Opinión

Mito de la mujer perfecta

¿Por qué necesitamos de su reconocimiento para querernos?

Mito de la mujer perfecta
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B. García |

Resulta bien difícil quererse a una misma cuando nos bombardean a diario con mensajes que nos recuerdan lo imperfectas que somos. Resulta difícil, también, no sucumbir a la amenaza de que si somos feas, gordas o viejas nadie nos va a querer, ni las demás mujeres, ni el mercado laboral.

La industria de la belleza impone cánones irreales que muy pocas mujeres logran cumplir. Lo peligroso de esta tiranía es que somos capaces de poner en peligro nuestra salud e invertir gran parte de nuestros recursos en estar bellas porque creemos que así sí nos van a admirar y querer más.

En esta guerra que se libra en nuestro interior, tendemos a castigarnos en lugar de dedicar nuestras energías a buscar el placer y el bienestar propio. Vivimos en una cultura que sublima el sufrimiento y el sacrificio femenino. Para estar bella, hay que sufrir.

Además de esta tiranía de la belleza física, las mujeres tenemos otros monstruos que amenazan nuestra autoestima a diario. Vivimos en una sociedad muy competitiva que nos exige estar siempre a la última, que nos motiva a ser las mejores en todo. Supermadres, superhijas, superesposas, superprofesionales. El mito de la mujer que no solo es exitosa en la vida laboral, sino también que es una cocinera maravillosa.

Supuestamente las súper mujeres no se cansan ni se quejan.

Queremos ser mujeres modernas sin deshacernos de nuestro rol femenino tradicional. Queremos cumplir con los mandatos de género para que se nos admire como una Verdadera Mujer y a la vez, queremos ser tan buenas en todo, como se dice de cualquier hombre.

Lo que sucede es que muchas de nosotras  tendemos a atribuir nuestros éxitos a los demás, nos cuesta aceptar interior y exteriormente que somos buenas en algo o que valemos mucho. Por eso, si los demás no nos reconocen, nos sentimos insignificantes, poca cosa e incapaces.

Por ello es de suma importancia trabajar la autoestima femenina, aprender a querernos bien no solo mejora nuestra calidad de vida, sino la de todo el mundo a nuestro alrededor. Si nos queremos bien, podremos querer bien a los demás, el amor es una energía que se mueve en todas las direcciones y que cuanto más se expande, a más gente llega.

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