Opinión

Evo va por más

El mandatario boliviano y el Movimiento al Socialismo (MAS) tienen prácticamente asegurada una victoria en los comicios del 12 de octubre próximo

Presidente de Bolivia, Evo Morales
Presidente de Bolivia, Evo Morales | Notiminuto

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Cuando resta cerca de un mes para los comicios presidenciales, solo un cataclismo podría arrebatarle la reelección al primer presidente indígena en la historia de Bolivia, Evo Morales.

Tras ver fracasar su proyecto subversivo y separatista en la llamada Media Luna (Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija), la derecha boliviana asiste fragmentada a estas elecciones y tiene nulas oportunidades de victoria.

Y es que la apuesta de la oligarquía, en alianza con Washington, fue siempre derrocar al gobierno por medios violentos o dividir el país para apoderarse de la zona más rica en hidrocarburos.

El gobierno que encabezan Evo y el vicepresidente e intelectual progresista Álvaro García Linera no solo resistió las embestidas, sino que logró un progreso incuestionable en todos los indicadores sociales y macroeconómicos, en un país que hasta hace pocos años era considerado el segundo más pobre de América.

Para nadie es un secreto que Bolivia dejó de ser una nación donde imperaban la miseria y las desigualdades y su población autóctona era marginada.

Durante los últimos ocho años, ese país andino ha registrado un crecimiento económico de un 5% como promedio. En 2013 alcanzó un 6,8% y para este año se espera que supere el 5,5% pese a la situación de crisis internacional.

Uno de los principales impulsores de la bonanza de los últimos años ha sido la nacionalización de los hidrocarburos, una de las banderas del MAS desde sus inicios.

En 2014 se espera que la industria petrolera ingrese una cantidad cercana a los seis mil millones de dólares, frente a los 600 millones que dejaba como regalías antes de 2005, cuando el sistema neoliberal le tendía alfombra roja a las trasnacionales.

Asimismo, de tener apenas unos cuantos cientos de millones en ahorros, las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia superan hoy los 14 mil millones de dólares y los depósitos bancarios ascienden a 16 mil millones.

Esa situación económica ha permitido sacar de la pobreza a cientos de miles de bolivianos, dar cobertura de salud y educación, así como asistencia a familias en situación desventajosa para que los menores asistan a la escuela.

Una derecha sin norte

Ante ese escenario irrebatible de progreso, la derecha boliviana no encuentra un norte ni un punto de ataque contra el Ejecutivo de Morales.

Para estos comicios se presentan cuatro fuerzas políticas que apenas congregan un 30 % de las intenciones de voto, según las encuestas. Y la historia de vida de algunos de sus representantes habla por sí sola.

Samuel Doria Medina, de la Unidad Demócrata, más que político es un empresario que busca blindar sus millones conseguidos durante la vorágine neoliberal y la privatización de las empresas estatales.

Mantiene en su programa el mismo discurso fracasado de favorecer abiertamente la inversión privada y establecer una repartición igualitaria con el Estado en las ganancias generadas por la exploración, explotación, transporte y comercialización de recursos naturales.

El Partido Demócrata Cristiano, por su parte, relanza al expresidente conservador Jorge Quiroga (2001-2002), cuyas más radicales propuestas consisten en renombrar el Estado Plurinacional como “República de Bolivia”.

“Tuto” Quiroga también busca escapar del juicio que le sigue el Ministerio Público por el caso de los “Petrocontratos”.

Otros de los postulados son Juan Granado, del Movimiento Sin Miedo, y Fernando Vargas Mosua, del Partido Verde de Bolivia.

Agenda Patriótica del Bicentenario hasta 2025

Dado que la victoria está casi asegurada, el presidente Morales busca consolidar el proceso de cambio con un resultado abrumador, que también se refleje en la Asamblea Plurinacional, y así poder avanzar con comodidad en nuevas legislaciones progresistas.
El MAS lanzó el año pasado la Agenda Patriótica del Bicentenario, con miras a 2025, que está formada por 13 pilares como la erradicación de la extrema pobreza y el acceso a salud, educación y deporte, entre otros.

La Agenda vislumbra un futuro promisorio y proyecta convertir al país en los próximos años en exportador de electricidad, alimentos, medicamentos y litio.

En todo ese proceso continúa en el centro la vitalidad de los movimientos sociales nucleados alrededor de la propuesta del MAS, única garantía para hacer irreversible el camino emprendido en el país.

En los próximos comicios presidenciales, Evo Morales y las fuerzas que lidera van por más para continuar transformando el presente y el futuro de Bolivia.

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