Opinión

Una fórmula muy simple: Pescar bien, para pescar mucho y poder seguir pescando

Este 6 de junio inició en Nicaragua el Censo Nacional de Pesca y Acuicultura 2016 en más de 230 comunidades  

Pescar
|

H. Luis |

Sabemos, por experiencia amarga, que si no se protegen adecuadamente los recursos de que disponemos, la vida terminará por ser insostenible en el planeta, no podremos respirar, no tendremos qué comer y hasta los sueños se nos habrán envenenado como monóxido de carbono o lo que sea.

La pesca y su medio natural, las aguas todas, las del mar, los ríos, lagunas, los manantiales… están entre estos bienes que por herencia hemos recibido y se están enfermando.

Por un lado, tenemos la contaminación de las aguas y por el otro, la sobreexplotación, a la que nos vamos a referir en esta ocasión.

Se exige un cuidado científico en este punto debido a que el exceso de capturas no solo reduce la existencia de especies, sean o no objeto de pesca, sino que también causa un fuerte impacto en el ecosistema marino.

Más aún, una inadecuada administración, sumada a esta actividad, le hace perder a la industria pesquera ingresos potenciales y afecta el trabajo por una fórmula muy simple: sin peces, los pescadores no tienen trabajo, no pueden llevar sustento a sus familias; con muchos peces, hay trabajo abundante y mayor bienestar en los hogares. Cuando se vive en la pobreza, esto se valora más.

Este principio lo tiene muy claro el Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (INPESCA) quien desarrolla el Censo Nacional de Pesca y Acuicultura 2016 en más de 230 comunidades pesqueras hasta el mes de agosto y mediante el cual se comprobará el estado actual del sector pesquero en el país.

El instituto actualiza así los datos sobre cuántos pescadores existen en el país, dónde, así como las actividades que realizan ya sea pesca o acuicultura y esta información le permitirá, de manera científica, diseñar estrategias y políticas de atención para los diferentes sectores, tanto los que se dedican a la pesca artesanal, las granjas acuícolas como a las cooperativas acopiadoras y que cada vez se encuentren en mejores condiciones sostenibles de trabajar en bien de todos.

En este punto debemos recordar que la pesca constituye uno de los rubros más importantes del país, cuyo crecimiento corresponderá a la políticas públicas que se puedan diseñar para dar una mejor atención al sector, apuntó el directivo.

En el caso propiamente de Nicaragua guarda una significación especial toda vez que es tierra bendecida porque tiene orillas a dos grandes mares, el océano Pacífico y el Mar Caribe, y cuenta importantes cuencas hidrográficas que alimentan a dos grandes lagos, Nicaragua y Managua.

 

 

La pesca, un problema planetario

 

Las dificultades en cuanto a la pesca son mundiales y debido a la globalización, lo que ocurre en lugares remotos puede expandirse y afectar y por ello se ha de estar alerta. Recordemos aquello, un tanto exagerado pero no por ello menos simbólico: Un aleteo de mariposas en Japón, puede ocasionar un tsunami en América.

El conocimiento es una de las formas que nos permite adecuarnos y poder responder ante cualquier daño de la mejor y más rápida manera posible.

La pesca sin control se ha extendido tanto en el mundo desarrollado como en el resto del planeta y tiene efectos perjudiciales obvios en las especies que son objeto de capturas y, al mismo tiempo, se afecta el ecosistema en el cual viven esas variedades causando perjuicios a los pescadores y sus comunidades.

Vamos a cifras que nos facilita la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Se considera que las especies marinas de las que se dispone información, del 47 al 50 por ciento están explotadas a plenitud; del 15 al 18 se explotan excesivamente y del 9 al 10 se han agotado o se recuperan del agotamiento.

La pesca excesiva, agrega la FAO, implica costos ambientales y económicos importantes. Detener la pesca excesiva y permitir que las existencias se reconstruyan aumentaría la productividad y maximizaría los ingresos de la industria a largo plazo. Tal acción, es necesaria para estabilizar tanto los recursos como la industria.

Desde la antigüedad, la pesca constituye para la humanidad una fuente importante de alimentos y proporciona empleo y beneficios económicos a quienes se dedican a esta actividad.

