Opinión

Los “Milagros” de una Operación

Nicaragua ha sido un buen escenario para demostrar la bondad de una idea

Operación Milagro en Nicaragua
Operación Milagro en Nicaragua |

Nivaldo Cantero Sardiñas |

No es un juego de palabras, es la realidad la que se impone. Habrá que preguntarle algún día a los miles que volvieron a tener visión gracias a la Operación Milagro, sino fue de verdad un “milagro caído del cielo” la vuelta al poder en el año 2007 del Frente Sandinista de Liberación Nacional, con el Comandante Daniel y la compañera Rosario a la cabeza.

Podemos hablar de números, de cantidad de operaciones, de beneficiados con la devolución de la vista, y muchos otras acciones que han permitido en todo el país a miles de nicaragüenses recobrar su vista, mediante operaciones de alta tecnología pero enteramente gratuitas. Pero yo diría que más allá de ello, lo que nos está diciendo este programa, extendido además hacia otros muchos pueblos de esta América Nuestra, es de la sensibilidad que han tenido los líderes de nuestra nación hacia uno de los problemas de salud más delicados que existen y que tiene que ver con la conexión, como seres humanos, con el mundo.

La vista es uno de los sentidos más preciados de los hombres y mujeres, puesto que es la forma más directa de comunicación entre quienes habitamos este intranquilo planeta.

Y es por ello que desde la vuelta  al poder del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, una de las prioridades en materia de salud, junto con el programa Todos con Voz, que enfoca su accionar hacia las personas con capacidades diferentes, ha sido sumar a la Operación Milagro a todos aquellos que de alguna manera tienen limitaciones con la visión.

Y de que ha sido un éxito no puede haber dudas. La compañera Rosario lo comentaba recientemente y citaba el ejemplo de lo alcanzado en el Centro Regional Oftalmológico Carlos Fonseca Amador de Matagalpa, donde se han realizado casi 18 000 cirugías a pacientes por catarata, glaucoma y problemas de retina. Y sin que les haya costado un solo centavo por recibir tal servicio, nacido de la siempre solidaria actitud del líder histórico cubano Fidel Castro, principal impulsor de esta misión por el bien de los más humildes y necesitados de nuestros países. Su objetivo ha sido atender a personas de escasos recursos que están ciegas por causas curables.

De acuerdo con cifras oficiales, citadas por medios de prensa de la Mayor de las Antillas, más de 2 millones 577 mil personas en el mundo habían recuperado o mejorado su visión hasta mediados del pasado año gracias a la Operación Milagro, un programa cubano-venezolano que se aplica en numerosos países y cuyos beneficios son reconocidos permanentemente por las autoridades sanitarias de los lugares donde está enclavada.

El programa prevé operar a unos seis millones de pacientes en países de América Latina, el Caribe, África y Asia. Según datos de la OMS en el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 246 millones presentan baja visión y 39 millones son ciegos.

La Organización Mundial de la Salud considera que el 80 % del total de casos de discapacidad visual se pueden evitar o curar, han señalado otros medios.

Entonces, la voluntad política es hoy un componente decisivo a la hora de encarar programas como la Operación Milagro, y Nicaragua ha sido un buen escenario para demostrar la bondad de una idea, que tiene un alto impacto en las personas y sus familias y que devuelve a la vida a muchos de quienes vivían en la más absoluta oscuridad, y no solo por no tener visión, sino, y sobre todo, porque con una enfermedad totalmente curable, no le veían sentido al futuro de sus vidas. Sin embargo, llegó la Operación Milagro y se hizo la luz.

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