Opinión

Gobierno ucraniano cesó el alto al fuego y comenzó ofensiva

Sin embargo, prevalece la intención ruso-ucraniana de encontrar una solución al conflicto

Presidente de Ucrania, Piotr Poroshenko
Presidente de Ucrania, Piotr Poroshenko |

Redacción Central |

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, anunció el cese  del alto el fuego unilateral y ordenó una ofensiva contra las milicias del este del país para «liberar nuestra tierra», según un comunicado  presidencial.

El mandatario aseguró que las posibilidades de paz se habían perdido en lo que denominó «actividad criminal» de los militantes.

Kiev acusa a los separatistas de numerosas violaciones del alto el fuego, y el Ministerio de Asuntos Exteriores aseguró que 27 militares ucranianos murieron desde el inicio del mismo el 20 de junio.

La  arremetida militar a gran escala en el este del país comenzó la madrugada de este martes y un vocero del Gobierno comentó  que ataques aéreos y de artillería fueron lanzados en áreas cercanas a Donetsk, donde se concentran las fuerzas rebeldes.

Sin embargo,  el lunes  Poroshenko y su homólogo ruso, Vladimir Putin, se comprometieron a trabajar para la instauración de «un alto el fuego bilateral» entre las autoridades ucranianas y los separatistas, en una conversación telefónica junto con el presidente francés, François Hollande, y la canciller federal alemana, Angela Merkel.

Una conversación similar de más de dos horas  sostuvieron durante el fin de semana con iguales propósitos.

Poroshenko  y Putin se comprometieron a buscar el establecimiento rápido de un mecanismo efectivo de control de la frontera.

En la búsqueda de presionar a Rusia, los países de la Unión Europea (UE) acordaron este martes intensificar la preparación de más sanciones por su papel en la crisis en Ucrania y dar más tiempo para seguir el desarrollo de los acontecimientos sobre el terreno, antes de decidir aprobar nuevas medidas restrictivas.

Los embajadores de los veintiocho países miembros de la UE abordaron la crisis ucraniana en su reunión más reciente, en la que apoyaron todos los esfuerzos que lleven a una solución política, dijeron  a la prensa  fuentes comunitarias.

La lectura que hacen los embajadores es que la situación sobre el terreno es mixta y cambiante, teniendo en cuenta que continúan las conversaciones sobre las cuatro peticiones clave que había realizado la UE en diferentes formatos, incluidas las hechas a través de los líderes de Francia y Alemania.

A tenor con estos requerimientos, Rusia ha realizado varios pronunciamientos en las últimas horas. En Moscú, el Gobierno reiteró  que los esfuerzos por volver a las negociaciones en Ucrania deben continuar, incluso tras la decisión de Kiev de anular el alto el fuego en el sureste del país.
“Rusia no es una parte de la confrontación, es un conflicto interior ucraniano. Y Moscú no puede decir a los milicianos qué y cómo tienen que hacer. Sin embargo, puede llamar a los milicianos y aprovechar su influencia”, declaró Dmitri Peskov,  secretario de prensa del presidente de Rusia, al resaltar que no vale la pena exagerar la influencia de Rusia en los milicianos.

En Bruselas, el representante ruso ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Alexander Grushko, declaró que su  gobierno confía en que serán respetadas  las declaraciones de ese bloque de que la crisis ucraniana no puede resolverse mediante la acción militar.

Analistas sostienen que hay una intención rusa de encontrar solución al conflicto.

«Creer que Rusia sigue teniendo intenciones de intervenir militarmente en Ucrania sería una severa subestimación de las capacidades intelectuales de Putin», afirmó Dimitri Trenin, jefe del Centro Carnegie de Moscú, sucursal del “think tank” norteamericano.

“Contrariamente a las apariencias, hay una fuerte posibilidad de coincidencia entre intereses de Putin y de su homólogo ucraniano», agregó.

Según fuentes allegadas a la reunión que mantuvieron ambos mandatarios  la semana pasada, Poroshenko rechazó la idea de federalización de Ucrania -como quiere Moscú-, pero sus propuestas a favor de una mayor descentralización, incluida la elección directa de los jefes de los gobiernos regionales, podría ser aceptable para Putin.

Rusia quiere, sobre todo, instalar en Ucrania una estructura institucional que constituya un bloqueo natural contra un eventual ingreso de ese país a la OTAN. Las elecciones directas regionales responderían a ese objetivo, pues darían mayor influencia a figuras políticas del Este, que rechazan la orientación de Kiev a integrarse definitivamente con Occidente.

Al terminar públicamente con el fantasma de una invasión rusa a Ucrania, Putin está obligado a demostrar a sus seguidores que Moscú no está dispuesto a abandonar a los rusohablantes de las regiones del Este.

también te puede interesar