Opinión

Aprender de economía

Miles de nicaragüenses disfrutan de múltiples beneficios, gracias a las políticas inclusivas del Ejecutivo Sandinista

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Nivaldo Cantero Sardiñas |

Todos, de alguna manera, somos economistas en potencia. No sabremos la mayoría de los grandes conceptos de la macroeconomía ni muchos términos técnicos que especialistas de moda utilizan para explicar, a veces, lo que con palabras menos rebuscadas pudieran decirnos para entender nuestro entorno.

Pero, insisto, ¿quién no sabe de la economía doméstica, la del día a día en nuestros hogares, la que nos permite redistribuir nuestros ingresos, para estirar mes tras mes lo que alcanzamos y obtenemos con el sudor del trabajo?

Pues, con esos conocimientos mínimos de la economía doméstica, muchos en Nicaragua hoy no se dejarán engañar por las manipulaciones de ciertos medios, que pretenden hacernos creer todo lo contrario a lo que verdaderamente es.

La última semana, se presentó en la Asamblea Nacional el informe sobre la gestión económica del país el pasado año, presentado el compañero Ovidio Reyes, titular del Banco Central.

¿Qué dice este informe? Es bueno recordar algunos de sus párrafos, desde el enfoque macroeconómico, para llegar luego a la economía familiar de muchos de nuestros compatriotas, beneficiados por las decenas de programas impulsados por el gobierno que encabezan el Comandante Daniel y la compañera Rosario.

Primero y no puede negarse, hubo durante el año 2014 en Nicaragua un crecimiento de 4,7 por ciento, cifra superior a la de la región centroamericana, que fue de 3,9 por ciento. La inflación en el país fue del 6,48 por ciento.

El reporte destaca el robusto comportamiento del sistema financiero, con una tasa de crecimiento de los depósitos acelerada (19 por ciento) y una expansión estable del crédito (19,4 por ciento).  El sector exportador creció en 9,6 por ciento también en el 2014, gracias a una mayor demanda en la mayoría de los productos.

Otras cifras pueden consultarse, pero no quiero atiborrarlos de datos, que si bien indican un buen desempeño económico del país al cierre del pasado año, pueden no comprenderse en su totalidad desde una mirada global.

Sin embargo, esos datos sí aportan elementos cuando los llevamos al plano de la cotidianeidad y entonces comprendemos que esos resultados se traducen en que hubo, en cuanto a salarios, el mayor incremento del poder adquisitivo en cuatro años y la inflación estuvo por debajo de la registrada en igual lapso. Ello se debió a la caída de los precios del petróleo, la permanencia de la política de subsidios de las autoridades y la estabilización de los precios en los granos básicos que impulsa el Buen Gobierno.

Pero, ¿vamos a medir salario solo como lo que cada cual devenga al final del periodo establecido?

Sería muy reduccionista esa mirada. Prefiero entonces hablar de ingresos generales, que están por encima del salario que cada cual devenga por la actividad que realiza, porque a fuer de ser sinceros, muchos de los programas de ayuda que el Gobierno Sandinista impulsa dentro del país, deben considerarse como ingresos adicionales de las familias más desfavorecidas, tomando como patrón que muchas de ellas reciben aportes de las autoridades de manera gratuita, lo cual si bien no forma parte del salario, si es un gasto menos para quien recibe el beneficio.

Por ello digo que debemos aprender todos a leer los datos económicos, pero sobre todo aquellos que esperan la más mínima oportunidad para sacar cuentas que ofrecen resultados diametralmente opuestos a la realidad que vivimos.

Ahí están los datos aportados por las autoridades durante la presentación de los resultados económicos en la Asamblea Nacional, pero están también los beneficios que hoy disfrutan miles de nicaragüenses, gracias a las políticas inclusivas del Ejecutivo sandinista, que no solo dice e informa, sino que hace y transforma.

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