Opinión

La cancillería alemana sigue tomando medidas para su seguridad

Alemania insiste e insiste: con tales amigos no hacen falta enemigos

Angela Merkel
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Manuel Segovia |

Después del destape de documentos secretos que propició el ex técnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden, muchos amigos del gobierno de Estados Unidos quedaron con la boca abierta ante tal muestra de “lealtad”, y algunos aún no logran llevar  el hueso maxilar inferior a su posición natural. Como que no le perdonan la infidelidad.

Es lo que le ocurre a la Angela Merkel en su “matrimonio” con Barack Obama. Que la NSA estuviera “pinchándole” su teléfono móvil y escuchando todas sus conversaciones privadas, no se lo perdona. Y una de las últimas acciones emprendidas por la cancillería alemana como contramedida por el desliz de la Agencia ha sido cancelar el contrato de la compañía norteamericana de telecomunicaciones Verizon, prescindiendo de los servicios que prestaba. El nuevo beneficiado es ahora la empresa Deutsche Telekom. El Ejecutivo de la canciller federal Merkel ha anunciado que Deutsche Telekom AG va a reemplazar a Verizon en sus servicios. La empresa alemana ya se hacía cargo de las comunicaciones más sensibles entre sus ministerios y además, entre el Gobierno y su agencia de seguridad.

El gobierno de Estados Unidos había obligado a Verizon, el año pasado, a entregar todos los registros de las llamadas internacionales y nacionales de sus clientes. La empresa de telecomunicaciones es la segunda mayor de EE.UU., por detrás de AT&T, en términos de ingresos.

El Ministerio del Interior alemán declaró que su Gobierno necesita un alto nivel de seguridad en sus redes. En octubre de 2013 la alemana protestó ante el presidente de Estados Unidos por el posible espionaje de su teléfono móvil por parte de los servicios secretos estadounidenses. Según su portavoz, Steffen Seibert, la jefa del Gobierno alemán advirtió a Obama que “rechaza categóricamente estas prácticas, que considera inaceptables”.

La justicia alemana está investigando el escándalo. Además, la fiscalía también ha  analizado el espionaje practicado de forma masiva a millones de ciudadanos alemanes por parte de los servicios secretos británicos o estadounidenses, pero estas prácticas no se investigarán en el sumario que abre ahora.

No es para menos, Merkel se siente traicionada, y aunque del otro lado hacen esfuerzos enormes por pasarle la mano y minimizar el asunto, los altos ejecutivos alemanes no perdonan y mucho menos confían. Nada, que con tales amigos, no hacen falta enemigos.

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