Opinión

Agencias de inteligencia: nada es lo que parece (II)

La USAID no es propiamente una agencia de inteligencia, pero...

La USAID no es otra cosa que una agencia más del aparato de espionaje, injerencia y desestabilización de EEUU.
La USAID no es otra cosa que una agencia más del aparato de espionaje, injerencia y desestabilización de EEUU. | Internet

Manuel Segovia |

En el artículo anterior presenté a la agencia de inteligencia de Australia. Hoy traigo a la archiconocida Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Es una agencia que quizás si lo pensamos bien no está donde tiene que estar, tomando en cuenta las decenas de millares de niños y adultos que mueren a diario, solo por hambre, en varios países del continente africano. No contemos los que mueren por enfermedades curables. Usando una frase muy propia de los norteamericanos, ellos están en el lugar y en el momento equivocados.

Las miradas las tienen puesta en América Latina, sobre todo en los países donde más se está haciendo por erradicar el hambre, la desigualdad y la miseria; o lo que es lo mismo, en los países más progresistas y con ideas sociales más avanzadas.

Y hablo de las miradas, porque en algunos de ellos tenían también puestas las manos y los pies y los han tenido que retirar. La USAID “a su manera” quiere intervenir en el desarrollo de determinados países inteligentemente escogidos. Allá estaban por Bolivia en 2007 con casi 120 millones de dólares en los bolsillos para regalar a los grupos separatistas, con el objetivo de socavar el gobierno del presidente Evo Morales. La grosera intromisión en los asuntos internos del país mediterráneo puso en un asiento VIP de un Airbus rumbo a Washington al entonces embajador yanqui, Philip Goldberg, que llevaba bajo el brazo un atado con las copias de los documentos que evidenciaban los hechos.

El presidente Rafael Correa, en Ecuador, sufrió de la “ayuda” de la USAID cuando intentaron derrocarlo el 30 de septiembre de 2010. Uno de los grupos sociales que recibían ayuda de la agencia norteamericana, el Pachakutik, se apresuró a emitir un comunicado de respaldo a los golpistas. Entre los principales actores de los programas de la agencia en el país de costa, sierra y selva está la empresa Chemonics que ¡vaya casualidad! es la misma que coordinaba las acciones entre la USAID y los grupos opositores en Bolivia. No le quedó más remedio al Presidente que anunciar a fines de 2013 que el convenio firmado entre Ecuador y la “magnánima” agencia expiraba. El día 30 de septiembre se van, la decisión está tomada, les dijeron públicamente. Good bye, mister.

Esta historia es más larga. Huele extraño que las acciones de la USAID estén enfiladas contra los países miembros del ALBA. Venezuela bien lo sabe, y qué decir de Cuba. Con el truco de la ayuda a jóvenes músicos de hip hop intentaron crear grupos subversivos en la isla caribeña. No es necesario abundar en detalles.

Por último, les presentaré a un personaje en cuyo curriculum, entre otras cosas, hay algunas actividades antisandinistas. El señor Mark Feirstein, paladín autoproclamado de “la lucha por los derechos humanos y por la democracia”, es un administrador asociado de la USAID, de fluido hablar en español, periodista y con un título de la Escuela Fletcher de Leyes y Diplomacia.

Feirstein fue el director de Proyecto de la National Endowment for Democracy (NED) en Nicaragua. Esta agencia norteamericana es la cara pública legal para las donaciones de dinero en efectivo a los grupos de interés. La operación sucia dirigida por el mencionado señor en contra de los sandinistas en las elecciones de 1990 contribuyó entonces al triunfo del sector de derecha nicaragüense.

Se sabe, además, de su participación en el desarrollo de la “guerra del gas” en Bolivia y se le acusa de la muerte de varias decenas de personas. Vende a su agencia sus planes y a sí mismo como simples cooperantes para el desarrollo del país elegido. No dice explícitamente que colabora para el cambio de sistema social ni para derrocar a los presidentes progresistas y socialistas. Se viste de oveja, pero como dice el título de este trabajo: nada es lo que parece.

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