Antaño se consideraba que la riqueza de los recursos acuáticos era un don ilimitado de la naturaleza, pero hoy, sin embargo, el desarrollo de los conocimientos y la evolución dinámica de las pesquerías, después de la Segunda Guerra Mundial, que finalizó en 1945, han permitido constatar que los recursos acuáticos, incluso los renovables, son restringidos y tienen que someterse a una ordenación adecuada si se quiere que su contribución al bienestar nutricional, económico y social de la creciente población mundial sea sostenible.

Desde finales de los años 80 del pasado siglo resultó evidente que los recursos pesqueros no podrían ya sostener una explotación y desarrollo tan rápidos y a menudo no controlados y que hacía falta formular con urgencia nuevos criterios de ordenación pesquera que tuvieran en cuenta los aspectos relativos a la conservación y el medio ambiente.

Es decir, la alerta fue lanzada y está vigente y esta señal se traduce de la forma siguiente: Si no hay agua, no existe vida. La vida vino de los mares, aseguran los científicos, y tal es así que cuando se inicia la exploración de otros mundos, lo primero a determinar para saber si son habitables consiste en conocer de la existencia de agua.

Esto en cuanto al surgimiento de la vida, luego, si ya hay vida, ahora hay que alimentarla y, si de aguas se trata, ahí están todos sus recursos, entre ellos los peces.

 

La pesca artesanal y el don de las aguas

 

La pesca artesanal, con amplia tradición en Nicaragua, constituye la una opción más sostenible desde muchas perspectivas.

Vamos por parte. Los ecosistemas de la Tierra se ven seriamente afectados, en buena medida por los efectos de la pesca industrial y en ellos las capturas masivas tienen impacto directo sobre las especies explotadas, pero además ejercen una presión insostenible sobre el hábitat al completo.

Además, en muchas naciones este tipo de pesca artesanal es la que más puestos de trabajo genera, la que menos combustible consume y por tanto menos contamina.

Y aún más: genera muy pocos descartes si se compara con la pesca de altura o industrial y la eficiencia de pesca por unidad de combustible es más alta que la industrial

Se conoce que un barco industrial utiliza hasta dos mil 600 galones de diesel en su salida y una embarcación artesanal gasta 700 galones. Esa proporción nos indica que la artesanal es mil veces mejor.

Estos números en nuestra nación son de extrema importancia dado que, en Centroamérica, Nicaragua es el mayor generador de productos pesqueros, de acuerdo con estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL.

Los pescadores artesanales utilizan métodos tradicionales para ofrecer productos locales. Esto quiere decir que sus pescados y mariscos no tienen que ser transportados a grandes distancias ni procesados de forma que se reduce la contaminación ambiental y la huella ecológica.

También se debe considerar que el papel de los pescadores artesanales en el mantenimiento áreas marinas de interés pesquero resulta también fundamental. Su participación junto a las administraciones en modelos de cogestión de estas áreas en las costas, ha demostrado tener éxito en el mundo donde esta simbiosis funciona adecuadamente.

En Nicaragua está en marcha, en su primera fase que es la de capacitación, un Censo Nacional de Pesca y Acuicultura propiciará mayor crecimiento del sector porque permitirá el cual comprobará el estado actual del sector pesquero en nuestro país.

Este estudio está a cargo del Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (INPESCA) y el vicepresidente ejecutivo de esa entidad, Edward Jackson, dio a conocer que el último censo realizado tiene ya más de diez años, por lo que se hace necesario actualizar los datos sobre cuántos pescadores existen en el país, dónde, así como las actividades que realizan ya sea pesca o acuicultura

Recabar toda esa información le permitirá diseñar y trazar estrategias y políticas de atención para los diferentes sectores, tanto los que se dedican a la pesca artesanal, las granjas acuícolas como a las cooperativas acopiadoras, precisó Jackson.

La política aplicada por INPESCA está perfectamente acoplada con el concepto defendido por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en lo referido a que la pesca, incluida la acuicultura, constituye una fuente vital de alimentos, empleo, recreación, comercio y bienestar económico para las poblaciones de todo el mundo, tanto para las generaciones presentes como para las futuras y, por lo que debería llevarse a cabo de forma responsable.

también te puede interesar