Opinión

El trabajo, fuente de felicidad

Desde el jefe hasta el último que llegó.La gestión de la felicidad en el entorno laboral, un reto común. El éxito y sus 12 pasos a seguir

Atención al Público
Atención al público |

Hugo Luis |

“… el trabajo para mí es un enemigo” dice una parte del archifamoso merengue El negrito del batey, del dominicano Alberto Beltrán, que lo llevó a la fama por algo que precisamente contradice el espíritu de su tema: por trabajar, en su caso, haciendo canciones.

Beltrán dijo en su momento que disfrutaba escribiendo las letras y, de eso se tratan estas líneas que para este fin de semana propone La Voz del Sandinismo, de disfrutar trabajando, pero esta vez solo nos referiremos al ámbito propiamente laboral y no tanto de sus muy beneficioso efectos en el hogar, con los amigos, los vecinos…

Hoy, la relación entre trabajo y felicidad es cada vez más estudiada, no solo por el término de que es una felicidad tener trabajo y no estar en el paro, sino porque es el trabajo en sí mismo una importante fuente de felicidad, que uno se sienta bien donde trabaja, a gusto, y así se es más creativo y las horas pasan volando y todos ganan, desde uno mismo hasta la empresa.

Sobre esta cuestión hizo un amplio análisis Javier Ayuso, director general de la Unique, expertos en Recursos Humanos, publicado en Tribuna con el título La felicidad en el trabajo, un reto para las empresas.

“Encuentra la felicidad en el trabajo o nunca serás feliz”, escribe Ayuso, y se refiere a esa frase atribuida a Cristóbal Colón, que el director de Unique la utiliza para introducir sus reflexiones al respecto de este tema, y siguen a continuación:

La felicidad es algo fundamental en todos los niveles de la vida, incluido el laboral. En el trabajo es importante tanto para los trabajadores de una empresa como para el conjunto de la organización. Si se consigue este objetivo, se evoluciona en el ámbito personal, en el colectivo y en los resultados finales. Los beneficios son múltiples, desde la captación de talento a la racionalización interna del trabajo en la organización. Por este motivo, la gestión de la felicidad en el entorno laboral debe convertirse en un reto común.

El concepto de bienestar en el trabajo ha pasado del plano filosófico al escenario empresarial. Se ha hecho real. Hoy en día se sabe que es posible sentirse a gusto en el trabajo y que, como consecuencia directa, aumenta la productividad.

Con la compleja situación económica mundial, se puede considerar que la felicidad radica exclusivamente en conseguir un puesto de trabajo, pero la búsqueda de este objetivo no se debe detener ahí y es importante que las personas que ya estén trabajando se sientan motivadas y a gusto.

Para lograrlo es imposible trabajar en solitario. El bienestar laboral constituye una tarea de grupo, responsabilidad de todos los miembros de una organización, sea cual sea su grado de participación en la misma.

Doce sencillos pasos a seguir

1

La actitud adecuada.

Este es el paso principal, la actitud: es necesario contar con la implicación personal adecuada. Esta predisposición debe existir tanto en los empleados, como en los directivos y las propias organizaciones. El esfuerzo y el trabajo de todas las partes multiplican el éxito del colectivo. Si el conjunto los miembros de una compañía alcanzan sus objetivos, la organización evolucionará y avanzará.

2

La utilidad del trabajo.

La utilidad del trabajo realizado es un indicador de la satisfacción en el entorno laboral. Por ello es necesario identificar qué es lo que nos hace sentir bien. Una vez determinado este punto, hay que tratar de alcanzar esta utilidad en nuestras actividades diarias.

3

El futuro es de decisión personal.

Los trabajadores deben decidir su futuro y construir su destino. El trabajo puede y debe convertirse en uno de los caminos para alcanzar la felicidad en un sentido más amplio. Para ello es recomendable tener una actitud optimista y positiva. La actitud personal del trabajador es la clave.

4

Ponte en el lugar del otro.

A nivel colectivo es necesario trabajar en las actitudes y emociones. Todos sabemos que frecuentemente los malentendidos y las insatisfacciones en el ambiente laboral se producen por no ponerse en el lugar del que está enfrente. Por ello la empatía y la actitud ante el trabajo y los compañeros, son fundamentales. Hay que tener muy en cuenta los comportamientos y las actitudes más habituales. Podemos desterrar algunos perjudiciales para la organización como son la búsqueda de culpables, la comparación con los demás a través de resultados, el miedo a la pérdida o los bandos enfrentados. El trabajo en equipo es la clave.

5

Dispuestos a buscar soluciones.

Trasladar los objetivos personales al campo laboral exige un gran esfuerzo y una buena dosis de conocimiento propio y sinceridad. También demanda un gran conocimiento del entorno en el que trabajamos y estar dispuestos a buscar soluciones.

