Opinión

La ayuda que no llega, y si llega…no alcanza

El socorro internacional tiene sus mecanismos, casi nunca acordes con los intereses locales

Nepal vive su peor crisis humanitaria tras el terremoto
Nepal vive su peor crisis humanitaria tras el terremoto |

Mauricio García |

Catástrofes ocurren casi a diario en algún lugar del planeta, sean naturales (erupciones volcánicas, terremotos) o provocadas por la acción del hombre (guerras, conflictos políticos, el cambio climático).

Al auxilio de las poblaciones siniestradas acude de inmediato la comunidad internacional, cada vez con fondos más exiguos por la diversidad y número de situaciones a las que acude -Siria es la peor crisis humanitaria desde la II Guerra Mundial-, e imbuida de consideraciones diversas a la hora de abrir la bolsa.

El terremoto del 12 de enero de 2010, de 7,3 grados en la escala abierta de Richter, en la República de Haití, causó más de 200 mil muertos, hirió a varios centenares de miles más y dejó a 1,5 millones sin hogar en uno de los países más pobres del planeta.

Más de 85 mil personas carecen aún de vivienda y 25 mil familias viven en condiciones precarias, según datos de septiembre de 2014. El país sigue trastocado, 10 años después del devastador sismo y de sus 46 réplicas, algunas superiores a 5,0 grados.

Tras el terremoto, el esfuerzo del país por reconstruirse encontró nuevos obstáculos: además de la inestabilidad política, una epidemia de cólera dejó más víctimas.

De acuerdo con Vincent Maurepàs, exrepresentante de Oxfam Intermón en Haití, en ese país se dilapidaron más de 500 millones de dólares en viviendas transitorias, de baja calidad y sin servicios básicos, sin prever cómo pasarían de ser temporales a permanentes.

Nixon Boumba, consultor haitiano para la ONG estadounidense AWJS, indicó que muchas de esas organizaciones enviaron voluntarios con buena voluntad, pero desconocedores del país, de su realidad, y sin suficiente capacitación en tareas de emergencia, para las cuales había profesionales haitianos preparados y disponibles.

No solo los excluyeron, sino que centraron sus esfuerzos en la capital, Port-au-Prince, donde llegaron a ser cerca de 10 mil, según el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton, copresidente de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití. Sin embargo, muchos pueblos de la periferia de esa ciudad no recibieron comida o agua hasta semanas después del terremoto.

En Haití, menos del 1,0 por ciento de la ayuda de emergencia se canalizó a través del Gobierno u organizaciones nacionales. El 99 por ciento lo gestionaron empresas contratistas extranjeras y ONG internacionales. El 84 por ciento de los fondos de reconstrucción fueron gestionados fuera de la administración pública y las ONG haitianas. El extremo de este absurdo fue que se retrasó el proceso de retiro de escombros porque ningún donante extranjero quería financiarlo, “porque no daba crédito”.

De los mil 500 millones de dólares que canalizó el gobierno estadounidense a Haití, el 95 por ciento ya regresó a territorio continental, en pago a contratistas particulares.

Nepal

El país asiático fue sacudido el 25 de abril pasado por el peor terremoto en 80 años (7,8 grados en la citada escala), que terminó con la vida de más de ocho mil 600 personas, al que siguió un mes después una réplica similar.

Miles de damnificados esperan rehacer sus vidas, en tanto Naciones Unidas muestra su decepción por la escasa respuesta internacional a la emergencia. Los donantes se han centrado más en una reconstrucción a futuro, que en la inmediata y necesaria ayuda alimentaria y de cobijo, dijo en Katmandú el coordinador residente de la ONU en Nepal, Jamie McGoldrick.

Al respecto, la ONG francesa Acción contra el hambre denunció que solo se habían recibido 92,4 millones de dólares, el 22 por ciento de los 423 millones de dólares solicitados para las tareas de asistencia hasta julio.

De acuerdo con esa organización no gubernamental hay unas 800 mil casas destruidas y ya estamos en la temporada de lluvias, mucha gente vive en condiciones muy precarias y unos 70 mil niños necesitan apoyo nutricional urgente, según la Unicef.

Los paralelismos entre lo que hoy sucede en Nepal y lo que acontece aún en Haití tienen que ver con el proceso de reconstrucción.

En él se enfoca la ayuda internacional, sin tener en consideración las prioridades de las autoridades y de las instituciones locales de los países asistidos, al priorizar los intereses políticos y económicos de los países donantes.

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