Opinión

El poder destructivo de la mentira

Hay muchas cosas que derivadas de un falso periodismo independiente se le hicieron al país

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Noticias falsas |

Moisés Absalón Pastora |

Voy a introducirme a un tema que desde el ejercicio del periodismo es un tabú interesado por parte de quienes a nombre de la libertad de prensa creen que, no debemos ser sujetos de ninguna forma sutil o directa que impida que podamos decir lo que se nos venga en gana, porque hacerlo sería un acto dictatorial contra la democracia, donde cualquiera, sobre todo los que se dicen periodistas, pueden decir lo que les ronque sin importar las consecuencias que de sus actos se desprendan y menos cuando no las sufre el hechor.

Gran parte de mi recurrido en este oficio lo he dedicado a la gremialidad y en mi caso desde la Asociación de Periodistas de Nicaragua, de la que he sido parte toda mi vida, incluso desde antes que yo fuera periodista porque por mi casa pasaron los que la fundaron, cuando aquella A.P.N tronaba por el país y no por aventuras políticas, siempre fui un defensor de la libertad de prensa.

Hoy sin embargo la APN no defiende nada que no sea el interés personal de su propio cabecilla que igual que los caudillos políticos de los partidos tradicionales se adueñaron de la sigla mientras lo que antes era una organización respetada se desmorona como mazorca de maíz cuando se le cae uno y otro grano hasta quedar como ahora sin nada.

Antes los que ocupamos cargos directivos nos preocupábamos por insistir ante la membresía sobre la importancia de la ética y el honor desde el ejercicio profesional y hasta en el actuar personal, pero todo eso es lo que el viento se llevó porque ahora se hacen fastuosos actos en los hoteles, que no se pagan con las cotizaciones de los agremiados, sino con financiamientos externos, manchados de sangre, que solo han servido para arrebatarle la paz al país y con los que ahora condecoran, como si se tratara del Premio Pulitzer, a quienes más han mentido, a quienes más han sido capaces de liberar los odios, a quienes tras cada cámara, foto, grabadora o libreta lograron que Nicaragua se convirtiera en un infierno después del 18 de abril donde los resentimientos del demonio del odio fueron liberados.

Todo cambia a través de los tiempos y cuánta sabiduría recoge la magistral poesía de Mercedes Sosa cuando nos canta que cambia lo superficial, lo profundo, el modo de pensar, el clima con los años, el pastor su rebaño, el más fino brillante de mano en mano su brillo, el nido, el pajarillo, el sentir de un amante, el rumbo, el caminante aunque esto le cause daño, el sol en su carrera cuando la noche subsiste, cambia la planta y se viste de verde en la primavera, cambia el pelaje la fiera, cambia el cabello el anciano y así como todo cambia que yo cambie no es extraño.

Esa canción nos cae a los nicaragüenses a la medida porque muchos cambiaron para bien, otros para mal sin que faltaran los que prefirieron quedarse como estatuas de sal viendo hacia el pasado, viviendo por el pasado y hablando desde el pasado. Hay quienes en la década de los ochenta cometieron errores, pagaron el costo de haberlos cometido pasando 16 años en la oposición y tras haber pedido perdón regresaron al poder y en 12 años transformaron tanto al país como nunca antes en su historia y lo hicieron en paz y en libertad hasta el 18 de abril.

Pero hay otros que fueron parte de esos errores, los MRS, que nunca pidieron perdón por sus crímenes y por la piñata a la que le arrebataron los mejores confites y de todo de lo que fueron responsables en la década de los ochenta y fueron tan perversos que después de haber hecho tanto mal les sobró tanto odio que tuvieron que obligarse a repartir a un grupo de gentes que se la pasaron diciendo que eran demócratas desde el poder, que eran liberales, pero en la intimidad dictadores oportunistas de alto tupé, que terminaron convirtiéndose en gárgolas terroristas gracias al embrujo del MRS y entre esos unos cuantos periodistas y comentaristas y quiero decirlo en voz alta, que en otro país, por muchísimo menos de lo que han inventado, injuriado y calumniado estarían presos y bajo el sonoro aplauso de un pueblo que por ellos ha visto congelado su futuro.

