Opinión

Cancel Miranda recuerda a Obama la historia de Puerto Rico

El histórico luchador independentista puertorriqueño Rafael Cancel Miranda, preso en cárceles de Estados Unidos junto a luchadores de su patria, dirige un escrito al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a propósito de la VII Cumbre de las Américas, y el tema de la memoria. Ofrecemos a ustedes el documento íntegro

Bandera de Puerto Rico
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Redacción Central |

La oportunidad de ser grande

 

La oportunidad de ser grande se le escapa siempre a los pequeños.

Pedro Albizu Campos

Señor Obama:
Dice usted que la independencia de Puerto Rico depende de la voluntad del pueblo puertorriqueño. Yo le digo, señor, que si algo ha demostrado mi pueblo es la voluntad de ser libre, pero la élite de poder y el gobierno al que usted sirve ha usado la violencia para mantenernos en un estado de esclavitud colonial.

Empecemos por el principio. El 12 de mayo de 1898, la Marina de Guerra estadounidense, dirigida por el almirante Sampson, bombardeó a San Juan de Puerto Rico matando puertorriqueños y puertorriqueñas en sus casas y en las calles y casi destruyendo la histórica Iglesia de San José. Por supuesto, sin nuestro consentimiento. Dos meses más tarde, el 25 de julio de 1898, nos invadieron las fuerzas militares estadounidenses por Guánica, pueblo en la costa sur de la Isla. Murieron cientos de ciudadanas y ciudadanos puertorriqueños. Esto, también, sin nuestro consentimiento. El 2 de marzo de 1917, pese al rechazo del parlamento puertorriqueño, se nos impuso la ciudadanía estadounidense para dos meses más tarde imponer el servicio militar obligatorio, ambos sin nuestro consentimiento.

En la década de 1930 el movimiento independentista crecía en el pueblo puertorriqueño y para detenerlo, desde Washington, DC enviaron al coronel Elisha Francis Riggs como jefe de la policía y al general Blanton Winship como gobernador militar, ambos con la encomienda de acabar con el movimiento nacionalista puertorriqueño. Estos dos individuos así lo afirmaron públicamente declarando a la prensa del país: ¡Frente a los nacionalistas, tiren a matar!

El 24 de octubre de 1935, bajo órdenes del coronel Riggs, masacraron a cuatro jóvenes nacionalistas que se dirigían a la Universidad de Puerto Rico. Luego, el 21 de marzo de 1937, bajo órdenes del general Blanton Winship, se comete la Masacre de Ponce en la cual asesinaron a 19 puertorriqueños, entre ellos a una niña de 14 años de edad que salía de la iglesia pues era Domingo de Ramos. Además, sobre 200 personas resultaron heridas. El objetivo de estas masacres era aterrorizar al pueblo independentista en particular y al pueblo puertorriqueño en general.

Si para invadir nuestra Patria, para masacrarnos, perseguirnos, encarcelarnos no necesitaron nuestro consentimiento, ¿por qué, entonces, lo requieren para quitarnos la bota imperialista de encima? ¿Será para que se perciba a la víctima como su propio victimario? Esa excusa con la que usted respondió al patriota puertorriqueño Rubén Berríos Martínez en Panamá es la misma excusa que han usado repetidamente los representante de turno en Washington DC para justificar el coloniaje a que nos tienen sometidos.

Hablando de elecciones, ¿respetó el gobierno estadounidense la voluntad del pueblo chileno expresada en elecciones libres para elegir a su presidente Salvador Allende? La respuesta se la pueden dar Richard Nixon y Henry Kissinger y, por supuesto, la Agencia Central de Inteligencia (CIA). ¿Respetaron la elección de Juan Bosch en la República Dominicana en 1965? Que respondan Lyndon B. Johnson y la Marina de Guerra de su país. Que respondan los miles de dominicanos asesinados. Y en la isla de Granada, luego de que el pueblo eligiera democráticamente a Maurice Bishop como presidente, en 1983 la Marina de Guerra estadounidense bombardeó la isla-nación. Pregúntele al fantasma de Ronald Reagan qué pasó. Y cuando el pueblo de Honduras eligió democráticamente a Manuel Zelaya como su presidente, el gobierno estadounidense promovió un golpe de estado en junio de 2009 que convirtió a ese país en una neocolonia de los Estados Unidos. En ese caso, podría hacerse la pregunta usted mismo, al igual que con relación a los recientes intentos de golpes de estado en las repúblicas de Bolivia, Ecuador y Venezuela.

Dicho sea de paso, señor Obama, en una colonia no hay tal cosa como “elecciones libres”, y por si usted no lo sabe, el derecho a la independencia no es cuestión de tanto más cuanto: se respeta sin cuestionamiento alguno. Para terminar, quiero decirle que su gobierno tiene 25 poderes absolutos sobre Puerto Rico y uno de ellos –expresado en un informe de la Casa Blanca de su predecesor George W. Bush- expresa que el gobierno estadounidense puede vender a Puerto Rico o canjearlo con cualquier país sin necesidad siquiera de consultarnos. ¿No se le parece eso al “derecho” que invocaban los blancos para vender como mercancía a los africanos que traían como esclavos?

Aunque usted expresó en Panamá que no iba a convertirse en rehén de la historia, a veces es bueno verse uno mismo reflejado en ella porque ni usted ni nosotros -los afroamericanos, latinoamericanos y caribeños- venimos de la nada.

Rafael Cancel Miranda
12 de abril de 2015

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