Opinión

¿A quién engañan?

La verdad nos dice, que van perdiendo, siguen perdiendo y ya perdieron

A-quien-enganan
Engaño |

Moisés Absalón Pastora |

Se puede una engañar una vez, dos o tres veces, se puede engañar a la gente insistentemente con cualquier mentira, pero con el tiempo no se puede mentir a todos. Al nicaragüense le podrán dar atol con un dedo y a lo mejor lo chupa al comienzo, pero cuando identifica lo que realmente le están dando arruga la cara y termina diciendo no más.

La mentira es la especie más fácil de detectar, ella es astuta porque te seduce con lo prohibido, es maliciosa porque todo lo envuelve en una peligrosa sutileza que te confunde y es muy inteligente porque recurre a nuestras debilidades para hacer de las suyas e introducirte a un laberinto sin salida para finalmente quedar atrapada en el desprecio de todos aquellos quienes terminaron siendo sus víctimas.

El mentiroso es como el gato que siempre escarba y trata de esconder sus cochinadas, pero siempre se descubre porque lo que dice e inventa para sus propósitos, termina siendo tan evidente como un catarro o un embarazo que a la legua se detecta.

Lo más triste del mentiroso es que diga ser periodista. No digo que hasta ahora existan, siempre han estado en el medio, pero serlo es la negación automática de lo que deberíamos ser. Los periodistas no son buenos porque hablen bonito, porque escriban bien, porque sean simpáticos en la televisión, porque tengan una voz agradable, sean fotogénicos en la columna del periódico o tengan dominio escénico en la televisión, nada de eso construye el éxito del periodista, sino la franqueza y la sinceridad que aplique a la verdad que supuestamente busca.

Cuando el periodista por cualquier interés decide habitar el inframundo de la mentira y desde él propagarla perdió por un lado la credibilidad que representa el talismán de nuestro éxito y ganó por otro que las puertas tan importantes que representan las fuentes se le cierren porque dejó de ser creíble.

Los periodistas desde las posiciones políticas e ideológicas que tenemos procesamos cualquier cantidad de información y cuando la investigamos y la convertimos en producto final para lanzarla al consumidor lo que buscamos es que nos crean, pero es feo cuando nos la desmienten porque afecta la imagen propia y la del medio.

La semana pasada, dado que la Fiscalía pidió 21 años de prisión para nueve sujetos que participaron en actos vandálicos derivados del 18 de abril, el Nuevo Diario, que perfila ahora una línea venenosa y odiosa de información contra el interés y la paz del país, tituló, “Fiscalía pide 21 años de cárcel para estudiantes de UNAM Managua, cargos contra estudiantes de la UNAM no han sido probados, según abogada de la CPDH”, este titular generó la inmediata reacción de la institución universitaria desmintiendo a través de un comunicado categórico y contundente la mentira porque ninguno de esos “angelitos” eran estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Managua.

Ahora uno tiene a mano el mundo de mentira que el fallido golpe contra el estado construyó y que para desprestigio algunos medios de comunicación dieron, por cierto. Por ejemplo, se acuerdan aquella muchacha que apareció en un tranque gritando “¡PERDÓNAME, MAMA, PERDÓNAME MAMA!” por la decisión de “lucha” que según ella había tomado y que aparentemente era una explosión espontanea de protesta y que después un viejo cronista deportivo quiso relatar como si se tratara de la Odisea, resultó ser un show teatral muy bien filmado.

Como los terroristas, con sus celulares tomaban videos de cada una de sus barbaridades, pues el grito de esta falsa heroína no escapó a eso y resulta que todo fue un montaje donde había tres cámaras, micrófonos aéreos, sombrillas para atenuar la claridad, toda una gran estructura fílmica para dar vida a una irrealidad que buscará cómo impactar al nicaragüense para que creyera aquello como la expresión de una legítima explosión insurreccional, pero todo era una gran mentira tejida por la perversidad.

