Opinión

Grecia: en marcha la cuenta regresiva

Lo oculto detrás del adeudo heleno

Grecia en Default
Grecia en Default | RT

Mauricio García |

Grecia inició este martes una nueva ronda negociadora con sus acreedores para que le presten otros 86 mil millones de dólares a cambio de mayores restricciones económicas y sociales.

Para llegar a esta serie de contactos, el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras debió someter a la consideración del Parlamento un segundo paquete de limitaciones al gasto público, cuya aprobación logró solo con los votos de la oposición conservadora.

Tsipras afronta una rebelión en las filas de la gobernante Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), conjunto variopinto en el poder desde el 25 de enero de 2015, y en el que aumentan los críticos al rumbo capitulacionista del gobernante, en opinión de Éric Toussaint, portavoz de la red internacional del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo.

Esos sectores abogan por el adelanto de elecciones a septiembre y buscar nuevas soluciones al problema del adeudo. Según recientes sondeos, 45 por ciento de los griegos cree posible que el país salga de la Zona del Euro. En agosto, Grecia debe pagar otros cuatro mil 200 millones de dólares a sus acreedores.

A fin de suavizar las fricciones con la Troika (Consejo Europeo, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo) después del sonado ¡No¡ a los programas de ajuste en el referendo del 5 de julio pasado, Tsipras sacó de su gabinete a seis ministros y viceministros opuestos a nuevos recortes e imposiciones.

El país enfrenta un enorme endeudamiento (340 mil millones de dólares) que apareja una espiral ascendente de inestabilidad. La economía se ha reducido en un tercio, el desempleo supera el 25 por ciento de la fuerza laboral activa, que entre los jóvenes llega al 60 por ciento.

El desempleo en Grecia ha provocado que la proporción de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza haya pasado del 3 por ciento en 2010 al 44 por ciento en la actualidad.

La situación es ahora mucho peor que en 2010, cuando la Troika impuso a Atenas un primer «plan de rescate», justificándolo con la necesidad de apoyarla ante su crisis de endeudamiento.

En realidad, dicho plan fue un completo desastre para Grecia, la cual no ha se beneficiado en absoluto de los acuerdos especiales para “aliviar” la deuda aplicados desde entonces, sostienen economistas.

Entre ellos, el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, opinó en días pasados que este tercer rescate y una “quita” (disminución del total) son insuficientes para regularizar la situación, cuyo empeoramiento atribuyó a las excesivas mediadas de austeridad impuestas por el FMI, que solo conducen a la depresión económica.

Otros economistas consideran que un alivio tendrá su efecto. “Sin alguna forma de alivio de la deuda ningún paquete de rescate será lo suficientemente grande”, asegura Peter Dixon, economista global de Commerzbank, y la situación actual volverá a presentarse el año próximo.

Lo único que ha tenido éxito y no para Grecia, sino para la banca privada griega y europea, fue otro plan de rescate que también se desarrolló en 2010, pero subrepticiamente, y del que casi nadie habla, porque contraviene mucha de la legislación financiera de la Unión Europea (UE).

Ese programa permitió a la banca privada (alemana, la principal acreedora griega, y francesa, italiana, estadounidense) deshacerse a buen precio de activos desvalorizados por la crisis de 2008, los cuales transfirió a los Estados, entre ellos el griego, mediante refinados y aviesos mecanismos.

Grecia, en cambio, ha profundizado su problema de endeudamiento, ha perdido activos estatales a medida que se aceleraba el proceso de privatización, y ha visto cómo su economía se contrae drásticamente.

Pero sobre todo, el rescate bancario ha tenido un inconmensurable coste social para los griegos, representado en la precarización de la vida de miles de personas, cuyos medios de subsistencia y expectativas han sido destruidos por las severas restricciones aplicadas desde entonces.

La sanidad, la educación, el trabajo, la asistencia social, las pensiones, los salarios y todos los servicios sociales se han visto afectados.

Una de las principales recriminaciones que se le hace al primer ministro Tsipras es el abandono del Programa de Syriza, cuyo primer punto establece “realizar una auditoría sobre la deuda pública, renegociar su devolución y suspender los pagos hasta que se haya recuperado la economía y vuelva el crecimiento y el empleo”.

Entre otros, también exige “abolir los privilegios fiscales de los que disfruta la Iglesia (ortodoxa, oficial) y los armadores de barcos”, y “rebajar drásticamente el gasto militar”.

Según Dimitris Papadimoulis, que representa a Syriza en el Parlamento Europeo: “En proporción al Producto Interno Bruto (PIB), Grecia gasta el doble que cualquier otro miembro de la UE en materia de defensa.

Después del inicio de la crisis económica, Alemania y Francia aún estaban tratando de sellar acuerdos muy lucrativos para venderle armas a Grecia, mientras a la vez nos estaban empujando a hacer profundos recortes en áreas como la salud,” agregó.

Angelos Filípides, un prominente economista griego, explicó que durante mucho tiempo Grecia destinó el 7 por ciento de su PIB a defensa cuando otros países europeos gastaban un promedio del 2,2 por ciento. Si sumáramos este excedente de gasto del 5 por ciento desde 1946 hasta hoy en día, observó, en Grecia no habría ningún tipo de deuda.

Durante muchos años, Grecia fue el mayor cliente Europeo para las corporaciones militares alemanas y también es un importante comprador de armas francesas. Estos son los dos países que mantienen la mayor parte de la deuda griega.

Los contratos para la compra de estas armas y para las décadas de compras de suministros y piezas para darles su mantenimiento, son proporcionados por los préstamos bancarios de los países proveedores de estas mismas armas, es decir, principalmente Alemania, Francia y Estados Unidos.

Los enormes incentivos que ofrecen estas enormes compras innecesarias de armamento, conforman una red de sobornos por parte de las corporaciones militares, especialmente dirigidos a los generales y a los principales líderes políticos de Grecia.

“Desde la invasión de Chipre en 1974 por Turquía, Grecia ha gastado 216 mil millones de euros en armamento”, afirma Katerina Tsoukala, experta en seguridad con sede en Bruselas, citada por el diario londinense The Guardian.

Esta cantidad es mucho mayor que la deuda griega en el momento en que se gestó la crisis de 2008. Las compras incluyen seis submarinos alemanes, 287 aviones de combate Mirage franceses y F-16 de Estados Unidos, así como mil 300 tanques, en gran parte alemanes, sostiene Atilio Borón en Página 12.

De hecho, según las estadísticas del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), a pesar de que el gasto militar griego ha disminuido desde el inicio de la crisis, Grecia sigue siendo el segundo mayor inversor en defensa (2,2 por ciento, en 2014), en relación a su PIB, entre los 27 países de la OTAN, solo después de Estados Unidos.

¿Habrá razones para tener tantas armas y tan grande deuda?

también te puede interesar