Opinión

Managua puede ser una ciudad sostenible

Los planes para lograr una urbanización correcta de la capital marchan en la dirección adecuada

Managua
Managua, capital de Nicaragua | www.ideay.net.ni

Nivaldo Cantero Sardiñas |

Nuestra capital, Managua, necesita y a la vez demanda, convertirse en una ciudad sostenible. No solo requiere de planes que la regresen a un ordenamiento deseado por quienes la habitan; su historia, la cultura que atesora y los ciudadanos que la viven, necesitamos, también, que llegue a convertirse, más temprano que tarde, en modelo de cuánto puede hacerse para la organización urbana de una gran urbe.

Managua sufrió mucho, pero mucho, el terremoto de 1972. Fue devastada y las ruinas de lo que quedó luego del imponente ataque de la naturaleza fueron y aun son señales de las marcas dejadas por un fenómeno aún vivo en los más longevos, que no quieren que regrese el recuerdo de los difíciles momentos de aquel acontecimiento.

Los daños materiales fueron cuantiosos: el 90% de las casas, en el radio central, se derrumbaron y las que quedaron en pie estaban dañadas severamente, al punto de reconocerse como inservibles, o simplemente resistieron el sismo sin mayores daños. Más de 600 manzanas quedaron destruidas por el movimiento telúrico; unas 50 000 construcciones quedaron en escombros y más de 280 000 personas quedaron sin hogar, según datos aportados por la Wikipedia.

Luego de tantos años de aquella tragedia, nos llega una noticia que nos llena de satisfacción. Las autoridades están en la precisión del plan de ordenamiento territorial de Managua, lo cual debe analizarse en varias direcciones.

En primer lugar, está la voluntad del gobierno sandinista de emprender, de una vez y por todas, un proyecto que distinga a la capital del país y la lleve a los estándares de una ciudad portera de la entrada al país. Hoy Nicaragua recibe más de un millón y medio de visitantes, y de acuerdo con estadísticas, un importante por ciento ingresa al país por el aeropuerto internacional Augusto C. Sandino, lo que reafirma la visión de la capital como una de las principales ciudades de acceso a la nación. Además, están las principales instituciones del gobierno y del Estado.

Por otro lado, Managua está necesitada de un mayor orden en su trazado urbano, que mejore las rutas a utilizar para el transporte y que resuelva la compleja situación que hoy se crea cuando intensas lluvias caen sobre la ciudad, como ha sucedido en las últimas semanas.

Por ello, con la colaboración de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón, se dan los primeros pasos para el análisis de lo que se necesita en el camino del ordenamiento, en el cual participarán todos los órganos, organismos e instituciones que de alguna manera tienen incidencia en las reformas a realizar.

Las labores de consultoría por la parte japonesa comenzarán en el 2016, lo que abre un espacio para el estudio de la situación actual y permitirá concentrar los esfuerzos de acuerdo con los recursos disponibles y las fuerzas que ejecutarán cada trabajo.

Pero hay otra arista a tener en cuenta. Todo ello debe realizarse con la participación popular, buscando la incorporación de los ciudadanos como actores activos de las transformaciones.

Los proyectos intervencionistas en ciudades que aspiran a su mejoramiento vital, tienen que ir acompañados del concurso de sus habitantes, que cada cual vea como beneficio y no como molestia la obra que en algún momento le cambia su rutina de vida, que comprenda que el obstáculo que hoy impide el paso por algún lugar, mañana, en breve, se convertirá en la posibilidad de una vida mejor.

Por ello, habrá que analizar dentro de la estrategia de implementación del plan de ordenamiento territorial de Managua, cuáles serán los pasos a seguir en el aspecto de la comunicación en cada barrio o distrito de la ciudad, qué modelos aplicar para que sus habitantes se sumen y no renieguen de cuanto se podrá hacer.

Todos somos responsables de hacer comprender que lo que se emprenderá es por el bien de una Managua que necesita el oxígeno de nuevas acciones, que la revitalicen y la pongan al nivel que ella merece. Mucho se ha hecho en la capital del país, en su embellecimiento y orden desde la llegada al poder de las autoridades sandinistas en enero del 2007, pero mucho más se puede hacer con el plan para reordenarla y multiplicarle la vitalidad que todos los nicaragüenses soñamos para ello. Aplaudamos entonces el emprendimiento por venir y sumémonos cuando sea realidad el plan. Nos los agradeceremos por un mejor futuro para nuestra querida Managua.

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