¿Recuerdas aquellas marchas adversas al partido de gobierno que de repente se desorganizaban violentamente y cada quien corriendo agarraba para cualquier parte y curiosamente ahí estaban ya montadas sobre sus trípodes las cámaras de periodistas 100% mentirosos que detenían a cualquier marchista que, en estado de pánico, con voz acelerada, sudados, gritaban ‘¡NOS ESTAN DISPARANDO, NOS ESTAN DISPARANDO!’ y señalando imaginariamente a un lugar alto, como el de INVERCASA, y afirmaban categóricamente que ahí estaba el francotirador y aquella sicología del terror, vista en la pantalla era creída, hasta que la relacionista pública de la empresa hizo el desmentido?

Todo esto es parte de una red mayor de mentiras como las protestas violentas qué nunca fueron pacíficas, cómo los tranques que decían eran espontáneos y en donde a cada tranquero se le pagaba por estar ahí y hasta se les alimentaba con viandas hoteleras y resulta que las quemas de las instituciones públicas que fueron muchas y hasta de la misma Radio Ya, Radio Nicaragua y Radio Estéreo Yes, decían que habían sido incendiadas por los mismos sandinistas.

Las mentiras fueron infinitas y concebidas como parte de un guion teatral muy bien diseñado y practicado previamente, tal y como lo hicieron en Venezuela. Aquí sin embargo eso no funcionó porque los que movieron a las marionetas a su gusto y antojo y pretendieron estar tras bambalinas, para no inculparse, ejecutaron el acto uno, dos, tres veces, pero de pronto se quedaron sin espectadores y la función fracasó cuando a sus propósitos se sumaron individuos que enfundados en una sotana con jerarquía develizaron la más grande de las mentiras como por ejemplo el que fueran Obispos de la Iglesia Católica aquellos que fueron parte del crimen, saqueo, tortura, violencia, violaciones, robos e incendios de un terrorismo golpista y diabólico.

Es una mentira gigantesca que quienes prestaron los templos para cuarteles o casas de campaña política, en detrimento de su propia feligresía, puedan ser o pretendan ser llamados hijos de Dios y menos aún profesionales de la fe o peor aún Pastores, aunque sí y les va muy bien el de cabecillas.

Hay aquí algunos falsos representantes del COSEP que son también parte de la gran estafa que constituye esta mentira con la que aun engañan a la comunidad internacional y son los falsos empresarios de maletín que después de haber hecho negocios a granel con los beneficios que les facilitó el gobierno, de gozar la estabilidad y seguridad que vivía el país, dijeron, después de diez años de echarse en grande millonadas a la bolsa, que se habían equivocado y para corregir su error fueron parte determinante, beligerante, de un movimiento terrorista, desde Juan Sebastián Chamorro y Michael Healy pretendían ser presidentes, pues en el Diálogo Nacional, se desplazaban, asumían poses, golpeaban la mesa, daban declaraciones y te volvían a ver como los “vengadores” que sucederían a Daniel Ortega porque esa era la misión encomendada dejando en un segundo plano la economía que desbarataron.

No es cierto que quienes así actúan puedan ser empresarios o economistas. Es una mentira porque lo que su canallada generó es que mucha gente que con entusiasmo había emprendido su negocio no solo quebró sino quedó enjaranada con algunos banqueros que financiaron la asonada terrorista y que además tienen que ver qué hacer para pagar la liquidación de los empleados que tenían y que ahora, gracias al COSEP, están desempleados.

Hay mentes trastocadas que piensan que la mentira de todo lo que ha vivido nuestro país en los últimos meses le ganó la partida a la verdad. Eso es tan falso como que el odio sea más poderoso que el amor y que la guerra sea más que la paz.

Las tesis Goebbelianas del ‘miente, miente, miente, que de la mentira algo queda’, funcionaron en la medida que la inexistencia de la tecnología permitió que la falsedad prolongara su vida, sin embargo, en estos tiempos la mentira muere hasta antes de nacer y eso es ante lo que estamos y eso es lo que ha sido derrotado, porque la verdad nos dice, que van perdiendo, siguen perdiendo y ya perdieron.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA
mem

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