En los últimos siete meses hay muchas cosas que derivadas de un falso periodismo independiente se le hicieron al país y ya no hay nada que podamos hacer contra eso, porque el daño está hecho, aunque todos los días y por diferentes medios no dejemos de remojarlo y será así por mucho tiempo más.

En lo personal yo pienso que hay que legislar contra la mentira. Ciertamente están establecidos los mecanismos legales para hacerlo por la vía de la injuria y la calumnia, pero me parece que son tan blandos que, aunque la afección sea seria para el particular o para la sociedad, el interés del perjudicado se estrella con que la pena es finalmente simbólica porque es pecuniaria, porque el fallo de castigo es más bien a favor de las instituciones estatales que la absorben y no para quien por efecto de una irresponsabilidad periodística puede perder tanto que hasta de una o muchas vidas podemos hablar.

Yo pudiera citar muchos casos específicos de gente que está en proceso de quiebra quiebre o quebró y que está siendo demandada laboralmente por empleados a los que corrió y no les pudo liquidar y que por si fuera poco requerida por el banco con el que se enjaranó cuando lo único que le queda es la sangre estresada que corre por sus venas, aunque en esas circunstancias con el deseo de que se detenga y todo eso fue causado, alentado y celebrado por medios políticos que se hacen oír a través de un periodismo pagado para hacer eso.

Saben me indignó mucho oír la desesperación del pescador que sale al mar, regresa con su producto, pasan los días y todo se le pudre porque no haya compradores, por muy bajo que ponga el precio, porque no tiene ni para comprar el hielo para mantener el marisco que es tan delicado y todo porque debemos admitir que eso es lo que nos dejó la Nicaragua posterior al 18 de abril y que varios de esos medios de comunicación que falsamente se llaman independientes promovieron.

Hubo una manchuela de marea roja bastante distante de Masachapa que afectó específicamente a los moluscos que pudieron estar bajo el radio de afección, pero vino la irresponsabilidad de Canal 10, inmediatamente retomada por otros medios terroristas y empezaron a ver miles de pescados muertos a lo largo de toda la costa de ese balneario y referente del comercio pesquero y las ventas que antes fueron malas se volvieron nulas y el pequeño negocio del pescador artesanal no dio ni para sal, mientras aquí cobarde y miserablemente los valientes “periodistas” del terrorismo que difundieron su miseria celebraban porque habían dado un golpe a la dictadura.

Para estas cosas no cabe la injuria y la calumnia, para estas actitudes cobardes, vale la cárcel porque saben qué infamias de ese calibre, miserias humanas de ese tipo, no le hacen daño a Daniel Ortega ni a su gobierno, sino que daña directamente al pobre y como aquí la economía responsable que tenemos es pequeña y es mediana, porque la grande, la del gran capital, la de los empresarios rosados, lo que quieren es comerse siempre a la sardina y tragar más pinol, entonces los que más tienen pagan a sus mercenarios en ciertos medios de comunicación para que los artesanos, para que el comerciante pequeño, para que el pescador de carrete de nylon, vendan al que más tiene para que aquel al que le sobra tenga más y siga expandiendo más, a costillas de la miseria del país, sus enormes monopolios.

Los periodistas de los que hablo un día el tiburón terminará tragándoselos de un solo tapazo, pero sus jefes los que se llaman directores de medios están más que bien porque después del daño que han hecho lo más rentable les será vender lo que les queda porque por lo que todavía hacen ya cobraron y siguen cobrando y a lo grande.

No sigan periodistas que aún tienen algún grado de conciencia dañando al país. No sigan llevando a la indigencia al pobre. No sigan destruyendo la economía de la nación creyendo que es legítima la actitud de cuatro guasones cuando llegan a un centro comercial a espantar a la clientela. No sigan haciéndose eco de esos discursos que con cara de oráculos de la verdad te envuelven en una retórica política que nada tiene que ver con la ética y con nuestros valores como profesionales.

Traslado este consejo a quien lo quiera tomar porque sin pretender ser sabio una cosa sí es cierta, este país aquí se queda y nosotros con él. La dinámica de nuestro quehacer no va a tener detente como tampoco la más absoluta de las verdades como que Dios solo es más que toda la maldad junta y que su amor y su bien es tan universalmente gigantesco que ninguna irracionalidad nacida de la maldad, por muy poderosa que crea es, pasará de ser una ínfima partícula de enanismo diabólico.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.
mem

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