras, Dios y el pueblo nunca, pero nunca los olvidarán. Los hijos e hijas de Sandino, de Carlos, de Tomás. De Francisco, de de Bismark seremos leales a su memoria defendiendo el futuro luminoso de nuestra nación, su familias, nuestras familias.

AMÉN

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