6

Enfrentarse los retos, no eludirlos.

De nuevo, la actitud es fundamental para intentar transformar las empresas y el mercado laboral, cambiar la pasividad y la actitud negativa, mediante la acción y una dinámica emprendedora. Enfrentarse a los retos y no eludirlos.

7

Fomentar el valor de sus empleados.

El reconocimiento, tanto de los compañeros como de los jefes, es un factor necesario para que los trabajadores alcancen el ansiado bienestar laboral. Las organizaciones y directivos también deben fomentar el valor de sus empleados y tratar de conciliar sus objetivos con los objetivos laborales de sus trabajadores.

8

Una plantilla feliz.

Si la plantilla es feliz en su trabajo, cada minuto de su tiempo rinde beneficio a la empresa. Cada trabajador debe sentir que su trabajo forma parte de un todo que influencie a los demás.

9

Cada empleado es distinto y esta diversidad debe escucharse y fomentarse. La autoevalución y la autonomía profesional son dos factores claves que debe desarrollar la empresa para fomentar la felicidad de sus trabajadores.

10

Captar talento, cultivarlo.

Está claro que los talentos no se captan ni se mantienen si no se proporcionan un buen entorno laboral. Sabemos que los mayores talentos solo acudirán a una empresa con un entorno laboral positivo. Una empresa debe cuidar el reconocimiento para que sus trabajadores se sientan útiles. Así se cultiva el talento.

11

Trabajo en equipo.

El trabajo en equipo es la principal clave para conseguir un clima de felicidad positiva en el trabajo. Todas las partes implicadas deben buscar un objetivo común y trabajar para conseguirlo. Resulta imposible llegar a esta meta de manera individual, el esfuerzo debe ser colectivo.

12

Adiós a los miedos

Desprenderse de los miedos es un camino seguro a la felicidad. Para todo aquel que aspire a alcanzar la felicidad en el trabajo tiene que perder los miedos, especialmente el miedo al cambio. Al principio un cambio puede provocar miedo y no resultar apetecible, pero en realidad ofrece oportunidades ya que nos estimula y nos permite avanzar.

Guía para conseguir la felicidad en el trabajo

¿Se puede ser feliz en la oficina? Pues sí, ya lo dijimos, y Nicole Fuentes, especialista en ciencia de la familia de la Universidad de Monterrey, en México, comparte con nosotros algunas sus recomendaciones.

La felicidad parece ser sinónimo de tiempo en familia, de amigos, de paseos, de fiesta, de descanso y es cierto, muy cierto, pero también ¿se puede ser feliz mientras trabaja?

Vamos por puntos:

Sea agradecido

Se recomienda empezar las reuniones con lo logros alcanzados desde la última junta en vez de iniciar mencionando los problemas y fallas que se deben solucionar.

Mantenga el optimismo

Esto consiste en “resaltar los proyectos que se entregaron a tiempo, las aportaciones, incluso el buen chiste de alguien que mejoró el buen ambiente”, comenta la especialista. Y recomienda evitar las quejas para promover un buen clima laboral.

Sea generoso

En la medida que los profesionales buscan ayudar a sus compañeros y trabajar en equipo sin procurar intereses particulares podrá mejorar el clima y ayudará a su felicidad.

Manténgase a activo

El ejercicio es fundamental para el cuidado del cuerpo, por lo que le ayudará a incrementar los momentos felices en su lugar de trabajo.

Cinco trucos para sobrevivir a un jefe adicto al trabajo

Horarios que no tienen fin, dedicación desmedida al trabajo y un afán porque el resto siga su ritmo laboral son algunas de las actitudes que definen a los workaholics. ¡Cuidado porque es contagioso!

Lujuria, pereza, ira, envidia, avaricia, soberbia y gula, son algunos de los puntos que nos sugiere por Montse Mateos, analista de España, para detectar a este tipo de jefe, que suele ser demasiado común.

Son los siete pecados capitales, a los que podría sumarse la gula laboral, posiblemente el más dañino de todos ellos. La adicción al trabajo de algunos profesionales, lejos de despertar la admiración, provoca la repulsa. Son los workaholics. Su pasión laboral lesiona su faceta profesional y familiar.

Para ellos disfrutar del ocio es secundario porque el trabajo es lo único que les llena. ¿Y si el que practica esta dependencia laboral sin límites es tu jefe? ¿Estarías dispuesto a seguir su ritmo para demostrar tu valía o tratarías de animarle a practicar un equilibrio entre trabajo y ocio más saludable?

Si aprendes a gestionar su modo de hacer, te evitarás complicaciones laborales… y familiares. Poner en práctica estas cinco actitudes puede hacer más fácil tu vida con un jefe adicto al trabajo.

