Opinión

Queremos una Navidad en Paz

Entramos a una temporada donde la gente quiere oír más de paz, de perdón y reconciliación

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Navidad |

Moisés Absalón Pastora |

Un grupo de personas, que no son ni partidos, ni movimientos, ni organizaciones no-gubernamentales, ni nada que tenga que ver con grupos o segmentos con personalidades jurídicas, recién venidas de un encuentro en Miami al que denominaron la diáspora y antes de una pretenciosa cita a la que denominaron “Encuentro de líderes Mundiales de Nicaragua” en Washington, se hicieron presentes a Plaza el Sol, con la idea de que se les autorizara una marcha para este domingo recién pasado, pero sin comprometerse con sus firmas a asumir garantías y responsabilidades por eventuales sucesos, que como antes, a nombre de una “protesta pacífica” siempre desembocaron en violencia, muertes, daños a la propiedad pública y privada y tranques, algo que para la autoridad policial no volverá a suceder porque por encima de todo está la seguridad ciudadana y el derecho que tienen los demás a circular en paz sin ser perturbados por gente necia e inadaptada que no se cansa de alterar la tranquilidad del país.

Los que pidieron permiso para marchar, repito sin asumir responsabilidades, son individuos que regresaron del imperio, de donde sus amos, con órdenes claras y precisas para intentar reanimar el cadáver, muerto de un difunto que ya falleció y que simboliza lo que nunca nació, lo que nunca fue una opción para el nicaragüense y que solo hicieron suya aquellos que fueron pagados para descarrilar el país.

Me parece correcto que la Policía haya negado el permiso, primero porque ciertamente varios de quienes solicitaron la marcha, que en realidad fue un pretendido publicitario, están siendo investigados por delitos comunes por los que tienen que responder en el caso que salgan implicados, sean quienes sean y del tamaño que sean, al menos así debería ser, y segundo porque los nicaragüenses vamos hacia una temporada decembrina que deseamos vivirla en paz.

Estos tipos de los que hablo, no tengo duda, tienen podrida el alma, porque tras ser responsables de la situación que tenemos hoy en el país, insisten en arrojarnos su basura y que en nuestros hogares vivamos una navidad en zozobra.

Por esa actitud depredadora del vandalismo politiquero los nicaragüenses pasaron de ver como locos a quienes promueven el caos a odiarlos y eso que por supuesto que no es bueno y no lo podemos avalar quien es tenemos un espíritu pacificador bien delineado, pero es imposible no concederle la razón a la mayoría de este país, cuando lo que vemos es que mientras hay una voluntad de volvernos a levantar, salga la brutalidad a tratar de tirarnos a un pozo con un yunque amarrado de la cintura.

La navidad es la temporada más querida para humanidad y lo es para nosotros también, pero esta navidad va a ser muy diferente a la de otros años, porque le anteceden hechos que la entristecen porque seres muy queridos serán los ausentes en muchos hogares y los culpables de que así sea son esos necios que ya conocemos que insisten en destruir lo que por incapacidad no pudieron, en muchos hogares no habrá cena, muchos padres de familia no tendrá con qué comprar un juguete a su niño o darle un regalo a su esposita o a su madre porque se quedó sin empleo y los culpables son esos terroristas que no entienden que en el país hay hambre de paz.

El país no está normal, quien lo afirme así miente, pero el país, sus ciudadanos, los nicaragüenses orgullosamente nacidos aquí, queremos y deseamos construir la normalidad y nos sentimos seguros de ver a un policía en las calles y no un encapuchado vulgar, ofensivo y mal encarado, abusivamente diciéndose azul y blanco, hablándonos de libertad con un mortero, piedra o pistola en la mano cuando en realidad lo que nos impuso fue la esclavitud del empobrecimiento contra el que otra vez hemos decidido volver a combatir y vencer.

Los centros comerciales fueron atestados de gentes, aunque el Presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua, adscrita al COSEP, dijo que no habría Black Friday, cómo si por decreto decidiera por los demás, tuvieron un Black Weekend, fin de semana negro espectacular y lo repetirán nuevamente como para que no quede dudas a esos necios de que aquí vamos por la recuperación económica y que asumimos el reto de ir acercándonos más a la normalidad mientras los que no la quieren y renieguen contra ella son los primeros en ser vistos comprando en las tiendas o en los mejores restaurantes dándose la buena vida.

Los nicaragüenses vamos hacia una Navidad más iluminada, donde en Managua y en todos los otros departamentos la gritería y los Nacimientos asoman. Donde el que está afuera prepara maletas y reserva asientos para retornar a la patria para las vacaciones de finales de año.

Entramos a una temporada donde la gente quiere oír más de paz, de perdón y reconciliación que, de odio, descalificaciones y menos politiquería. Entramos a una temporada donde queremos perfilar un futuro distinto a lo que fue este 2018, donde majadería no tenga lugar porque fue tan profusa y tan vacía que nos cansamos de su tóxico.

Entramos a una temporada donde los medios de comunicación deberíamos llamarnos a ser constructores de paz y hablar de justicia social, de empleo, de desarrollo, de salud, de educación, de entretenimiento, de respeto, de tolerancia, no que hay quienes solo ofrecen politiquería, y desasosiego pretendiendo perfilarse como candidatos a ocupar espacios de poder, pero para su enriquecimiento personal porque es el único interés que persiguen.

En esta temporada que se nos avecina los nicaragüenses debemos llenarnos de espiritualidad para enfrentar los odios. Ya quienes han querido echarnos encima todo ese tóxico fracasaron, ya perdieron y van rumbo a desaparecer porque hasta externamente van perdiendo el apoyo, que por ahora solo reciben de Estados Unidos, que en su momento se darán cuenta del fraude que resultaron ser sus pupilos, al quedar descubierto que sus apetitos fueron siempre de poder por la presidencia, por un ministerio, por una diputación, por una magistratura, pero jamás por un proyecto de nación, por una propuesta mejor a la del partido gobernante y menos por algún granito de mostaza que tuviera que ver con la sensibilidad social y humana que tanto se requiere en un país lleno de tantas necesidades como el nuestro.

Me parece entonces que la policía nacional tomó la más correcta decisión al negar a los puchitos la marcha que pretendían para este domingo recién pasado porque aquí la única manifestación que cabe es una que demande paz, que proclame el amor y el respeto entre los ciudadanos indistintamente de sus preferencias políticas.

Hasta a los mismos golpistas les conviene algo así porque ya comenzamos a ver cómo las personas hasta de su maldad los comienza a encarar y así como ellos siendo puchos, no podían ver aun sandinista siendo mayoría en un centro comercial, un súper o un restaurante, hoy están sintiendo el mismo ácido que a muchos quisieron lanzar. Ojalá entonces que no se les ocurra salir por estos días con sus locuritas porque terminarán ganando el camino al chipote por el impulso de sus delitos de odio.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA
mem

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