Toma distancia

«El trabajo no es, ni de lejos, lo más importante de la vida», asegura Douglass McEncroe, director de Douglass McEncroe Group. Por eso conviene tomárselo como lo que es: una vía para aprender y conseguir ingresos. No puedes convertirlo en el centro de tu vida.

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, decía que las personas para ser felices tienen que poder trabajar y amar. Y es esa ecuación la que genera personas equilibradas y que, también, pueden disfrutar de su tarea. El peligro surge cuando ese trabajo se realiza de manera compulsiva, escapando de los sentimientos, y se convierte en tóxico. Por eso conviene que trates de tomar distancia.

No le tengas miedo

Estos profesionales no suelen ser malas personas. Al contrario, aquellos que aguantan su ritmo los convierten en aliados incondicionales y procuran llevarlos consigo a lo largo de su carrera. Los expertos en gestión de personas coinciden en señalar que su principal problema es que confunden el medio con el fin. El workaholic no sabe equilibrar tiempo, eficacia y resultados, y por eso suele ser exigente y controlador. Escoge alguna actividad extralaboral que te obligue a cumplir un horario razonable.

Eva Rimbau, profesora de dirección de recursos humanos en UOC, señala que un jefe incompetente no es necesariamente una mala persona, «es alguien que no posee los suficientes conocimientos técnicos para dirigir a otros». Si estás convencido de que ese es el problema, habla con él o ella: a veces, definir el objetivo de una forma clara y veraz es el mejor camino para no desperdiciar esfuerzos.

Como afirma McEncroe, «mucha gente tiene un miedo un poco tonto a sus jefes, cuando en realidad son personas como cualquier otra. A veces hay que imaginarles en pijama para tener esta visión más normal».

Vigila el rendimiento

«¡Viva el despilfarro del rendimiento!». Con esta frase tan elocuente se refiere Paco Muro, presidente de Otto Walter, a algunos de los jefes más irritantes, entre los que se encuentran los que nos ocupan.

En su libro El jefe que no contaba chistes y el empleado que nunca se reía (Ed. Temas de Hoy) menciona alguno de los obstáculos que menguan el rendimiento y que casi siempre coincide con los más adictos al trabajo: «Cuando el exceso de tareas y de urgencias pasa a ser lo normal en un departamento, difícilmente se harán las cosas bien, lo que traerá consigo tener que corregir múltiples errores que se transformarán en nuevas tareas y urgencias. Entrar en semejante espiral de improvisación dificulta el rendimiento y el trabajo eficaz».

Los adictos al trabajo tienden a la desorganización: su querer hacer anula su eficacia.

Uno de los defectos de los workaholics es que tienden a la desorganización. Su querer hacer anula la eficacia del trabajo inteligente. «¿Cómo puede alguien rendir de verdad, en la dirección adecuada, si nadie se ha molestado en indicarle lo que se espera de él o de ella», se pregunta Muro.

Márcate un horario

Como hablando se entiende la gente, puede que tu jefe no se cuestione que trabajar menos horas resulte más eficaz, sobre todo si es de los que gusta pasar la mayor parte de su tiempo en la oficina. Una opción es demostrarle que una hora concreta de salida del trabajo te permite organizarte mejor. Tener un límite te obliga a una concentración para finalizar en tiempo y forma.

Convertir el trabajo en el centro de tu vida tiene fatales consecuencias laborales y familiares.

Y si crees que conseguir eso es bastante improbable por la dinámica laboral, procura levantarte, hablar con los colegas y tomar tus momentos de descanso.

Esos espacios te permitirán evadirte durante unos momentos y, si tu jefe sabe leer entre líneas, caerá en la cuenta de que estar más horas no es sinónimo de un trabajo perfecto. Por supuesto, nunca caigas en la tentación de responder a una llamada o a un mensaje fuera del horario laboral. Sentarás un precedente que no te hará más eficaz, pero sí que hará que tu jefe piense que, igual que él/ella, estás pendiente del trabajo a todas horas.

Practica deporte

Otra salida muy saludable para gestionar a un jefe adicto al trabajo es plantearte la práctica de algún tipo de actividad física… y hacerle ver los beneficios de la misma. El estrés laboral, supervisor y supervisión abusiva: el efecto amortiguador del ejercicio, un estudio de la Universidad Northern de Illinois, confirma que hacer un poco de deporte puede moderar algo más que el estrés del jefe y mejora la relación de este con su equipo, frente a quien suele descargar la mayor parte de su frustración.

Fernando Botella, CEOde Think&Action, hace referencia a las estadísticas: «Un tercio de los españoles considera que vive bajo presión (estresado por las preocupaciones cotidianas, por la incertidumbre del futuro, por el exceso de trabajo y por la falta de conciliación o de tiempo). El 14,5 por ciento de la población sufre ansiedad».

también te puede interesar